Recibir una sesión de reiki es de por sí, equilibrante energéticamente, pero podemos añadir las propiedades de los cristales o gemas semipreciosas, debiendo tener unos conceptos mínimos sobre estas, antes de compaginar ambos artes.

En primer lugar, es imprescindible conocer los diferentes procedimientos que existen para limpiar y también para recargar de sus propias cualidades los cristales. Después, es necesario conocer las propiedades del grupo de ellos que utilizaremos para realizar el trabajo con reiki.

Procedimientos para limpiar las gemas

Dependiendo del tipo de gema que necesitemos limpiar, podemos utilizar diferentes métodos como:

  • · Sumergirlas en agua y sal
  • · Lavarlas directamente con agua y jabón
  • · Exponerlas al sol o a la luna llena
  • · Exponerlas a la luz de las velas y/o lámparas de sal
  • · Envolverlas en humo de incienso
  • · Haciendo sonar un cuenco tibetano o de Nepal junto a ellas
  • · Sumergiéndolas en agua de mar.
  • · Mediante hierbas aromáticas como la salvia.
  • · Con el propio aliento
  • · Técnicas de reiki especialmente indicadas para ello.
Los cristales como los cuarzos, ya sean ahumados, rosados o blancos, pueden limpiarse bajo el agua directamente, sumergirse en agua y sal durante unas horas o lavarse directamente con agua y jabón. Sin embargo, las gemas como el lapislázuli, no deben lavarse con agua, pues se irían desgastando o deshaciendo poco a poco. Para estas es más recomendable usar métodos como la exposición al sol o la luna llena.

La elección de cristales o gemas para el equilibrado de los 7 chakras principales

Equilibrar los chakras servirá para eliminar bloqueos energéticos existentes en ellos que impidan el correcto flujo de energía al resto del cuerpo provocando diferentes enfermedades o dolencias. Eliminando dichos bloqueos, facilitaremos que la energía llegue correctamente a los miles pequeños puntos energéticos del cuerpo que se encargan de mantener en orden las funciones vitales. Esto puede hacerse solamente con reiki, pero puede potenciarse usando las gemas.

  • · Chakra raíz – primero: Hematites o piedra sangre
  • · Chakra sexual – segundo: Ámbar o cuarzo ahumado
  • · Chakra plexo solar – tercero: Rodocrosita o cuarzo citrino
  • · Chakra corazón – cuarto: Cuarzo rosa o malaquita
  • · Chakra garganta – quinto: Turquesa o aguamarina
  • · Chakra tercer ojo – sexto: Lapislázuli o sodalita
  • · Chakra corona – séptimo: Cuarzo cristal, opalita o amatista.
Estos son solamente algunos ejemplos de qué gemas utilizar para cada chakra, pero existen muchos más, ya que el mundo de la gemoterapia es muy extenso.

Procedimiento

Aunque existen multitud de formas de realizarlo, uno de los procedimientos más habituales que utiliza un tereapeuta reiki es tumbar boca arriba y en una camilla a la persona a quien se va a equilibrar. Seguidamente se deben colocar cada una de las piedras (deben estar pulidas y sin zonas rotas o picadas) previa y correctamente limpiadas, sobre la zona de cada chakra correspondiente, o lo más cerca posible en el caso de los chakras corona y raíz. Después de iniciar la sesión de reiki se van colocando las manos sobre cada chakra realizando los símbolos del nivel de reiki que se haya adquirido, siempre de mayor a menor y dejando las manos unos minutos sobre cada uno de los siete chakras principales.

Tal y como explica Mary Lambert en su obra “El poder de los cristales”: “Ya en la mítica ciudad de Atlantis se utilizaban los reflejos coloreados de los cristales para aliviar los dolores físicos y emocionales. Los restos arqueológicos de la civilización egipcia también demuestran la existencia de estancias en los templos para que los enfermos se beneficiasen de las propiedades de las gemas”.

Según su estructura molecular, los cristales emiten vibraciones con diferentes propiedades curativas. Compaginar el reiki con ellos es una muy buena opción.