Hoy día, aparatos electrónicos como televisores, teléfonos móviles, ordenadores, impresoras, cámaras fotográficas y electrodomésticos de todo tipo, quedan obsoletos continuamente. Se convierten así en basura tecnológica, que no siempre se recicla. Muchos de los elementos y compuestos que contienen estos desechos tecnológicos suponen un elevado riesgo para el medio ambiente si los aparatos se entierran en los vertederos, se incineran o se desmontan de manera inadecuada.

De tecnología punta a residuo tecnológico

Muy poco tiempo separa ya a un ordenador de última generación de un modelo obsoleto. La capacidad de procesamiento de los ordenadores se duplica más o menos cada dos años, de modo que el PC último modelo de hoy seguramente en unos años tendrá problemas para manejar algunos de los programas del momento.

La obsolescencia no amenaza sólo a los ordenadores. Los teléfonos móviles o celulares, muy sensibles a la moda, se cambian en España con una frecuencia media de entre 9 y 14 meses, lo que supone que cada año se dejan de usar en el país unos 20 millones de aparatos.

Y uno de los desechos electrónicos que más popularidad está alcanzado últimamente son, sin duda, los viejos televisores de tubo de rayos catódicos, que no han resistido al imparable avance de las pantallas planas preparadas para la nueva televisión digital de alta definición.

Desechos tecnológicos: un problema ambiental

Hasta hace unos años la chatarra tecnológica no era un problema acuciante. Los aparatos electrónicos se mantenían en uso mucho más tiempo, reparándose en caso de avería. Pero en los últimos tiempos la tecnología se ha generalizado y se ha hecho accesible e incluso imprescindible para la gran mayoría de la población. Las actualizaciones, los avances tecnológicos y las modas hacen que los aparatos electrónicos se renueven constantemente, dando lugar a gran cantidad de desechos que hasta hace poco no eran frecuentes.

Los residuos electrónicos tienen sustancias contaminantes

El gran problema de estos aparatos es que contienen elementos y compuestos que pueden resultar tóxicos y peligrosos para el medio ambiente. Los tradicionales monitores de tubo de rayos catódicos son un claro ejemplo de lo expuesto, ya que pueden contener hasta 4 kilos de plomo, un metal pesado peligroso por sus efectos neurotóxicos.

Los ordenadores personales, especialmente los más antiguos, tienen también en su composición sustancias tóxicas como plomo, berilio o cromo hexavalente. Los cables de su interior están recubiertos de PVC que, si son quemados, pueden desprender dioxinas a la atmósfera.

Reciclar la chatarra electrónica proporciona metales valiosos

Pero, además de productos tóxicos, la basura electrónica contiene cantidades apreciables de metales valiosos, como plata y oro, que resultan excelentes conductores de la electricidad. En teoría, reciclar el oro de las placas base de los ordenadores resulta más eficiente y menos destructivo que extraerlo de las minas de superficie que hoy amenazan los bosques lluviosos.

Los desechos tecnológicos en Europa y en España

Actualmente los residuos electrónicos representan aproximadamente el 5% de la basura que se genera en Europa y, según la Agencia Europea del Medio Ambiente, en la próxima década pasarán de las actuales 7,4 millones de toneladas anuales a 14,8 millones.

En España se producen aproximadamente unas 200.000 toneladas al año de residuos tecnológicos procedentes del ámbito doméstico y del sector comercial, electrónico e industrial. Se calcula que si se llegase a procesar el 70% de esta montaña de residuos se podrían recuperar más de 90.000 toneladas de metales, 30.000 toneladas de plásticos y 13.000 toneladas de vidrio.

Directiva europea sobre residuos electrónicos

Consciente de que el tratamiento incorrecto de los residuos electrónicos daña el medio ambiente y la salud pública, la Unión Europea ha aprobado una Directiva para evitar en lo posible que los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos acaben junto con los desechos urbanos no seleccionados, y para fomentar un diseño y producción que facilite su desarmado, reutilización y el reciclado de los residuos. La Directiva vela también por la devolución gratuita de los residuos al distribuidor y garantizarán su transporte a instalaciones de tratamiento autorizadas.

Desechos electrónicos: normativa en otros países

Pero no todos los países tratan de igual manera a sus residuos electrónicos. Según el informe elaborado por la oficina de responsabilidad gubernamental de Estados Unidos, este país exporta gran parte de sus desechos tecnológicos a países del Tercer Mundo, violando las propias reglas de la agencia de protección medioambiental (EPA - Environmental Protection Agency) y el Convenio de Basilea de Naciones Unidas. En estos países con legislaciones menos restrictivas y más difusas, los residuos son, en muchos casos, desmontados sin ninguna precaución para poder después vender los componentes que tengan algún valor, mientras que los materiales contaminantes se difunden por el medio ambiente y afectan a la salud de las personas.

Qué hacer con los residuos electrónicos

Alargar la vida de nuestros aparatos tecnológicos permitiría reducir la cantidad de residuos electrónicos que generamos. Y, cuando ya no tengan más uso, mejor que guardarlos en algún sótano o depositarlos en el contenedor de la basura, debemos llevarlos a los puntos de recogida habilitados a tal efecto.

Los ciudadanos deben exigir a los gobernantes que hagan cumplir las leyes en materia de residuos tecnológicos, especialmente por parte de los fabricantes y los recicladores, y que se instalen puntos de recogida en los que poder depositar de manera segura estos desechos.

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