Cada vez es más frecuente que personajes reales den el salto al cómic. En España es un terreno poco explorado por el momento, pero Glenat acaba de publicar una novela gráfica que viene a llenar ese hueco: ‘Chiqui ¡Bang! ¡Bang! The Chiqui Martí comic’, una obra que coloca como protagonista a la stripper Chiqui Martí. Se trata de una desenfadada mezcla de realidad y ficción, de acción y de erotismo para adultos, pero en tono de comedia gamberra.

Hernán Migoya propuso a la editorial Glenat hacer un cómic sobre Chiqui Martí, profesional de un género bautizado por ella misma como strip-art. Migoya ya había escrito en 2005 la biografía de la arista, titulada ‘Chiqui Martí. Piel de ángel’, publicada por MR Ediciones, con lo que conoce perfectamente a su protagonista. El cómic está escrito desde 2007, pero diversos retrasos por la elección del dibujante retrasaron su publicación hasta 2010.

El hijo del presidente del Gobierno

Un joven que resulta ser el hijo del presidente del Gobierno requiere los servicios de Chiqui Martí. Ésta no lo ve claro y salta por la ventana. En su huída acaba perdiendo la ropa de forma rocambolesca y eso provoca numerosos altercados en Barcelona, incluso con víctimas mortales, por lo que decide huir a Finlandia. Hasta allí le perseguirán los servicios secretos españoles para intentar acabar con su vida.

El cómic, obviamente, no es un relato biográfico. Sí contiene datos reales de la vida de Martí, pero lo que acontece en las páginas del cómic, editado por Glenat al precio de 19,95 euros, es una historia de ficción que convierte a esta stripper en la víctima de un complot internacional. Hay desnudos, sexo y violencia que hacen que de ésta una novela gráfica para mayores de edad, pero nada que sobrepase los límites de un puro entretenimiento gamberro.

Me encantan las pin ups, las vedettes y las strippers, y Chiqui Martí es un icono en ese campo. Posee la mayoría de cualidades que admiro en una mujer: es bella, tiene carácter y sabe dominar a los hombres. Además, ella ha tenido una vida apasionante, ha vivido cien vidas en una”, dijo Migoya de su protagonista cuando publicó su biografía.

Zapatero y Letizia Ortiz

El punto más gamberro del cómic está en los retratos de personajes reales. El villano de la función es el hijo del presidente del Gobierno, político que también aparece. Sin nombrarle en ningún momento, es innegable el parecido con el actual jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, aunque la diferencia con el dirigente socialista real es que éste no tiene hijos varones.

Tampoco se menciona el nombre de Tarja Halonen, presidenta de Finlandia desde el año 2000, pero es ella la retratada por el dibujante peruano César Carpio. Y también tiene un sospechoso parecido con la realidad, con Letizia Ortiz, la princesa que incluyen Migoya y Carpio en su historia.

Migoya, define el estilo gráfico de Carpio como “una especie de ‘amerimanga’ de enorme plasticidad, destinado a un gran público”, que en muchas ocasiones parece influido por dibujantes como J. Scott Campbell, especialmente en sus personajes femeninos. Esta es la primera obra que Carpio hace para el cómic europeo.

La opinión y la trayectoria de Chiqui Martí

La propia Chiqui Martí, a la que no ha llegado a conocer en persona Carpio, se mostró asombrada de que haya captado incluso gestos, “sellos que tengo en el escenario”, como reconoció en la presentación del cómic en Barcelona. “No nos hemos visto las caras en la vida y abro este cómic y me veo a mí, me reconozco”, dijo.

Chiqui Martí lleva trabajando sobre los escenarios desde los 14 años, sin haber tenido una formación previa en el baile erótico. Pasó por El Molino de Barcelona y cobró relevancia cuando comenzó a aparecer en televisión, sobre todo tras su paso por ‘Crónicas marcianas’, uno de los programas que Javier Sardà presentó en Telecinco. Martí tuvo un grave accidente laboral en 2004, el que se recuperó.

Siendo una mezcla de la vida real de una stripper y una ficción de acción y comedia, ‘Chiqui ¡Bang! ¡Bang!’ ofrece exactamente lo que promete: diversión y un ritmo frenético, sazonados con mucho humor y toques picantes de erotismo. El volumen, como no podía ser de otra forma, deja un final abierto, con lo que no sería de extrañar que hubiera nuevas aventuras con Chiqui Martí como protagonista.