Cristina, nos grita a la cara, a la puta cara: “Con todas las tropelías que los gobiernos de Zapatero y Rajoy han llevado a cabo, con todo el dinero público que han privatizado regalándoselo al sistema financiero, con todos los recortes en derechos de los trabajadores, educación, sanidad, etcétera que han pergeñado, lo normal sería que estuviéramos incendiando algo.

Pero no, todavía estamos pensando que no es verdad, que no nos puede pasar a nosotros, quizás sea verdad para algunos; pero ¿Por qué no pensar que todos, todos, somos ellos? Que los políticos miren para otro lado casi nos tiene acostumbrados, pero ¿Nosotros? ¿Hasta cuándo estaremos mirando para otro lado? El libro “A la puta calle” está escrito desde la sinceridad, desde la pobreza, desde el miedo, pero sobre todo desde la honestidad, los que hace tiempo que seguimos la trayectoria de Cristina, estamos hartos de que pongan en duda la veracidad de los hechos, que duden de la crudeza de la realidad. No, señores, no vivimos en “wonderland”, estamos al borde del precipicio.

“A la puta calle”, los despidos sin piedad y la brecha social

“El despido está en la base del desastre de millones, MILLONES, de trabajadores en España. Y en la base de los desahucios. Por eso algunos dicen «Pues yo no lo entiendo, porque bien que hay gente que sale de tiendas, y los restaurantes están llenos y mira cuantos desplazamientos hubo el último puente, etcétera». Porque se ha abierto una brecha. Y es una brecha bestial” escribe Cristina Fallarás en su libro, en esta brecha, abierta por los poderes financieros, ayudados por los políticos de turno, también hemos colaborado todos en abrirla, con nuestros miedos, con la falta de solidaridad entre los trabajadores, por ejemplo, no hemos intentado soluciones de repartir el trabajo entre todos, todos hemos mirado hacia otro lado de alguna manera.

La crónica de “A la puta calle” nos relata el empobrecimiento de la clase media, los pobres de toda la vida no aparecen en estas páginas, pobres de ellos, solo aparecen en las estadísticas, el libro puede hacer comprender a muchas personas que están más cerca de la pobreza de lo que nunca se hubieran imaginado, pero también, espero, que sirva para empatizar con todas las personas que sufren injusticias o desigualdades de todo tipo. Después de la lectura del libro de Cristina Fallarás podremos ser un poco más “humanos”.

Todos al borde de la puta calle y los políticos como si oyeran llover

Nadie está exento de estar en la puta calle, ni tan solo los políticos que miran para el otro lado, con sumo desdén, ni los periodistas de los grandes medios de comunicación, que ya me perdonarán, vienen haciendo un triste papel desde el inicio de la crisis, también ellos aunque estén instalados en el “wonderland” imaginario.

A los políticos, ¡ya les vale!, han corrido a inyectar dinero al sector bancario, el sector artífice de la crisis, pero no se han ni planteado: cómo se soluciona el dejar sin su vivienda y prácticamente en la calle a multitud de personas. Eso lo dejan a las partes, a los contratos privados, sabiendo de la indefensión del que toma la hipoteca. Algunos no son suficientemente valientes para proteger la vida de tantos afectados y para otros esa desprotección forma parte de su ideario político.

Cristina Fallarás: una mujer pobre con mucho currículum

Leyendo el currículum de Cristina nos podemos dar cuenta de que todo aquello que nos decían nuestros padres y luego, los de más edad inculcaron a sus hijos: “para que te vaya bien en la vida hay que estudiar mucho y esforzarse”, no sirve de mucho para las circunstancias actuales, una crisis de grandes proporciones, que algunos califican de estafa, y que está empobreciendo a la mayoría de la población, mientras los poderes fácticos se salen de rositas.

Cristina Fallarás nació en Zaragoza, España en 1968, periodista y escritora, estudió Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha ejercido como periodista en El Mundo, Cadena Ser, Radio Nacional de España, El Periódico, Antena 3, Cuatro, COM Ràdio y Radio Principado de Asturias. Durante su etapa en los diferentes medios a ejercido prácticamente todas las labores posibles en un medio de comunicación.

Es autora de las novelas:

Rupturas, Urano, 2003.

No acaba la noche, Planeta, 2006.

Así murió el poeta Guadalupe, Alianza, 2009. Finalista en el Premio Hammett 2010.

Las niñas perdidas, Roca Editorial, 2011. Premio de Novela Negra L’H Confidencial 2011. Premio Ciudad de Barbastro de Novela Breve 2011.

Últimos días en el Puesto del Este, DVD Ediciones, 2011.