La vida de José Antonio Zúñiga Rodríguez cambió radicalmente de un momento a otro. En los juzgados solo escuchó su sentencia de 20 años de prisión por homicidio calificado.

Debido a la ineptitud del sistema penitenciario en México y la autoridad corrupta, Antonio estaría en la cárcel, por un delito que no cometió. Pero la coincidencia de varios factores cambiaron su rumbo.

El antecedente

Antonio Zúñiga Rodríguez era una persona común. Trabajaba en su negocio de reparación de computadoras y venta de videojuegos hasta que un día a una cuadra del mercado de la polvorilla en la ciudad de México tres sujetos lo detuvieron. Ingresa a la cárcel el 14 de diciembre de 2005 acusado de homicidio calificado y sentenciado a 20 años de prisión.

Roberto Hernández y Layda negrete, abogados investigadores del CIDE, y quienes estaban por irse a su doctorado en EUA en Berkeley por 5 años, llevaban varios años recabando estadísticas sobre el sistema de justicia mexicano. Descubriendo entre muchas otras cosas que a los policías en México los premian por personas acusadas y detenidas.

Amistades y familiares de Antonio, buscaron ayuda en estos jóvenes abogados quienes escucharon el proceso que se había desarrollado en el caso de Antonio, para ellos, nada novedoso del sistema penal.

Plan A

Los abogados, sin derrotismo, pero a la vez sin dar falsas esperanzas, propusieron a las amistades de Antonio que lo mejor era difundir el caso en los medios, pues ellos no podían comprometerse. La única manera de ayudar sería estar en contacto telefónico con Antonio.

Cambio de planes

El 12 de enero de 2007, luego de 395 días en prisión Roberto y Layda obtuvieron el permiso para grabar a Antonio en el reclusorio. Cinco meses 17 días después pudieron estudiar el expediente del caso.

Caso reabierto

En la investigación los abogados se dieron cuenta que el abogado defensor estaba litigando con una cedula profesional falsa. Gracias a ese descubrimiento ellos podían solicitar una nueva audiencia, en ese momento había quedado inconsistente la sentencia del 19 de abril del 2006.

El primer paso era buscar un buen abogado penalista que además lo hiciera gratis. Rafael Heredia estuvo dispuesto a ser el abogado defensor.

Inconsistencias en favor de la defensa

Los otros tres participantes del homicidio que relatan las declaraciones nunca se presentaron, ni las autoridades se dieron a la tarea de buscarlos.

El homicidio del que se le acusaba había sido aproximadamente a las 3pm, sin embargo, testigos indicaban que Antonio había estado trabajando desde las 10am hasta las 6 pm de ese día domingo. El trabajo de Antonio en la ciudad de México tiene una distancia de 40 min. a pie al lugar de los hechos.

A quienes habían ido a declarar a favor de Antonio no se les permitió hablar.

Víctor Daniel Reyes, testigo único, a pesar de declarar haber visto a Antonio más de una vez, no pudo describirlo.

El apodo “el largo”, que según el expediente usaba Antonio, Víctor Daniel lo sabía por los judiciales.

Los judiciales decían lo contrario: Víctor les había dado el nombre y apodo a ellos.

En su primera declaración hecha dos horas después del homicidio, Víctor Daniel acusa a tres jóvenes, en la segunda es igual, es hasta el día siguiente que acusa a Antonio.

Víctor Daniel salió con los judiciales durante el proceso de investigación quienes lo llevaron al lugar de los hechos para ver si “reconocía” a alguien, es probable que en ese momento agarraran a Antonio pues el recuerda que con los policías venía un jovencito.

La prueba de parafina en Antonio salió negativa.

Víctor Daniel declara no haber visto si Antonio había disparado el arma.

Nuevo juicio y la decepción del sistema penal mexicano

El 7 de noviembre de 2007 comienza la integración de nuevas pruebas, las contradicciones e inconsistencias del caso y el careo hasta el día 25 de febrero de 2008.

Nuevamente y a pesar de las evidencias físicas durante el juicio Antonio Zúñiga Rodríguez fue sentenciado a 20 años, 5 meses 18 días de prisión por homicidio calificado.

La apelación

Roberto Hernández y Layda Negrete se unen a la defensa con Rafael Heredia para presentar como ultima oportunidad las evidencias filmadas al tribunal de operación y convencer a los magistrados que el expediente no tenía nada que ver con lo que se había visto en el juicio. Podía probarse que la nueva sentencia era una copia de la anterior.

Un nuevo comienzo

Después de 2 años y 113 días en la cárcel, el 3 de abril de 2008, Antonio Zúñiga Rodríguez fue absuelto de todo cargo y condena, dejándolo en libertad inmediata.

L

os verdaderos delincuentes y su impunidad

En México la pena de prisión debería ser más selectiva, y poner tras las rejas a quienes sí ponen en riesgo al ciudadano común. Quienes se visten de legalidad son quienes explícitamente delinquen la ley, sobrepasando los derechos de los demás y poniendo en peligro la dignidad de cualquiera que se encuentre en sus manos:

  • El juez penal, Héctor Palomares quien sigue siendo juez.
  • El abogado defensor Enrique Ramírez quien sigue litigando.
  • La Lic. Marisela Miranda Galván quien fungía como abogada acusadora solo porque “es su chamba”.
  • Víctor Daniel Reyes Bravo, primo del occiso y testigo único
  • El comandante de la policía Juan Manuel Ortega Saavedra quien fue ascendido.
  • Los policías judiciales Alejandro Garibay Cabello y Mario Arronal.

La realidad en México

El sistema penal mexicano es perverso en todas sus formas, en la práctica no existe un juicio. Cuando se reabre un caso el expediente existente ya no se puede cuestionar. En México tienes que probar que eres inocente en lugar de que quienes acusan comprueben que eres culpable.