Reseña de 'Los buenos vecinos', de Holly Black y Ted Naifeh

Portada de 'Los buenos vecinos' - Dibbuks
Portada de 'Los buenos vecinos' - Dibbuks
La autora de 'Las Crónicas de Spiderwick' da el salto al cómic con esta novela gráfica de fantasía, hadas y traiciones que edita en España Dibbuks.

‘Los buenos vecinos’ supone el salto a la novela gráfica de la escritora de fantasía juvenil Holly Black. El dibujo, en un espectacular blanco y negro, corre a cargo de Ted Naifeh, conocido por su toque gótico, victoriano y fantástico. Dibbuks publica ahora en España una obra que narra la convivencia de dos mundos, el nuestro y el de las hadas, con una mirada oscura y siniestra bastante característica en la obra de ambos autores.

Novela gráfica de Holly Black

Siempre supone un acontecimiento que el cómic reciba a un escritor que ha tenido éxito en el mundo literario. Es el caso de Holly Black, autora de la saga de ‘Las crónicas de Spiderwick’ (que se editó entre 2003 y 2009 y que tuvo una adaptación cinematográfica en 2008). Los tres libros de ‘Los buenos vecinos’ los editó Scholastic entre 2008 y 2010, y Dibbuks los publica ahora en España un único volumen integral al precio de 24 euros.

En ‘Los buenos vecinos’ ese salto del libro al cómic se nota. Holly Black se detiene con profusión en muchos pasajes que un lector habituado a las viñetas podría considerar prescindibles o que podrían narrarse con menos extensión. También aumenta demasiado el número de secundarios con poco que decir. Eso en absoluto lastra una lectura amena y provechosa, pues son muchos los aspectos de interés de la obra, pero sí deja cierta sensación de inexperiencia.

Lo positivo comienza desde el mismo planteamiento de ‘Los buenos vecinos’. Un planteamiento que, a pesar de la temática fantástica del título, es de lo más terrenal. Una adolescente llamada Rue está preocupada porque lleva tres semanas sin saber dónde está su madre, que se marchó después de discutir con su padre. La policía le detiene como presunto autor del asesinato.

Personajes fantásticos

La brillantez de este arranque está en la mezcla entre realidad y ficción. Son los problemas de una joven que, al mismo tiempo, ve cosas extrañas, personajes fantásticos andando dentro de su cotidianidad. No les da importancia, simplemente están ahí. “Quizás no seas una chica normal”, le dice un hada a Rue, desencadenando así la fantasía de ‘Los buenos vecinos’.

No es una idea excesivamente original la convivencia entre dos mundos o la presencia de seres fantásticos en el nuestro. Cine, literatura y cómic llevan décadas asumiendo este planteamiento como normal y forma parte del ideario clásico de la propia Holly Black y sus ‘Crónicas de Spiderwick’. Pero el toque siniestro en la concepción de las hadas y en sus pretensiones dota de interés a la obra e impide que sea un relato rutinario.

Dibujo en blanco y negro de Ted Naifeh

A eso también contribuye su espectacular faceta gráfica. Ted Naifeh, ilustrador de ‘Los buenos vecinos’, da rienda suelta a su prolífica imaginación para mostrarnos todo tipo de elementos fantásticos, con un toque tan realista como oscuro, notablemente entroncados en el mundo real. Combina con gran acierto la espectacularidad de sus escenarios con la expresividad de los primeros planos de los personajes, haciendo olvidar que algunas transiciones entre viñetas, no demasiadas, no son del todo claras.

La obra está ilustrada en blanco y negro. Durante buena parte de la obra parece la elección más acertada y la magia fluye entre sus páginas absorbiendo los tintes más oscuros que necesita la historia. Sin embargo, una vez vistas las portadas originales en color de los tres libros, cabe plantearse cómo habría sido ‘Los buenos vecinos’, en especial su tercera parte, cuando el mundo de las hadas, que se supone lleno de color, toma posesión del mundo humano.

Black aborda numerosos ángulos de la historia y por eso llega a las 350 páginas. Le interesa la magia inherente a las criaturas que ha escogido como centro de su narración, pero también sensaciones y sentimientos más cotidianos (desde el amor al egoísmo), sobre todo las diferentes formas en las que una persona puede traicionar a otra. Y es que la traición es, indudablemente y mucho más allá del envoltorio fantástico, el tema central de la obra.

Una visión diferente de las hadas

Si bien la obra literaria de Black está considerada para niños, ‘Los buenos vecinos’ busca un público más adulto, por la temática y por ciertos momentos de violencia que contiene la obra. Lo más destacado aunque tampoco rompedor del planteamiento de Black y Naifeh, de hecho, es mostrar una faceta mucho más oscura, agresiva y dramática de las hadas, habitualmente criaturas cándidas y benévolas.

Quienes hayan leído novelas de Holly Black encontrarán en este su salto al cómic elementos propios de la autora. Quienes no lo hayan hecho, tienen la oportunidad de entrar en su mundo de la mano de esta novela gráfica, magníficamente ilustrada por Ted Naifeh, una bonita historia fantástica de rápida y amena lectura.

Juan Rodríguez Millán, Juan Rodríguez Millán

Juan Rodríguez Millán - Aprendí a leer con el periódico y desde niño tuve muy claro que quería ser periodista para contar historias ...

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