La terapia reiki es una energía de imposición de manos que de manera sencilla puede ser aprendida y puesta en práctica por cualquier persona que tenga deseos sinceros de obtener beneficios para su salud o la de otros.

El reiki enseña a tratarse a uno mismo y a los demás, es un método natural de sanación que además puede aportar bienestar tanto físico como emocional. El carácter que representa la palabra reiki, está compuesto por dos partes: rei, la superior, significa “universal” y ki, la inferior, significa “fuerza vital”.

La medicina holística y el reiki

La medicina holística se ocupa de la salud de las personas, englobando lo moderno y lo ancestral con terapias como el reiki, la acupuntura o las Flores de Bach, entre otras.

Como medicina holística, el personal de muchos hospitales aplica el reiki como terapia, de hecho, la aprenden para ofrecérsela a sus pacientes y también para su propio beneficio por las tensiones emocionales que conlleva su trabajo. Y la OMS: “presenta al Reiki como una de las prácticas de salud multidisciplinaria válida para la atención a Nivel Comunitario dentro de los Niveles del Sistema de Salud".

La aplicación de esta terapia es especialmente atractiva para hacer frente al estilo de vida actual y cualquier persona puede ponerla en práctica y enseñársela a los demás. El reiki ofrece la posibilidad de relajarse del estrés cotidiano y dar un respiro a la mente permitiendo que el cuerpo se sosiegue y se relaje.

Esta técnica de la medicina holística, puede aplicarse con garantías porque no es un tratamiento invasivo que pueda perjudicar la salud, ya que sana a la persona en sí misma y no su enfermedad, pues al sentirse bien en su interior su enfermedad puede mejorar.

Historia del reiki y su origen

Un monje budista japonés llamado Mikao Usui, a finales del siglo XIX, después de una larga meditación de más de tres semanas sentado en una montaña sagrada, ayunando y meditando sobre símbolos sagrados y mantras que había encontrado en textos budistas, se dice que llegó a la conclusión de que la imposición de manos era una energía sanadora, y convirtió al reiki en lo que es en la actualidad.

Sin embargo, los orígenes de este sistema de sanación holística se pierden en la historia, antes de que lo difundiera Usui, ya se habla de él en la India con el Buda Sakiamuni, en Egipto con Horus o en Judea con el mismo Jesucristo. Todos ellos se dedicaban al desarrollo del alivio espiritual, físico y emocional, y enseñaban sus métodos a sus discípulos.

El reiki de Mikao Usui

Usui descubrió que podía traspasar esta energía sanadora a otras personas de manera que ellas también pudieran empezar a curarse y curar a otros. Obteniendo la deducción de que para conseguir una curación efectiva, había que ser receptivo y desear sinceramente querer recibir ayuda con la terapia reiki.

Actualmente la terapia reiki ha evolucionado de diversas formas, incorporando información y técnicas adicionales a las originales de Usui.

¿Qué es el reiki?

El reiki consta de dos grados elementales, el primero está pensado para comprender y activar la capacidad de autocurarse o curar a amigos, familiares, niños o incluso al perro. Una vez completado el primer nivel, si se desea se puede profundizar la sanación de los demás a través de la distancia.

Luego, estaría el maestro reiki de nivel I, consistente en encontrar la iluminación espiritual y el autocontrol para conocer en profundidad la energía universal y el significado de la consciencia. Y el maestro reiki nivel 2 o profesor, es para quienes deseen enseñar el reiki a otras personas, su preparación requiere una gran dedicación. Hay maestros que solamente enseñan este nivel a ciertos alumnos elegidos por ellos.

Beneficios del reiki

Muchos problemas físicos son el resultado de un estrés alargado en el tiempo o de una mala alimentación, con la práctica del reiki se pueden lograr cambios en el cuerpo, en la mente y en el espíritu. Tomándose un tiempo para relajarse, en ocasiones se consigue curase interiormente y no necesitar por ejemplo un antidepresivo.

Con la terapia reiki se puede intentar tratar, para mejorar, la mayoría de las enfermedades, ya que es un método no invasivo. Los problemas físicos específicos para tratar con reiki podrían incluir: la hipertensión, trastornos intestinales, ulceras, migrañas o dolores de espalda y cuello, y otros síntomas generales como la fatiga y la depresión, ayudando así a superar la infelicidad, la pena, la soledad y la baja autoestima.

Finalmente, el reiki puede ayudarnos a encontrar el equilibrio espiritual y emocional, guiándonos en la vocación y en las relaciones personales.

Contraindicaciones del reiki

Esta terapia que puede ser adecuada para las personas que cuidan de otros, ya que su labor y responsabilidad de cuidadores, puede acarrearles una sobrecarga tanto mental como física, que podría perjudicar gravemente su salud; el reiki les ayudaría a canalizar su energía.

El reiki que también podría estar indicado para que los enfermos crónicos no se sientan aislados, si notan que alguien les respalda, empiezan a sentirse seguros, lo que ayuda en su enfermedad. La aplicación de la energía reiki igualmente sería buena para los pacientes paliativos, ayudándoles a afrontar su situación terminal.

Sin embargo, aplicar reiki no estaría indicado para aquellos que hayan recibido algún trasplante de órganos, ni para los enfermos mentales que no pueden responder de sus actos, y como tal estarían calificados de graves.

Tampoco deberían recibir terapia reiki las personas con enfermedades contagiosas o infecciosas que puedan poner en peligro la salud de los demás, en estos casos es recomendable usar el reiki aprendido para la curación a distancia.

De la misma manera ningún terapeuta de reiki nunca debería tratar a nadie cuando él mismo padezca alguna enfermedad contagiosa, o no tenga fuerzas para seguir adelante.

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