Todd Phillips, autor de Resacón en Las Vegas, junto con Joel Silver (Jungla de Cristal, Arma letal, El último boy scout, Depredador, Matrix...) en labores de productor ejecutivo, producen Project X, un filme dentro del género de la comedia juvenil gamberra, que cumple su objetivo principal: hacer reír al gran público.

Esta ópera prima del realizador de video-clips Nima Nourizadeh, narra los acontecimientos sucedidos durante una noche, en una fiesta salvaje celebrada en una casa ubicada en una zona residencial, que terminará por desmadrarse hasta límites dramáticos.

Sinopsis de Project X

Básicamente eso es lo que pasa en la película: tres adolescentes que nunca han sido los más populares de la clase, deciden aprovechar el cumpleaños de uno de ellos y la ausencia durante ese fin de semana de sus padres, para montar la mejor fiesta de la historia.

Con el objetivo de poder practicar sexo con las chicas más atractivas de su instituto, promocionarán la fiesta por todo tipo de redes sociales. La publicidad funcionará tan bien, que el "evento" terminará por escapárseles de las manos.

Influencias de Desmadre a la americana y American Pie en Project X

La película trata de moverse en una línea entre Animal House (conocida en España como Desmadre a la americana) y American Pie. De hecho, Neil Genzlinger del New York Times la ha definido como "La Animal House de la generación del Iphone".

Desde luego, de la genial película de John Landis copia la sucesión de actos cada vez más locos, "desmadrados" e hilarantes, aunque se queda en eso, un rosario de barbaridades que, con el paso de los minutos, cada vez deben ser más brutales para así mantener al espectador intrigado acerca de cual será la siguiente ocurrencia. En ese sentido también se nota la mano de Todd Phillips.

Pero Desmadre a la americana era mucho más película debido a varios puntos, como la impecable realización de Landis, los inteligentes diálogos concebidos por Harold Ramis, Douglas Kenney y Chris Miller y el carisma de actores como John Belushi, Tim Matheson, Donald Sutherland o Kevin Bacon.

En este sentido, Project X se asemeja más a American Pie, con un montón de adolescentes con las hormonas completamente alborotadas, que tratarán de hacer lo que sea para perder su virginidad, a ser posible con alguna chica "top".

Realización cámara en mano de Project X

Sin embargo la película adopta una gran diferencia con las antes mencionadas: el tipo de filmación cámara en mano, que tan de moda puso en su día una de las peores películas de la historia del cine, El proyecto de la bruja de Blair.

Nima Nourizadeh consigue algo muy difícil dentro de este procedimiento: una buena visión acerca de lo que está ocurriendo en pantalla y un hábil manejo de cámara para que el público no termine mareado.

Además, el director aprovecha bastante bien las posibilidades del estilo falso documental, de tal manera que en muchas ocasiones, el espectador parece encontrarse inmerso en la fiesta. También lo utiliza para "calentar" al público adolescente, ya que la aproximación de la cámara es mucho mayor cada vez que hay una escena de desnudo.

Project X: eficaz comedia a base de golpes de efecto

Por otra parte, a los guionistas Matt Drake (Tully, Spin City) y Michael Bacall (Infiltrados en clase, Scott Pilgrim contra el mundo) se les puede achacar el no haber sido completamente fieles al estilo gamberro, inadaptado y brutal durante toda la película.

En concreto, en la parte final de la fiesta se producen un par de secuencias de tipo drama romántico, con cierta moralina, que rompen por completo el ritmo del filme. Asimismo, la catástrofe final y las trágicas consecuencias de la macro-fiesta, no pegan demasiado dentro de una película eminentemente cómica.

¿Se convertirá Project X en película de culto?

Vista en su conjunto, Project X tiene visos de convertirse en una de esas películas que marcarán tendencia, sobre todo por ciertas ocurrencias en forma de gags hilarantes, que serán recordadas durante algún tiempo.

Sin embargo, si bien este filme puede entenderse como un éxito en lo que ha vehículo de entretenimiento se refiere (y también económico, ya que ha recaudado, de momento, cinco veces su presupuesto) la parte artística deja bastante que desear.

No es sólo por lo poco que aportan sus desconocidos actores (Thomas Mann, Oliver Cooper, Jonathan Daniel Brown, Kirby Bliss Blanton, Alexis Knapp, Dax Flame...), sino porque toda la película está supeditada, únicamente, a la sucesión de locuras. Es decir, que ni narrativa, ni hilo conductor, ni un desarrollo de película de cine propiamente dicho.

De ahí que Project X pueda definirse como una absoluta locura, que en algunos momentos roza lo demencial, que hace reír por lo inesperado de los acontecimientos, pero que precisamente por eso, es imposible que aguante un segundo visionado.