
- Recuperar las buenas costumbres: la amabilidad - Szefei
Debemos recuperar la buenas costumbres y la amabilidad es una de ellas. La amabilidad es un valor fundamental en todo tipo de relación pero con el tiempo se ha debilitado enormemente al punto de haber desaparecido ya en muchos campos. La gente se ha vuelto tosca y hasta agresiva en su forma de expresarse con los demás, olvidando las viejas pero buenas costumbres de ser amables, tal vez porque hoy en muchos casos se puede ver la amabilidad como un sinónimo de debilidad, servilismo o falta de carácter.
Hoy la amabilidad es considerada por muchos como un valor obsoleto y poco práctico que no conduce a nada. Algunos expertos atribuyen dicha pérdida a un movimiento que surgió en los años 70, que consistía en pregonar la libertad e igualdad social, lo que indirectamente convirtió a las personas en seres egoístas, irreverentes con los mayores y superiores, restándoles consideración y respeto.
Esto a su vez hace que hoy sea más difícil relacionarnos porque de algún modo la amabilidad acompañada de una sonrisa y un tono de voz suave y agradable abre muchas puertas, corazones y la disposición explícita de escuchar y de ayudar, y con su desaparición, desaparece todo lo demás.
Luis Fernando Rodríguez, alto ejecutivo de ‘PricewaterhouseCoopers’, opina que en el campo empresarial, por ejemplo, el futuro de la amabilidad social tiende a desparecer, debido en gran medida a estos tiempos de crisis y afirma: “Nos hemos vuelto aún más individualistas y competitivos, de modo que el estrés y el nerviosismo generalizado pueden hacer que, en cualquier momento, uno muestre lo peor de sí mismo”.
Amabilidad significa ser digno de ser amado, pero tiene que ver también con cortesía, entusiasmo, afecto, cariño, gentileza, afabilidad, solidaridad, atención, respeto, simpatía, generosidad y consideración por el otro. La amabilidad y la cortesía van siempre de la mano y según Walter Rizo lo expresa: “la cortesía saca la cara, el buen rostro del cuidado, el intento ponderado de no herir innecesariamente a nadie, de hacer a un lado así sea por un instante, la indiferencia”.
La amabilidad, al contrario de lo que algunos piensan, demuestra seguridad, confianza en sí mismo, carácter y fortaleza interior. Una persona amable suele ser agradable y simpática y muy exitosa porque es ampliamente aceptada y querida por los demás, aunque para algunos parezca salida de otro planeta.
Recuperar las buenas costumbres
Debemos recuperar las buenas viejas costumbres como la amabilidad, la cortesía, la simpatía y el buen humor, tratando a los demás con el debido respeto que se merecen, así como quisiéramos también ser tratados.
Utilizar las palabras de cortesía tales como gracias, por favor, buenos días, lo siento, que tenga un buen día, mucho gusto, me place conocerle, es usted muy eficiente, felicitaciones, enhorabuena, que se mejore, luce muy bien, buen trabajo, aprecio lo que hace, por favor, y muchas otras cuando la ocasión lo amerite son importantes y hacen sentir a la otra persona gratificada y reconfortada, porque en realidad a todos nos gusta ser apreciados y valorados.
Es importante también hacerlo con los miembros de la casa, pues muchas veces descuidamos las relaciones familiares como si estas no fueran lo suficientemente importantes.
