La respuesta sexual hace referencia al conjunto de cambios fisiológicos y psicológicos que se dan en el organismo ante un estímulo sexual efectivo.

Los primeros investigadores sobre respuesta sexual fueron Masters y Johnson, matrimonio formado por un ginecólogo y una psicóloga estadounidenses que realizaron estudios durante 11 años a través de la observación directa de personas manteniendo actividad sexual.

Esquema de respuesta sexual

Mediante las conclusiones de sus estudios propusieron un esquema de respuesta sexual, dividido en cuatro fases diferenciadas: excitación, meseta, orgasmo y resolución.

También observaron la existencia de pequeñas diferencias entre hombres y mujeres. Los hombres presentaban un único modelo de respuesta y las mujeres podían presentar hasta tres modelos distintos.

Posteriormente, Helen S. Kaplan, añadió una fase a al esquema propuesto por Masters y Johnson: la fase de deseo.

Muchos terapeutas sexuales e investigadores en sexología consideraban necesario añadir esta fase previa, no concibiendo la excitación sin una fase de deseo anterior.

Cada una de las fases conlleva cambios a nivel fisiológico y psicológico.

Deseo sexual

Esta fase se caracteriza por las ganas o la necesidad de iniciar una relación sexual.

La testosterona es la hormona más relacionada con el deseo, siendo este mayor cuanto mayor sea la cantidad de testosterona que produzca el individuo. Aunque la testosterona sea una hormona típicamente masculina, las mujeres también la secretan en distinta cantidad.

A nivel neurológico, esta fase está controlada por el Sistema Límbico, que también controla otras funciones como los estados emocionales. Es por eso, que el estado de ánimo y emocional influirá notablemente en el deseo sexual.

Excitación, cambios fisiológicos en el cuerpo

Esta fase se caracteriza principalmente por la erección del pene en el varón y el aumento de la lubricación vaginal en la mujer. El ritmo cardiaco aumenta también en ambos sexos y se producen otra serie de cambios fisiológicos.

El mecanismo de excitación consiste en la detección de estímulos a través de los receptores y la transmisión de éstos a los centros nerviosos de la médula espinal o cerebro. Éste será el encargado de interpretar la información como sexual.

La información que llega al cerebro no tiene que ser necesariamente a través de los órganos de los sentidos, es decir, el estímulo sexual no tiene que venir de fuera, sino que también puede proceder de dentro del organismo, a través, por ejemplo, de la imaginación.

El número de estímulos que a cada persona le excita es muy variable, pudiendo aprenderse a lo largo de la vida estímulos nuevos. Personas con alto grado de erotización y mayor disfrute de las relaciones sexuales, poseen mayor número de elementos que les producen excitación sexual (estímulos sexuales).

Meseta

Esta fase se caracteriza por el establecimiento de una excitación constante y la preparación del individuo para el orgasmo. A nivel psicológico es la fase que más cuesta identificar, ya que muchas personas no son capaces de identificarla.

A nivel fisiológico de da un aumento de vasocongestión y tensión muscular, que prepara al cuerpo para la siguiente fase. En la mujer, se produce lo que se conoce como plataforma orgásmica, que es el engrosamiento de las paredes del tercio exterior vaginal, abrazando así al pene acoplándose a la perfección. Muchos hombres pueden notar esta fase en su pareja.

En el hombre, se expulsa el líquido preseminal, que es un líquido que proviene de las glándulas de Cowper. Este líquido puede contener espermatozoides.

Orgasmo, placer físico y mental

Esta es la fase más apreciada y buscada de la relación sexual. Sin embargo, es una fase más.

Se caracteriza por la contracción de los músculos pélvicos, acompañado de un intenso placer físico y mental. Su duración es variable, dependiendo del número de contracciones que se produzcan. También existen diferencias entre hombres y mujeres, siendo estas las que pueden experimentar orgasmos más duraderos. En el hombre, normalmente se produce la eyaculación. Aunque normalmente la eyaculación y el orgasmo se dan de forma conjunta, son dos fenómenos diferentes que pueden darse por separado en algunas circunstancias.

Existen ejercicios, como los de Kegel, para fortalecer la musculatura pélvica con el fin de poder alcanzar orgasmos más intensos.

Esta fase requiere de gran concentración mental para poder desencadenarse, ya que algún estímulo distractor puede ser suficiente para cortar la respuesta sexual y no poder desencadenarse el orgasmo.

Generalmente, esta fase es muy subjetiva debido al placer psicológico que se le atribuye. Muchas personas experimental el orgasmo a través de todo el cuerpo y no solo en los genitales. Muchos individuos caracterizan esta fase como una tremenda explosión o éxtasis.

Resolución

Es la última fase de la respuesta sexual. Se caracteriza por la vuelta de las constantes fisiológicas y mentales a su estado habitual de reposo.

En el hombre se produce lo que conoce como periodo refractario, que es tiempo durante el cual no es sensible a estímulos eróticos. Este tiempo es muy variables de unos varones a otros, pudiendo oscilar entre los dos minutos y horas o días en el caso de edades avanzadas. Este periodo se alarga con la edad del varón.