Los reptiles son vertebrados, la gran mayoría adaptados a la vida terrestre, y tienen el cuerpo cubierto de escamas epidérmicas de queratina. Sus extremidades son cortas, laterales y, en algunos casos, carecen de ellas.

Los reptiles son animales de sangre fría, por lo que durante el invierno permanecen aletargados. Se reproducen mediante huevos, aunque al contrario que las aves, no los incuban, ya que la fecundación se lleva a cabo internamente.

Los reptiles evolucionaron a partir de los anfibios hace unos 250 o 300 millones de años. La evolución fue tan exitosa que dominaron la Tierra durante millones de años en la era mesozoica hasta su casi completa extinción en el periodo cretácico, y lo hicieron con una diversidad de formas, tamaños y número, que poco tiene que ver con lo que conocemos en la actualidad.

La dieta de los reptiles puede diferir según las especies, pero esencialmente son animales carnívoros. No puede decirse que sean especializados en cuanto a las presas que eligen, ya que dicha elección tiene más que ver con cualquier presa de su tamaño o inferior (con excepción de las serpientes) que se ponga a su alcance.

Clasificación de los reptiles

La clasificación de los reptiles, tradicionalmente, incluye tres subclases; sinápsidos, anápsidos y diápsidos. No obstante, los sinápsidos, de quienes proceden los actuales mamíferos, no deberían clasificarse entre los reptiles; siendo entonces anápsidos y diápsidos los dos únicos linajes estrictamente representativos del grupo reptilia.

Los anápsidos están representados por las tortugas y otras formas ya extinguidas. Los diápsidos se dividen en lepidosaurios y arcosaurios.

Los lepidosaurios, a su vez, se dividen en Rinchocephalia, representados actualmente solo por los tuataras, y Squamata, que incluye los lagartos y las serpientes.

Los arcosaurios comprenden los grupos Dinosauria y Crocodylomorpha, con los actuales cocodrilos como representantes de esta última. Entre los dinosaurios estaban los ornitisquios y los saurisquios. De estos últimos deriva el grupo Theropoda, del cual evolucionarían posteriormente las aves.

Sistema digestivo de los reptiles

El sistema digestivo de los reptiles es completo y similar al de los mamíferos. Algunas especies poseen dientes, que suelen reemplazar periódicamente, mientras que otras, como es el caso de los quelonios, carecen de ellos. Por lo que respecta a las serpientes, poseen colmillos huecos por los que transportan el veneno.

El aparato digestivo de los reptiles lo constituye la boca, por lo general grande, la faringe, en este caso corta, a la que le sigue un esófago alargado que conduce al estómago. Este comprende una cavidad esférica de gran tamaño y una pequeña región pilórica que comunica con el intestino delgado, y este con el recto. El recto suele ser mayor que el intestino delgado y desemboca en la cloaca y el ano. La cloaca es utilizada por los reptiles como desembocadura del sistema digestivo, así como del sistema excretor y reproductor.

Sistema respiratorio de los reptiles

Los reptiles respiran mediante un sistema pulmonar completo. El aire se introduce en la tráquea a través de los orificios nasales y llega a la tráquea, que puede ser más larga o más corta. Esta se divide en dos bronquios que conducen el aire hacia los pulmones. El aire se absorbe gracias al ensanchamiento de la cavidad pleural producida por la expansión de la caja torácica o bien por el movimiento de ciertos órganos internos. Al contrario que los mamíferos, no poseen diafragma muscular. También se distinguen de los anfibios en tanto en cuanto ni respiran ni efectúan intercambio gaseoso a través de la piel.

Sistema nervioso de los reptiles

En el sistema nervioso de los reptiles destacan los dos grandes lóbulos olfatorios que se encuentran ubicados en el encéfalo, los cuales se comunican con los hemisferios cerebrales. Los lóbulos ópticos se encuentran situados en la parte posterior. Poseen un cerebelo y una médula oblonga que se expansiona de forma lateral para formar luego el cordón nervioso espinal, así como doce pares de nervios craneales y un par de nervios espinales. También disponen de papilas gustativas, células olfatorias y glándulas lagrimales. El oído es similar al del resto de los vertebrados terrestres.

Sistema circulatorio de los reptiles

En el sistema circulatorio de los reptiles, el corazón se encuentra ubicado en la parte anteroventral del tórax, constituido por un pequeño seno venoso, dos aurículas y dos ventrículos. La circulación de la sangre va del seno venoso a la aurícula derecha, después al ventrículo derecho, a las arterias y venas pulmonares, a la aurícula izquierda y, finalmente, al ventrículo izquierdo. La aorta dorsal se conforma por la unión de dos arcos aórticos que rodean el esófago. La sangre venosa se recoge mediante una vena cava anterior y posterior, una vena porta y una vena epigástrica.

Aparato reproductor de los reptiles

El macho posee testículos que se ubican en las proximidades del borde ventral medio de los riñones. Un vaso deferente se introduce en la cloaca, por la parte anterior del uréter, terminando en un pene que se encuentra en la pared inferior de la cloaca.

La hembra tiene dos ovarios situados cerca de los riñones. Allí se encuentra una especie de embudo abierto, en el oviducto, el cual conecta directamente con la cloaca. Los óvulos se desarrollan en la cloaca, siendo fecundados en los oviductos.

Si el artículo te ha parecido interesante ayuda a su difusión con un clik en "me gusta".

Podéis seguir mis artículos en Twitter.