EL barebacking es una nueva práctica sexual de máximo riesgo, que se está poniendo de moda y consiste en encuentros sexuales con varias personas, las cuales practican sexo sin protección. Son personas anónimas, no se conocen entre sí, pero todos saben que entre ellas hay personas infectadas de SIDA.

El barebacking es irracional, porque va en contra de la salud de la propia persona y de las demás. Los sujetos que se infecten en cada orgía de este tipo, a su vez contagiarán a otros, con lo cual las infecciones por SIDA se incrementarán.

Las personas que practican el barebacking necesitan un nivel más alto de excitación

Existen personas que necesitan sensaciones muy fuertes, incluso poniendo en riesgo su propia vida, para satisfacer el impulso sexual, porque los estímulos normales ya no les sirven y necesitan algo más. A esta práctica se denomina también ruleta rusa del SIDA, porque en realidad es algo parecido, están jugando con fuego, están desafiando al peligro y este comportamiento, tarde o temprano, les pasará una importante factura.

En estas reuniones u orgías hay dos tipos de personas

Los bug chasers son los que buscan ser infectados con VIH, y los gift givers, que son personas seropositivas que desean infectar a un bug chaser. Los adeptos a estas reuniones contactan con otros a través de foros de internet y son personas que se desconocen entre sí. Internet, entre otras cosas, está sirviendo para agrupar a gente con los mismos intereses, aunque muchos de estos intereses sean lamentables y destructivos. Esta parafilia cada vez se extiende más, por el conocimiento que de ella se da en internet, aunque todavía esté en sus inicios.

El barebacking se da más entre hombres que entre mujeres y comenzó en la comunidad gay, donde tiene una alta repercusión. Actualmente, también se está practicando entre heterosexuales.

El temor al contagio supone una fuente más de excitación

Las personas que realizan estas prácticas ven como algo lejano la posibilidad de contagiarse, pero el peligro que corren les supone un placer tal que, conscientemente, asumen el riesgo con tal de vivir ese momento tan al límite. Realmente a estas personas que viven en el filo de la navaja, les es muy difícil retroceder en la locura y comenzar a disfrutar de otra manera menos temeraria y más saludable. El aprendizaje que les lleva a este tipo de comportamiento cuesta mucho de desaprender, si no deciden rectificar a tiempo.

El barebacking es una práctica sexual irracional y claramente autodestructiva

Lo irracional va en contra de los propios intereses y, en este caso, va también en contra de los intereses de los demás. Es una irresponsabilidad poner anuncios en internet demandando personas con VIH para participar en fiestas con regalo, como suelen decir ellos. El regalo es la infección por SIDA y también es una irresponsabilidad suprema que individuos infectados de SIDA se presten a este tipo de fiestas u orgías, sabiendo que van a contagiar a numerosas personas.

Asimismo, es una práctica autodestructiva, por lo que supone el SIDA, ya que a pesar de que la infección ha disminuido en un 25%, se sigue infectando y muriendo mucha gente de esta enfermedad.

Estas prácticas irresponsables son un insulto para la sociedad

La medicina está volcada en buscar remedios para encontrar una vacuna contra esta enfermedad; se hacen constantemente campañas para prevenir la infección y se está gastando muchísimo dinero en cuidar a todos los que por desgracia ya se han infectado. Y, ahora, una serie de irresponsables tratan de tirar por la borda todos los esfuerzos que la sociedad está haciendo para prevenir y mejorar la salud de los ciudadanos.

Actualmente, sabemos que la única vacuna eficaz contra el SIDA es utilizar el preservativo en cualquier relación sexual que implique penetración. Las personas que practiquen sexo sin protección corren el riesgo de contagiarse de SIDA, o de cualquier otra enfermedad de trasmisión sexual.

Las personas que practican barebacking padecen un importante desajuste psicológico y están percibiendo la realidad de forma distorsionada al considerar normales este tipo de prácticas y participar en ellas. Nadie en su sano juicio haría algo así, poniendo en juego lo más importante que tenemos que es la salud y la vida.