Eugenio Derbez es uno de los cómicos más talentosos de México. Ha logrado destacar por su habilidad para hacer juegos de palabras y crear personajes inolvidables como Aarón Abasolo, el diablito o Armando Hoyos. Rob Schneider por su parte ha resaltado en el cine por interpretar individuos que se transforman en un gigoló, una mujer y un híbrido de animales. Si bien son películas que no destacan por su profundidad, no por ello dejan de ser sumamente divertidas. Ahora, Derbez y Schneider experimentan con el sitcom donde ninguno puede lucir por su débil estructura.

Un ridículo retrato de la sociedad mexicana

A grandes rasgos, ¡Rob! tiene la típica premisa de sitcom donde un individuo tiene que lidiar con su familia loca. Lo "original" en este caso es que los parientes en cuestión son mexicanos, los cuales son estereotipos racistas y de caricatura. Al ser así, salen con los típicos prejuicios como que la única bebida que conocen los mexicanos es el tequila o que todos son católicos fanáticos con familias gigantescas. Incluso se inventa que los términos "latino" e "hispano" son ofensivos. Por no fuera poco, hasta se pretende que un asunto tan delicado como los inmigrantes ilegales sea algo chistoso y no de manera inteligente como lo ha hecho South Park por ejemplo, donde hay esfuerzo por hacer una crítica social a la percepción de la gente respecto al tema.

¡Rob! no sólo carece de certeza al mostrar a los mexicanos, sino que se propone meter cualquier chiste ofensivo habido y por haber (acerca de religión, homosexuales, sexismo e incluso desperdicio de comida).

Como tiende a suceder en varias comedias estadounidenses, se tiene la tonta idea de que hablar en español es chistoso. Pretenden hacer reír con la simple mención del guacamole o con la familia política de Rob diciendo frases que para cualquier hispano-parlante resultan banales. Por supuesto, no podía faltar Rob Schneider intentando hablar español dando pena ajena.

Rob Schneider y Eugenio Derbez: dos peces fuera del agua

La pésima calidad narrativa de ¡Rob! impide que incluso dos experimentados cómicos como Eugenio Derbez y Rob Schneider sean graciosos.

Derbez por supuesto deja de lado lo que lo hacía tan brillante en programas como Derbez en Cuando o XHDRBZ, ya que sus diálogos no funcionan en otro idioma que no sea español. En cambio, en ¡Rob! interpreta a un molesto tío que es el parásito de la familia y usa el mismo chiste todos los capítulos (decir "best friends" juntando sus dedos índices cuando se encuentra a Rob).

En el caso de Schneider, es literalmente increíble que un tipo como él haya terminado casado con una mujer tan guapa como Claudia Bassols, y no sólo por la brecha estética. Schneider y Bassols no muestran el menor rastro de química entre ellos y jamás se explica con mucho detalle cómo es que terminaron juntos. Se da por hecho que uno lo debe aceptar como tal y ya.

Aunque el humor de ¡Rob! se basa principalmente en prejuicios culturales, también hay algo de slapstick, el cual resulta terriblemente forzado y falso. Como cuando Rob es atacado por un mapache que evidentemente es de peluche o el trillado malentendido sexual con la abuela del episodio piloto.

Veredicto

No es difícil deducir por qué ¡Rob! fue cancelada después de ocho episodios. No sólo es ofensiva por mostrar a los mexicanos como personas molestas e idiotas, sino que como sitcom no aporta nada que no se haya visto antes en otras series como The fresh prince of Bel-Air o The big bang theory, donde muestran la premisa de alguien extraño dentro de un contexto distinto al suyo de manera más inteligente. Si Eugenio Derbez quiere destacar en la televisión estadounidense, tendrá que buscar algo mejor.