En economías no tan desarrolladas como por ejemplo la de los países de Latinoamérica, existe mucho debate sobre los considerados problemas económicos y sociales estructurales y, sobre la forma de hacerles frente.

Aunque es innegable la trascendencia de lo político a la hora de tomar decisiones relativas a tales cuestiones, parece todavía ignorarse la importancia de lo económico y por tanto de las empresas en todo ello.

Familia-sociedad, empresa-sistema económico

En efecto, así como la familia es considerada célula básica de toda sociedad, en muchos lugares del mundo pareciera todavía ignorarse la trascendencia de la empresa privada en los sistemas económicos; la manera en que lo motivan, determinan y, así, la situación del desarrollo de la sociedad que lo alberga.

Consecuentemente, si de las familias depende que los actuales niños sean de mayores e incluso durante su crecimiento buenos o malos ciudadanos y profesionales conforme a la instrucción familiar y formación académica que además sus maestros les proporcionen, está en manos de las empresas la calidad de productos, del empleo y del crecimiento económico que a la postre se produzca en el contexto ciudadano o nacional en el que operen.

Resultando la función de una y otra incluso complementaria, pues de dicha enseñanza dependerá a su vez a la larga los buenos o malos resultados de las decisiones que los individuos ya de mayores tomen en el entorno familiar, empresarial o social en el que se desenvuelvan.

Afinando los objetivos del ámbito empresarial

Sin embargo, pese a que en el mundo empresarial están últimamente gestándose los mayores cambios tecnológicos que vienen a la vez modificando el comportamiento de la humanidad, han venido también suscitándose actuaciones negativas que no propenden al bien común y que además inciden negativamente en lo único que permitirá a la humanidad seguir existiendo: el entorno natural y su diversidad biológica.

Y de ahí precisamente lo importante que resulta el generalizar actitudes que reviertan tal tendencia y, así, empezar a lograr generalmente buenos impactos entre todos los seres humanos y en el entorno natural.

Responsabilidad Social Corporativa (RSC)

Sentido en el cual es destacable lo que en materia de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) o Empresarial, ha empezado a surgir hace un par de años y lo que en algunas escuelas de negocios ha empezado a germinar.

Por ejemplo, los estudiantes de master de la Thunderbird School of Global Management de Arizona, vienen desde el año 2006 prestando un juramento que los compromete a ejercer su carrera de forma ética, y procurando por tanto que sus decisiones y conductas se basen en el interés general y propendan a crear una prosperidad mundial económica, social y ambientalmente sostenible.

El cual ha sido ya adoptado por la escuela de negocios de una de las universidades más importantes del mundo, la de Harvard.

Desarrollo de empresas en países en vías de desarrollo

Por lo que en países en donde la pobreza es todavía algo intrínseco a la mayoría poblacional, y donde además no es generalmente tarea fácil iniciar proyectos empresariales, una buena política de desarrollo tenderá a apoyar la creación y consolidación de pequeñas y micro empresas (pymes), mediante ayudas didácticas y económicas que permitan hasta a la población más humilde y sin formación iniciar un plan o proyecto de negocio.

En medio de lo cual los llamados Micro-créditos resultan uno de los factores más importantes, pues, figurativamente hablando, de nada sirve un vehículo si no se le provee del necesario combustible para al menos empezar caminar.

El sector privado, motor del crecimiento económico

No hay que olvidar finalmente que es incluso el Estado y todo el aparato que lo conforma, el que merced a los fondos vía impuestos que de las empresas mayormente obtiene, se mantiene y podrá seguir haciéndolo. Algo por lo demás trascendental teniendo en cuenta que existen todavía funciones o ámbitos en los que debe seguir teniendo la exclusividad: regular las funciones económicas, jurídicas, sociales, políticas y ambientales de la sociedad; defender a los más desfavorecidos, velar por el cumplimiento de la normativa que emite,…

Ya no creando y gestionando grandes empresas burocráticas como en el pasado y, por ende, generalmente de forma ineficaz. Acorde a las tendencia actuales debe ser el sector privado quien se encargue de la creación, gestión, desarrollo y consolidación de las empresas; siempre de la mano y bajo supervisión estatal.