"El instrumento de la sátira nos dota de esos rayos X con los que, literalmente, podremos verle los huesos al sistema", toda una declaración de intenciones con la que El Roto nos sacude antes incluso de abrir su libro. Ayer presentó oficialmente Viñetas para una crisis, una selección de 82 de ellas publicadas en el diario El País. Está a la venta desde el pasado día 24 a precio, eso sí, de crisis: apenas nueve euros. Y hoy lo presenta también al público en el FNAC de Callao junto a Gumersindo Lafuente e Ignacio Escolar.

Rábago hace un recorrido por los principales acontecimientos y protagonistas de la crisis económica actual a través de sus dibujos. Su estilo, expresionista y tenebrista, se combina con el ingenio de sus comentarios y la agudeza de su mirada sobre la realidad social para aportar un punto de vista personalísimo y esclarecedor.

Mantener la esperanza

El dibujo de El Roto, normalmente en negro, a veces adopta cierto colorido. Y no solo sobre el papel. La última viñeta del libro muestra una persona sentada sobre una roca contemplando un atardecer. Se lee: "Oscurece, por lo tanto amanecerá". Como dijo durante la presentación:

"Justamente uno de los peligros es el de caer en la desesperanza, porque eso nos inhabilitaría de poder reaccionar. Yo creo que la reacción parte siempre de la posibilidad de que las cosas se arreglen. De hecho, yo estoy seguro de que las cosas no solamente se pueden arreglar, sino que, de hecho, no deberían estar estropeadas".

Responsabilidades

Para El Roto los responsables de la crisis están claros, como se ve en viñetas como la seleccionada más abajo. Pero también los políticos y los poderes públicos que no han reaccionado a tiempo. Y los ciudadanos, también. Todos: "Es evidente –nos dice en el prefacio– que todos hemos participado de alguna manera en la creación del monstruo económico que nos devora, pues ningún ídolo es capaz de subsistir sin la ayuda de cuantos lo adoran, y así, habiéndolo utilizado para poner remedio a nuestras deficiencias y que nos proporcionase valores que no tenemos, le dimos una vida y una realidad de la que carecía".

La sátira, considera este dibujante e ilustrador que ha expuesto por todo el mundo, que es Premio Nacional de Ilustración y que ha recibido varios importantes reconocimientos internacionales, puede ayudar a entender mejor esta crisis. Y, por tanto, a superarla. "La sátira –culmina dicho prefacio– es aquel niño que señaló un día que el rey iba desnudo y que, cuando se hizo mayor, comprendió que ni siquiera había rey".