Al pensar en esta unidad se piensa inmediatamente en el desfile del 12 octubre con su marchar tras las unidades de la Legión, luciendo sus vistosos uniformes de color "garbanzo", sus adornos de inspiración morisca, con su consabida capa, alquicel, su gorro rojo, tarbuch, y su paso cadencioso al son de las chirimías. Un paso que despierta los aplausos y la admiración del público edición tras edición.

Superado ya el siglo de su creación, la unidad fue fundada en 1911 ante la necesidad de contar con fuerzas indígenas capacitadas con las que enfrentarse a los rebeldes rifeños en la sangrienta Guerra de Marruecos (1909-27), es quizás esta vistosa uniformidad lo más llamativo de Regulares pero esta

hermosa apariencia no debe ocultar la misma realidad de las Fuerzas Regulares de Infantería pues estos siguen siendo lo mismo que fueron en su lejana fundación, una fuerza de combate de élite capaz de enfrentarse a cualquier situación de combate y capacitada para toda clase de misiones como ha demostrado en multitud de misiones en el exterior.

Para testificar está capacidad táctica pudimos ver al Grupo de Regulares 54, la unidad de Regulares que está acantonada en Ceuta, en acción en el almeriense campo de maniobras de Álvarez de Sotomayor.

Recreando Afganistán

La experiencia militar en Afganistán ha supuesto una completa escuela de combate para los ejércitos españoles, hasta el punto que el entrenamiento de combate se ha perfilado en gran medida a cumplimentar esa misión con la idea que aunque la presencia en aquel país finalice para 2014 las misiones internacionales que se sucedan tendrán lugar en escenarios parecidos. Por ello en los campos de instrucción se han construido una variedad de "poblados afganos" en que las tropas se entrenan en todas las posibles situaciones que se pueden dar en un entorno hostil.

De este modo los Regulares se instruyen en la colocación de controles en carreteras y entradas a los pueblos, registro a personas y vehículos, registro de viviendas, patrullas por las calles, combate urbano, asalto a viviendas, etc.

En estas operaciones son un grupo de la misma unidad los que caracterizados a la afgana adoptan el papel de lugareños y se dedican a dificultar el ejercicio de sus compañeros adoptando varios roles ya sea de civiles pasivos, hostiles, manifestantes o terroristas que tratarían incluso de secuestrar o asesinar a los soldados en su adiestramiento, en el campo de la simulación obviamente.

Esto obliga a los Regulares a extremar las precauciones en la instrucción precisamente para no caer en las trampas que sus mismos compañeros les tienden, lográndose un adiestramiento superior.

Reacción a los ataques

Esta lección "afgana" no solo se circunscribe al combate urbano sino a reacciones en combate que se dan en el teatro bélico como replicar a los ataques con fuego de mortero, son innumerables las ocasiones de combate en que las tropas españolas se han visto implicadas en que el fuego de mortero propio ha batido un ataque talibán, por ello el manejo de morteros tiene una especial incidencia buscando sobre todo la precisión más que la velocidad, de nada sirve disparar rápido si no se tiene precisión por lo que es vital fijar cuidadosamente el blanco para conseguir un fuego eficaz por lo que los datos de tiro se introducen y revisan para lograr un disparo preciso. El resultado es un bombardeo eficaz que como se demuestra sobre el terreno si que bate al enemigo.

Una labor que también realizan los tiradores de élite, pero en su caso no solo depende la precisión, que es vital, que logran con sus fusiles ligeros, Accuracy, y pesados, Barret, abatiendo objetivos concretos sino de la capacidad que tengan de pasar inadvertidos, ocultándose en el terreno usando sus trajes de camuflaje, "guille", el objetivo es tanto abatir un objetivo como que el adversario jamás sepa de donde ha procedido el disparo.

Reacción inmediata. Dos disparos

Esa discreción no se busca tanto a la hora de realizar ejercicios como el pasillo de tiro en los que lo más importante es la reacción inmediata, en este contexto cada Regular atraviesa una calle reconstruida donde tras ventanas, puertas y obstáculos se colocan blancos móviles. Guiado por un suboficial cada soldado debe reaccionar de inmediato tan pronto se muestra el blanco alcanzándole con dos disparos consecutivos, técnica del "doble tac". La razón porque se realizan dos disparos se debe a que el calibre ligero, 5,56 mm lo que permite cargar más munición que un calibre más pesado, de los fusiles HK G-36 en servicio en las FAS no tiene capacidad de detención suficiente contra una adulto lanzado a la carrera si es alcanzado por un solo disparo, pero si es alcanzado por dos impactos consecutivos se logra una detención total. Así el objetivo es combinar la rapidez en el momento del doble disparo junto con la precisión agrupando los impactos en un espacio reducido. Está técnica es aplicada por todos los ejércitos de la OTAN.

El asalto

El ataque a una posición enemiga atrincherada es una de las maniobras más complicadas de realizar, para acometerla hoy día en nada se aplican técnicas obsoletas que como ejemplo en la Primera Guerra Mundial costaron miles de vidas sino un complicado movimiento de fuego y apoyo.

De este modo una compañía de Regulares realiza una progresión en el terreno hasta alcanzar una posición de ataque sobre la posición enemiga, que señalada con dianas esta sita en una posición elevada para aumentar la dificultad. Cuando la unidad llega al punto de ataque artillería y morteros en retaguardia castigan el objetivo, la compañía de regulares se divide entonces en tres secciones y mientras una despliega ametralladoras MG-3 y fusilería desde un altozano donde de inmediato se acribilla el objetivo con un fuego masivo, las otras dos secciones empleando los accidentes del terreno para cubrirse se acercan al objetivo para asaltarlo de abajo arriba.

Es este momento cuando se espera un asalto a pecho descubierto desde abajo de la colina, lo que equivaldría a un suicidio, es cuando una de las secciones no ataca sino que parapetada rocía al enemigo con un fuego masivo, mientras que la siguiente realiza un movimiento de flanqueo para golpear al enemigo por la izquierda asaltándolo por un flanco y a la misma altura y no desde abajo, como un boxeador que se cubre con la derecha y tumba a su adversario con un gancho de izquierda.

La defensa enemiga se desploma, el asalto del Grupo de Regulares de Ceuta 54 es un completo éxito.