La 99ª edición del Tour de Francia llegó a París con el británico Bradley Wiggins de amarillo, cerrando una historia que comenzó en 2009, cuando nadie que no fuera del equipo Garmin (donde entonces corría) apostaba por un múltiple campeón olímpico en pista como una baza clara para llevarse la ronda gala.

Aquel año deslumbró aguantando con los mejores y terminando a 6'01'' de Alberto Contador, con Andy Schleck y Lance Armstrong por delante de él. En este Tour de 2012, recién terminado, la sensación que ha dejado es bien distinta. A nadie ha sorprendido su victoria, menos aún después de las ausencias de los citados Contador y Andy Schleck, pero no hay que restarle méritos a Wiggins, ya que ha dominado la carrera a la perfección, llevándose la clasificación general sin haber pasado apenas ningún apuro en la montaña que le hiciera sufrir realmente y ganando las dos contrarreloj largas.

Además, el equipo Sky ha arropado a su líder y conducido al pelotón a su antojo en la gran mayoría de las etapas. Ha tenido trabajando para él a grandes corredores como Michael Rogers, Richie Porte, Edvald Boasson Hagen, el actual campeón del mundo Mark Cavendish y Chris Froome. Prueba de la fuerza de su equipo es que Froome ha terminado segundo en la general. Y es aquí donde reside el principal debate que hace dudar de la fortaleza de Wiggins como líder y campeón del Tour: ¿Froome era el más fuerte de la carrera?

Dudas sobre su victoria

Sobre el papel, la victoria de Wiggins no admite discusión. Ha ganado con 3'21'' sobre Froome y 6'19'' sobre Vincenzo Nibali el podium. El cuarto, Jurgen Van Den Broeck, ha quedado ya a 10'15''. Sin embargo, en las etapas de montaña se vio a Chris Froome aguantar más y con mejores piernas. La especulación sobre una bicefalia en el liderazgo del equipo Sky ha sido una constante, alimentada sobre todo por el recuerdo de lo que pasó en la Vuelta 2011, donde Froome quedó segundo en la general y Wiggins tercero, después de que la carrera (y la etapa de L'Angliru en especial) dejara a cada uno en su lugar.

Aunque los dos han dicho que el líder era Wiggins y que no había discusión sobre quién tenía que ganar el Tour, la actuación de Froome en la etapa que acabó en Peyragudes, que ganó finalmente Alejandro Valverde, puso en duda la fuerza de Wiggings. Y es que el supuesto gregario dejó claro que iba más fuerte, dejándole atrás durante la última ascensión, exagerando con gestos y aspavientos para animar a su líder, que íba detrás de él y llegando con mucha más entereza. La suerte que han tenido quiso que todos sus rivales de la general estaban aún más descolgados.

Sin embargo, la contrarreloj ha dejado claro que Wiggins iba más fuerte. Pero para los que vieron la carrera no es convincente. Al igual que hicieron parar a Froome en Peryragudes, podrían haberle hecho levantar el pie en las cronos. El tiempo dirá si Froome puede o no ganar algún día el Tour.

Sin casi rivales

La general no ha estado en ningún momento amenazada para Wiggins. Contando con las ausencias por sanción y lesión de Contador y Andy Schleck respectivamente, Vincenzo Nibali, Cadel Evans y Franck Schleck eran, a priori, los mayores rivales para el británico. Denis Menchov, Samuel Sánchez y Ryder Hesjedal (ganador del último Giro) eran corredores que podían estar cerca de los grandes, pero su capacidad era una incógnita.

Como siempre, las carreteras francesas han dictado sentencia, dejando un panorama poco alentador para los rivales de quien ha sido el campeón. Franck Schleck pareció echar de menos a su hermano y nunca estuvo cerca de los más fuertes hasta que dejó la carrera por un presunto dopaje. Evans aguantó en la montaña tanto como en años anteriores y no inquietó nunca. Nibali, tercer clasificado, mostró una actitud muy ofensiva en algunas etapas de montaña, atacando en descensos o momentos importantes, pero nunca descolgó a Wiggins. Samuel Sánchez y Hesjedal abandonaron por lesión. Menchov, Valverde y Cobo no tuvieron nunca fuelle. Jurgen Van Den Broeck, que acabó cuarto, tampoco terminó de descolgar nunca a nadie, pese a sus ataques en montaña.

Hay que destacar a Thomas Voeckler, que ha ganado la clasificación de la montaña y dos etapas, Peter Sagan, ganador de la regularidad y de tres etapas y a una lista de jóvenes promesas o realidades que han brillado y ganado en este Tour: Pierre Rolland (una etapa), Thibaut Pinot (el más joven de los participantes y ganador de una etapa), Tejay Van Garderen (quinto y mejor joven) y Janez Brajkovic. Y, sobre todo, Haimar Zubeldia, sorprendente primer español de la general.