Daniel Radcliffe, Harry Potter para la gran mayoría, realizó un último truco luego de haber colgado la varita: conseguir que La dama de negro vuelva a editarse. Con la excusa del film (ver crítica de la película), y de la mano de Editorial Edhasa, la novela de Susan Hill regresa a las librerías casi treinta años después de su publicación. Novela corta de literatura gótica, la prosa de Hill posibilitaba en 1983 una auténtica travesía a comienzos de siglo (de aquel Siglo XX). Travesía que ahora, con la excusa de la reciente película, podemos volver a realizar. Carguen las valijas para viajar a un pueblo perdido en las afueras. Temerosos, abstenerse.

Sinopsis de la novela La dama de negro

En su casa de Monk´s Piece, Arthur Kipps escucha historias de fantasmas que cuentan sus familiares para entretenerse durante las festividades de Navidad (“Se trata de una antigua tradición. La casa rural solitaria, los invitados que se apiñan en torno a la chimenea…”). Pero el viejo Arthur no puede agitar historias de aparecidos así sin más: él fue parte de una, en los años de su juventud. Pero experiencias como esas no pueden sacarse a la luz con tanta facilidad. Arthur Kipps comenzará así la novela de los días en los que debió viajar a Crythin Gifford, una pequena población a espaldas de la modernidad.

Con la encomienda de arreglar los asuntos de la fallecida señora Drablow y su mansión, Eel Marsh, un viejo caserón rodeado de marismas desoladas, Kipps viajó al brumoso pueblo, en los años de su juventud. Días después viajaría su prometida, Stella.

El libro de Susan Hill, con diferencias a la película

Escrita en primera persona, con una prosa sencilla y fácil (como corresponde a todo best-seller), Susan Hill dedica un lugar destacado a la creación del escenario. Pero a no confundirse, La dama de negro es una novela gótica escrita en pleno 1983, es decir, la novela no se extenderá en descripciones engorrosas y recursos pasados de moda. Serán las marismas (excelente elección geográfica para desarrollar una historia de terror), los velos y la inquebrantable niebla londinense las encargadas de sugestionar y producir el horror positivo en los lectores; escenario que excede la mera descripción, escenario que se convierte en causante, causante del terror. El resto es acción pura.

La ficticia retrospectiva que comienza el propio Kipps marca para el lector, desde el comienzo mismo, diferencias con el film de Daniel Radcliffe. Estos cambios sustanciales, el hecho de un narrador que no figura en el film, distintos lazos familiares de Arthur y diferencias decisivas tanto en el inicio como en el desenlace de la historia, resultan el mejor anzuelo para captar a los espectadores. En la letra impresa encontrarán una historia similar pero con detalles disonantes de envergadura propia; La dama de negro puede disfrutarse habiendo visto o no la película.

La dama de negro, la novela en la que se basó la película

Últimos datos para aquellos que no hayan visto el film y tengan la fortuna de enfrentarse a las páginas de Hill con la ingenuidad que permite la dulce ignorancia de lo inexplorado. Aislado por la marea creciente, Arthur Kipps verá a una mujer en la vieja casona. De regreso al poblado, los lugareños le confirmarán que la casa está desierta y aquella figura que ha visto ha muerto hace años. Cada vez que alguien la ve, un niño muere. Cada vez que alguien pisa Eel Marsh, despierta a la dama de negro.