Os conocisteis, congeniasteis y empezasteis a salir. En algún momento, perdiste la cabeza por él. ¡Te enamoraste! Sentiste que él era tu príncipe azul… Y de repente, la burbuja estalló. Él debe volver a su ciudad, a su país o simplemente, consiguió una excelente oportunidad de trabajo que no puede dejar pasar. Y ese puesto es a miles de kilómetros de distancia.

El temor te invade, no puedes imaginarte viviendo sin él y dudas de las posibilidades de un amor a distancia. Te gustaría creer que se puede, pero tus instintos y tus amigos te dicen que es casi imposible.

¿Cómo vivir una relación a distancia?

Es cierto, las relaciones a distancia son complejas. Es difícil manejar una situación donde la distancia impide los abrazos, los besos y las miradas cómplices. La rutina, tantas veces criticada, parece una bendición al lado del enredo de llamados, mails y chateos que pasan a formar parte de la vida cotidiana.

El primer paso es poner en claro la situación. El camino es escarpado y hay que decidir si se quiere luchar por esta relación.

Luego, hay que establecer algunas formas de comunicación. La espontaneidad es hermosa y valorada; pero en las relaciones a distancia, si durante una semana no se tienen noticias de la otra persona, lo más probable es que se entre en un círculo vicioso de ira-llanto-depresión-celos.

Pautar una llamada a la semana puede ser una buena opción. Puede elegirse un día concreto o ir manejando la agenda de ambos.

Por suerte, en la actualidad, existen el correo electrónico, los mensajes de texto y el chat que permiten acortar distancias. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado con estas herramientas porque al no ver el rostro del emisor ni tampoco escuchar su tono de voz, es fácil confundir las intenciones y generar malos entendidos.

Manejar los sentimientos a pesar de la separación

Es muy probable que en algún momento, luego del inicial ataque de llanto, se sienta un terrible vacío. El tiempo antes dedicado a la pareja está ahora a la deriva. Lo más recomendable es ocupar esas horas con amigos o actividades recreativas.

Al principio, puede hasta llegar a parecer atractivo extrañar a la pareja. Se descubren nuevas formas de comunicarse, nuevos guiños cómplices y también por qué no, el cibersexo. Es una sensación pasajera que dependiendo de la persona durará mayor o menor cantidad de tiempo.

En algún momento, quizás se empiece a maltratar de alguna manera a aquel que se fue. Inconscientemente uno se siente abandonado y ese sentimiento aflora de diferentes formas. A veces, se espera toda la semana una llamada pero en cuanto llega, la ira toma el control y se comienza a hablar desmesuradamente, sin darle importancia a lo que el otro cuenta y recriminando que se haya ido.

Otras veces, uno se enoja ante la más mínima falta de atención: un mail que demoró mucho en contestar, un celular apagado, un mensaje de texto donde no expresó su amor…

Amor a distancia: celos, fidelidad e infidelidad

Los celos merecen un capítulo aparte. Generalmente, la gente no cree que sea posible la fidelidad a distancia. Es altamente probable que los amigos digan que “cuando hay tantos kilómetros de distancia entre una pareja, la infidelidad no es tal, sino sólo un pasatiempo que no hiere a nadie. Total: ojos que no ven corazón que no siente”.

Hay que estar preparado para escuchar palabras que pueden herir, como que “la pareja está con otra persona en ese momento, sin pensar en uno”.

Hay que manejar los celos. A menos que exista alguna sospecha fundada, no hay que dejarse carcomer por ellos. Es bueno hablar de ello con la pareja, pues es posible que sienta lo mismo que uno.

La infidelidad a distancia es posible, igual que viviendo en la misma ciudad o incluso en la misma casa. No hay que preocuparse en demasía. Si la infidelidad existe, luego habrá que pensar cómo se quiere actuar, no antes.

Mantener una pareja a distancia, difícil pero no imposible

Los casos de parejas que viven durante años en distintos países y logran sobrevivir con su amor fortalecido existen y son muchos. La clave está en la confianza y la paciencia.

Habrá días donde no se pueda soportar la separación, donde se necesite a la otra persona, donde se crea que uno ya no puede más, donde la otra persona o uno mismo no quiera hablar, donde los celos se apoderen de uno… Mantener un noviazgo o matrimonio a distancia es realmente difícil. Sin embargo, habrá también dulces reencuentros y planes a futuro. Siempre es posible que uno u otro se muden y puedan encarar juntos una vida en común.

Alimentar un amor con kilómetros de distancia es difícil, pero si se soportan los contratiempos, la recompensa de estar juntos será mayor que el sufrimiento padecido.