Poco después de que Brian Azzarello se convirtiera en uno de los autores más destacados del cómic norteamericano a comienzos del siglo XXI, publicó la miniserie ‘El Diablo’. Se trata de un western que coquetea con el género negro y con la fantasía, una obra interesante y violenta.

Cuando ‘El Diablo’ estaba todavía sobre el papel, Azzarello confesaba una particularidad de la miniserie al ser preguntado por la web Comic Book Resources por la nueva interpretación del personaje y su papel en la miniserie. “Es un fantasma. Pero no va sobre él”, dijo.

Brian Azzarello y el spaghetti western negro

En la misma web, y años más tarde, Azzarello explicó que lo atrayente de aquella serie está en la mezcla de géneros, en ser “una especie de spaghetti western negro”. Este cómic nació en un momento en el que el autor explicó que no tenía interés en meterse en el género de superhéroes, y se nota en la historia de ‘El Diablo’.

Azzarello se hizo un nombre en el mundo del cómic cuando publicó en 1999 la serie ‘100 balas. La editó Vertigo, el sello para adultos de DC Comics, y en 2001 le sirvió para ganar el prestigioso Premio Eisner a la mejor historia por el arco que engloba los número 15 a 18 de la serie. Ese mismo año, ‘El Diablo’ fue una de las primeras obras que completó después de conocer las mieles del éxito.

Western y género negro, pero también fantasía. No se puede olvidar que el Diablo es un espíritu, un ente que aparece solo para conducir la historia de otro personaje, el sheriff de Bolas Ratón. Un hombre con un pasado oculto que se ve obligado a afrontar cuando el Diablo le empuja a perseguirle.

El Diablo, encarnaciones en DC Comics

‘El Diablo’ se enmarca en otra vieja tradición del cómic norteamericano, la revisión de personajes olvidados. En este caso, DC ya había presentado dos encarnaciones del Diablo, que debutaron en 1970 y 1989, ambas bastante olvidadas. Azzarello le da el toque Vertigo al personaje, es decir, incluye escenas de sexo, lenguaje explícito y altas dosis de violencia.

La mezcla de todos estos elementos funciona por la habilidad de su guionista de darle brillantez en los diálogos, secos, cortantes y cínicos. También por la narración en off tan propia del género negro y por la ironía del final, un doble giro argumental que aclara todos los misterios que el autor va desplegando durante las tres primeras partes de la novela gráfica.

Lo mejor es el retrato inquietante del Diablo, una presencia que apenas se ve y que cuando aparece lo hace como una sombra sin rostro. También destaca el perfil del protagonista, el sheriff Moses Stone, y la forma en que Azzarello va descubriendo su pasado como el cazarrecompensas ‘San’ Moses.

Quizá lo más flojo pueda estar en que la historia es más simple de lo que parece y en un elenco de secundarios algo desaprovechado. El mejor ejemplo puede ser Paw Paw, un cazarrecompensas medio apache que en la primera escena ya ofrece grandes posibilidades, sentando las bases de un cinismo desbordante que podría haber dado más juego.

Daniel Zezelj y Tim Sale

Para el aspecto gráfico, la obra contó con el talento del ilustrador croata Danijel Zezelj, que se acerca al estilo del oeste más que al del género negro con un dibujo sucio y polvoriento, adecuado por ello al marco fijado por Azzarello, a pesar de que narrativamente flojee en algunos momentos y no adquiera la personalidad que se espera de la historia.

Las portadas de la serie corren a cargo de Tim Sale, dibujante popular por sus colaboraciones para Marvel y DC con el guionista Jeph Loeb y por su relación con la serie ‘Héroes’. Si el Diablo es ya un personaje misterioso por naturaleza, las portadas de Sale le dan el aire místico y fantástico que Zezelj sólo da en el clímax final.

Esta miniserie, cuyo recopilatorio está publicado en España por Planeta DeAgostini al precio de 14,95 euros, fue la semilla de otra obra de Azzarello, ‘Loveless’. “Yo se lo pedí a Vertigo. Después de hacer ‘El Diablo’, quería hacer otro western”, aseguró el autor en una entrevista a la web UGO.

No es un western convencional, ni siquiera una obra maestra indiscutible de Azzarello. Pero sí es una oscura, interesante y entretenida historia que sirve para conocer mejor a un importante guionista del cómic norteamericano.