Uno de los grandes teóricos del socialismo utópico como lo fue Charles Fourier (1772-1837) reconoció que el proyecto socialista no podría triunfar si la mujer continuaba sometida: “el cambio de una época histórica puede ser siempre determinado por el progreso de las mujeres hacia la liberación”. Aunque Fourier se refería a la igualdad de sexos en las actividades económicas, su postura era aplicable también a otros ámbitos de la vida social femenina, pues hay que recordar que desde el nacimiento de la civilización humana el rol social de la mujer fue relegado a la procreación, la crianza de los hijos y las labores domésticas.

Si bien a principios del siglo XIX se animaba a las mujeres a ocupar su tiempo libre en actividades artísticas como la música y la pintura, se les recalcaba el no confundir el placer de dichas actividades con el desarrollo del talento, ya que eran los hombres quienes podían dedicarse al arte. Por esta razón los nombres de las mujeres que destacaron en la pintura y la música antes del siglo XIX aún permanecen en la sombra, pues era considerado como moralmente impropio que una mujer ejerciera alguno de estos oficios. Es en el campo de la literatura donde sobresalen más nombres como Mary Shelley, las hermanas Brontë, Jane Austen o Katherine Anne Porter, aunque también es cierto que muchas de ellas se protegieron bajo el seudónimo de un nombre masculino a fin de sobresalir fácilmente. Claros ejemplos de ello son Aurora Daupin (George Sand) o Mary Anne Evans (George Eliot).

A puertas abiertas

Aun cuando a inicios del siglo XX la revolución feminista comenzó a marcar cambios muy importantes para la mujer artista, fue a partir de la llamada “revolución del segundo sexo” (nombre tomado de la máxima obra de Simone de Beauvoir) que la mujer comenzó a experimentar transformaciones más notorias. Varios espacios artísticos decidieron abrirles las puertas y ellas, por su parte, resolvieron confiar en su capacidad intelectual y creadora para entregarle a la historia del arte nombres como Georgia O’Keeffe, Katie Horna, María Izquierdo, Frida Kahlo, Remedios Varo, Leonora Carrington, Anaïs Nin, Elena Garro o Gabriela Mistral, por mencionar a algunas.

No obstante, esto no implica que el número de mujeres artistas conocidas sea igual al de los hombres, pues hoy en día son ellos quienes todavía conservan la hegemonía en el arte. La diferencia radica en que, al menos actualmente, las mujeres pueden ejercer estas profesiones artísticas libremente.

Algunos retratos cinematográficos

A pesar de toda esta independencia y oportunidad que hay para la mujer artista, en el cine es muy poco el material que abunda en el tema. Hay filmes sobre grandes hombres como Mozart, Molière, Beethoven, Picasso, Pollock, entre otros, pero son contadas las producciones cinematográficas que retratan la vida de una mujer artista.

El medio sigue siendo de los hombres, hubiera dicho Rosario Castellanos. Sin embargo, he aquí algunas películas sobre escritoras, pintoras, escultoras: todas mujeres artistas entregadas a las pasiones que las hicieron grandes o las enterraron en el anonimato.

  • La pasión de Camille Claudel (1988) Nominada al Óscar en1990 como mejor película extranjera, la historia se centra en la escultora Camille Claudel, compañera durante 10 años del también escultor Auguste Rodin. Los altibajos de su relación aunados a su espíritu libre en una sociedad rígida, terminan por llevarla a una clínica psiquiátrica.
  • Henry y June (1990) La joven escritora Anaïs Nin plasma cada noche en un diario sus pensamientos y experiencias más inquietantes. Tras conocer al escritor norteamericano Henry Miller y su esposa June, se embarca con ellos en un viaje de admiración, sensualidad y amor físico.
  • Impromptu (1991) La condesa Aurore Daupin, mejor conocida en el mundo literario como George Sand, no era una mujer común: vestía, hablaba y hasta a veces actuaba como hombre. No obstante, en su vida tuvo muchos amantes. Esta es la historia de su relación con el compositor Fryderyk Chopin.
  • Carrington (1995) La trágica vida de Dora de Houghton Carrington, artista visual inglesa que se suicidó con un disparo tras la muerte de su pareja y escritor Lytton Strachley.
  • Artemisa (1997) Película participante en el Festival de Cannes de 1998, se centra en la figura de Artemisia Gentileschi (1593-1652), una pintora mayor del barroco italiano con notables influencias de Caravaggio.
  • Frida (2002) La vida de la pintora mexicana Frida Kahlo, una mujer inteligente, aguda, crítica, sensible a los problemas que atravesaba su país y con dos grandes dolores: su cuerpo y Diego Rivera.
  • Sylvia (2003) La poesía de Sylvia Plath es emblemática para la literatura norteamericana del siglo XX, sin embargo, detrás de los poemarios Ariel y El coloso, se dibuja la personalidad depresiva de su creadora quien vivió atormentada por la muerte de su padre y pasó episodios muy oscuros con las infidelidades de su marido, el también poeta Ted Hughes.