
- Junto a mamá - Gema Cárcamo
Las decisiones no son nunca fáciles. Muchas mujeres no tienen elección al escoger una lactancia mixta, otras prefieren no amamantar por motivos personales. Incluso las mujeres que nunca han sido madres y acaban adoptando a un niño, piensan si es posible disfrutar de una nueva oportunidad con la lactancia y recuperar el tiempo perdido. Los motivos por los que una madre cambia de parecer son variados, pero la respuesta es casi siempre afirmativa.
Tras la lactancia exclusiva
El cuerpo sabe cómo responder a los estímulos externos recibidos. Si un bebé mama suficiente y además lo hace bien, es difícil que la madre tenga problemas para conseguir una lactancia exclusiva. Las dificultades que se presentan al principio no resueltas de forma adecuada acaban obligando a tomar decisiones necesarias, como la introducción de suplementos de leche artificial como ayuda. Pero no está todo perdido, con ayuda y motivación se puede lograr recuperar leche.
Según los especialistas, uno de los problemas que se presentan con más asiduidad en los grupos de apoyo son las madres que buscan cómo retirar esos biberones de apoyo a sus bebés sin ocasionarles problemas de pérdida de peso. La madre no suele estar cómoda con el trabajo que conlleva la lactancia mixta, y le gustaría poder prescindir del engorro de preparar, calentar y limpiar.
Solo hace falta una motivación
Cada lactancia materna es personal, ya que las madres deciden lo mejor para ellas en cada momento. Si la madre se encuentra bien con la opción escogida, no existe motivación para cambiarla, pero en ocasiones se presentan imprevistos que pueden hacer cambiar a la madre de parecer:
- Falta de información y apoyo suficiente.
- Enfermedad del bebé.
- Situaciones de emergencia.
- Necesidad de vinculación con el bebé.
La relactación consiste en recuperar la leche materna cuando es insuficiente para abastecer al bebé, incluso cuando no existe producción, como las madres que deciden partir de cero con solo fórmula y las madres adoptivas. También después de haber pasado un tiempo desde la última vez que se dio pecho, para donar leche a un Banco de leche o ser nodriza ocasional. Si existe un motivo, la madre buscará ayuda adecuada.
Apoyo y paciencia
Si la motivación mueve a la madre a encontrar una nueva oportunidad, el bebé colabora con su estímulo. La succión del pecho es necesaria en todos los casos, porque es el vital para sintetizar la leche. Si no lo hace el bebé, lo hace un extractor de leche hasta que este pueda hacerlo por sí mismo. Lo tienen más fácil:
- Los bebés más pequeños.
- Si ha pasado poco tiempo desde la última vez que el bebé mamó.
- Las madres que han amamantado alguna vez.
- Si se corrigen los problemas de fondo que provocaron la falta de leche, como las interferencias de tetinas o chupetes.
Cuando el bebé toma lactancia mixta es cuestión de mantenerlo al pecho durante más tiempo. Se utilizan técnicas como la compresión del pecho o administrar el suplemento con relactador, para conseguir que el bebé se mantenga succionando. Requiere a veces sacarse leche adicionalmente para acelerar la recuperación de leche y sobre todo mucha ayuda doméstica, ya que la madre tendrá mucho trabajo que hacer durante el proceso.
Si no succiona, se motiva al reaprendizaje colocándolo piel con piel sobre el vientre de su madre, dejándole moverse con libertad para engancharse al pecho que prefiera. Puede que no se prenda desde el principio, que no recuerde cómo hacerlo, pero con un poco de paciencia se logrará el objetivo, momento de gozo para la madre. Mientras, la madre se tiene que sacar leche del pecho tal y como lo haría mínimamente si mamara directamente.
Duración del proceso
No hay un tiempo predeterminado para la respuesta de producción. Depende del estado de la madre, de la succión del bebé, del tiempo que ha estado recibiendo leche artificial, la cantidad de biberones de fórmula que tomaba y cómo lo hacía. La relactación es personal en cada madre, no tiene que ser forzada, mejor despacio con buena letra que deprisa y corriendo. Se necesita tiempo para invertir en:
- Que el bebé mame por lo menos 8 o 12 veces, y que se mantenga en cada pecho unos 15 minutos, de día y de noche.
- Retirar biberones de forma progresiva, sin prisas, con un espacio mínimo de una semana.
- Controlar el peso, que coja como mínimo unos 125 mg/semana.
- Contacto piel con piel y libre acceso al pecho.
- Administrar suplementos con métodos que eviten la confusión, como vasitos.
Garantía de éxito
Los pronósticos suelen ser siempre favorables, tanto si las mujeres han amamantado alguna vez como las que nunca tuvieron la oportunidad de hacerlo, incluso sin quedarse embarazadas. El esfuerzo siempre tiene una gran recompensa.
