En el mundo no existen dos personas iguales, cada una ha tenido sus vivencias, posee una personalidad propia y unos gustos definidos. Una pareja que decide comenzar una historia amorosa conjunta debe tener una serie de objetivos comunes, pero sin tener por ello que renunciar a su esencia individual.

Esto que en teoría parece obvio y sencillo, en la práctica no es tan fácil de llevar a cabo. Inmersos en el día a día de una relación se crea cierta dependencia donde cuesta lograr el equilibrio entre el tiempo que se comparte y, a la vez, no desatender las necesidades personales.

Lejos de lo que algunos pueden pensar, realizar actividades al margen de la pareja, no tiene porqué distanciar a sus miembros. Aunque para ello es clave que la relación que exista sea madura.

Juntos, pero no pegados

En el entorno amoroso, circulan una serie de mensajes desacertados que pueden dar lugar a conductas equivocadas en la pareja.

De todos son conocidos comentarios del tipo si una pareja no está junta las 24 horas del día es que se encuentra en crisis o no se quiere lo suficiente. También es muy común considerar que dos que se aman de verdad se convierten en uno.

El amor nada tiene que ver con estos falsos estereotipos. La dependencia emocional excesiva no hace sino generar inseguridad y acaba con la libertad de ambos. Poco a poco, esto probablemente tendería a provocar un desgaste en la relación.

Es importante abogar por la complementariedad y ésta se consigue cuando ambos miembros aportan su individualidad en pro de un proyecto común.

El amor no es sacrificio

Otro mito que perjudica la salud de una relación es la creencia de que el amor es sacrificio.

El éxito de una pareja se mide por el progreso de cada uno y si uno deja de crecer, la relación puede enfermar y estancarse hasta el punto de fracasar sin remedio.

Atender nuestras inquietudes no es un acto egoísta sino más bien todo lo contrario, significa generosidad para con el otro, además de una necesidad para sentirnos más realizados y satisfechos. De esta manera, vivimos la vida que queremos en vez de colgarnos de la vida de la pareja; preservamos nuestra parcela vital y no invadimos la suya.

La planificación del tiempo

Dedicar parte del tiempo a disfrutar por separado de tus ocupaciones y hobbies favoritos, planear salidas con tus amigos o desarrollar actividades individuales pueden servir de aliciente a una relación.

Eso sí, siempre que exista respeto, diálogo y confianza entre ambos. Sobre todo, hay que cerciorarse de que el otro entienda ese deseo de independencia y no lo vea como una muestra de desamor o abandono.

Tan importante como realizar actividades en pareja es el crecimiento personal de sus componentes, concediéndose el placer de llevar a cabo aficiones en la que los gustos no coinciden, sin inducir al otro a hacer algo en lo que no se pueda sentir cómodo.

Ya lo escribió el poeta libanés Khalil Gibran: "Hasta las cuerdas del laúd están separadas, aunque vibren con la misma música".

Comunicación, comprensión, confianza, respeto y libertad deben ser los pilares fundamentales sobre los que se construya una relación con futuro.