A la hora de plantearse un rescate submarino hay que entender que la máxima profundidad a la que puede realizarse un rescate submarino es de 600 metros, dado que la presión impide alcanzar profundidades mayores a los vehículos de rescate y de hecho la cota de colapso, cuando la presión aplasta al sumergible, de un submarino convencional es de esos 600 metros.

Por tanto y teniendo en cuenta que el 95% de la superficie oceánica mundial alcanza profundidades mayores la idea del rescate de un submarino solo será realizable si el siniestro ocurre a menos de esos 600 metros de profundidad.

En el mundo solo existen 13 submarinos de rescate: 3 en Rusia y sendos en Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Indonesia, Corea del Sur, Japón, Italia, Suecia, Noruega y Gran Bretaña.

Las cápsulas de rescate solo se dispone de ellas en: Brasil, EE UU, India, China, Rusia, Israel e Italia.

Submarinos de rescate

Para el “Bold Monarch” se han destacado cinco sistemas de rescate.

  • EE UU. Submarino de rescateSRDRS “Falcon”. Basado en la base de San Diego y asignado a la “Deep Submergence Unit” (Unidad de Emergencias Submarinas en Profundidad) puede transportarse por aire a cualquier parte del mundo en 36 horas, opera desde un buque nodriza, aquí el “Shoting Star”, desde el que se le guía por cable. Su tripulación es de dos tripulantes y puede embarcar a 18 evacuados. Es capaz de operar desde los 80 a los 680 metros de profundidad y es capaz de acoplarse a cualquier submarino del mundo siempre que su grado de inclinación no supere los 60º. Se enclavará al submarino ruso “Alrosa”.
  • Rusia. Cápsula de rescate SK-54. Destinada en la Flota del Mar Negro opera desde el buque “Eprom”. Es arriada mediante cable hasta el pecio siniestrado al que puede acoplarse si su inclinación es menor a los 40º, capaz de sumergirse a 500 metros de profundidad lleva a dos rescatadores y puede evacuar hasta a seis accidentados cada vez. Se ensamblará al submarino portugués “Tridente”.
  • OTAN. Minisubmarino NSRS (NATO Submarine Rescue System/Sistema Submarino de Rescate de la OTAN) Compartido por Francia, Noruega y Gran Bretaña, opera desde la base británica de Faslane y su buque nodriza es el “Sandefjord”, transportable por avión a todo el mundo, opera autónomamente del buque nodriza y está equipado con sensores y cámaras para hacer de vehículo de exploración y búsqueda, dispone de umbilicales con los que presurizar y enviar aire respirable al submarino siniestrado. Opera de los 40 a los 610 metros con tres tripulantes y es capaz de evacuar a 15 siniestrados de una vez con capacidad de acoplamiento de 60º. Se enclavará al submarino español “Galerna”.
  • Italia. El buque “Anteo” porta dos sistemas de rescate. Minisubmarino SRV 300. Es un minisumergible multipropósito de exploración y rescate, opera autónomamente hasta los 300 metros de profundidad con 3 tripulantes y es capaz de evacuar a 12 accidentados simultáneamente, puede adaptarse a submarinos siniestrados hasta un ángulo de 45º. Se acoplará al submarino turco “Anafartalar”.
Cápsula de rescate SRC McCan Bell. Opera conjuntamente con el SRV 300 desde el “Anteo”, desciende mediante cable hasta los 120 metros, lleva dos tripulantes y puede evacuar a seis accidentados si es capaz de adaptarse al submarino dado que su ángulo máximo de acoplamiento es de 10º.

Inmersión

A bordo del “Shoting Star”, el primer paso para abordar el submarino de rescate SRDS “Falcon” es pasar por la báscula pues es necesario saber del peso de cada ocupante para autorizar su embarque y después distribuir a cada uno de los pasajeros estratégicamente a lo largo de las 18 plazas del sumergible, peso que se suma a la tripulación de dos operarios, comodoro y especialista.

El “Falcon” se dirige por cable desde el buque nodriza y su capitán y timonel dirigen el sumergible desde una consola del buque nodriza usando un joystick, el comodoro que va en la proa del SRDS se encarga de comprobar los instrumentos y mantener la comunicación mientras el especialista se encarga de la apertura y cierre de las escotillas, un proceso sistemático y ordenado en que el comodoro va leyendo una lista los pasos que el especialista debe realizar en un orden concreto, solamente cuando el especialista anuncia que un paso ha concluido el comodoro da permiso para iniciar el siguiente.

Concluido este es cuando la grúa del buque nodriza levanta al minisubmarino y lo deposita en el agua, desde el “Shotting Star” se dirige por control remoto al “Falcón” que desciende hasta los 120 metros de profundidad, tras 15 minutos de inmersión en las pantallas de video aparece claramente en el fondo el submarino “Alrosa” de la Marina Rusa.

Contacto

La inmersión es sencilla, pero cuando se llega al objetivo y con el encaje con las escotillas con el sumergible a rescatar es cuando empiezan las complicaciones, pues el acople debe ser milimétrico.

Así el piloto desde el buque nodriza debe fiarse de las cámaras y los sensores para lograr un acoplamieto perfecto, el primer intento falla pues aunque se logra el anclaje con el “Alrosa” el ángulo no garantiza lo hermético del mismo, por lo que la conexión se aborta y se inicia de nuevo. La segunda conexión falla pues el timonel no ajusta bien el impluso y el “Falcon” se pasa unos centímetros del punto de anclaje.

Es al tercer intento cuando el acoplamiento es perfecto y en la pantalla se muestra que los tres puntos de referencia que el SRDS tiene que tener con la escotilla del submarino siniestrado coinciden totalmente.

Se oye un grito de júbilo cuando se da la voz de “engaged” (enganchado) en el submarino de rescate.