El 17 de Mayo es el Día Internacional del Reciclaje. Un concepto relacionado con el manejo, clasificación y recuperación de residuos sólidos, suele ser usado comúnmente en las campañas para la disposición correcta de la basura, haciendo énfasis en la conservación del medioambiente. En Venezuela, distintas ONG han determinado los beneficios en materia de construcción, economía, electricidad y generación de empleos.

Ley de Residuos y Desechos Sólidos en Venezuela

Legalmente, en Venezuela el reciclaje es el “proceso mediante el cual se tratan los residuos en condiciones técnicas, sanitarias y ambientales, permitiendo su reincorporación como materiales que todavía tienen propiedades físicas y químicas útiles, después de servir a su propósito original y que, por lo tanto, pueden ser reutilizados o refabricados convirtiéndose en productos adicionales y materiales residuales que se recolectan, se separan y se utilizan como materia prima” - Ley de Residuos y Desechos Sólidos (2004).

Lo que los ciudadanos, en sus casas, escuelas y oficinas pueden, y deben hacer en favor de este proceso, es clasificar los desechos sólidos. Esto es, separar los desperdicios orgánicos (papel, cartón, restos de comida, vegetales, cáscaras) y los inorgánicos (aluminio, vidrio, plástico) para su procesamiento, en lugar de ir a vertederos a cielo abierto. Los que trabajan en estos lugares tampoco reciclan pues no cumplen ningún proceso técnico para transformar el producto.

Según los artículos 32 y 46 del texto legal, este trabajo debe ser promovido desde los gobiernos municipales y el ente encargado de la recolección debe proveer los envases adecuados para su separación. El texto declara estas actividades como política nacional, con el fin de recuperación de materia y energía.

¿Qué es el reciclaje?

El reciclaje lo realizan, por tanto, empresas recuperadoras. Por supuesto, estos procesos implican tecnologías y métodos especializados, aunque hay procesos aún más específicos en el caso de residuos hospitalarios peligrosos (pañales, material quirúrgico, jeringas, gasas usadas), dispositivos electrónicos y lámparas fluorescentes. La Dra. Lesly Garboza, investigadora y experta en gestión de residuos sólidos, ha señalado que las recicladoras locales no cumplen con las normas ambientales, ocupacionales ni sanitarias, ni pagan precios justos, siendo incluso menores a los que se pagan en Cuba.

A su juicio, gobiernos municipales y estadales pueden formar cooperativas para la recuperación de CD, bombillos fluorescentes (con sus respectivas máquinas de separación de mercurio, existentes en el mercado internacional) y los 34 distintos tipos combinados de plásticos, ninguno de los cuales son tratados en nuestro país.

1 millón de empleos directos con rellenos sanitarios

Para la organización ambientalista Vitalis, solo se recicla entre el 15 y el 20% de las diecinueve mil toneladas de desechos diarios que se producen en el país. Aunque casi todo el aluminio y hierro se aprovecha, 75% del vidrio no, así como tampoco el 80% del cartón y papel, el 98% de los plásticos y 99% de la materia orgánica.

Hacerlo, según sus estudios, no solo resolvería el principal problema ambiental del país, la recolección de basura, sino además generaría 250.000 empleos directos y 1 millón indirectos el primer año. Vitalis considera que hay unos 400 vertederos en el país, que pudiesen concentrarse en unos 150 rellenos sanitarios “modelos. Estos costarían entre 40 y 80 millones de dólares, recuperando la inversión en 10 años. Tratando 300.000 toneladas al mes. Más de la mitad de la basura que se produce en el país.

La Bonanza, relleno sanitario ejemplar en Caracas

Otra ONG ambientalista, Terra Viva, ha destacado el trabajo que la empresa Cotécnica realiza desde 1998 en el relleno sanitario de La Bonanza, anterior basurero que fue saneado y replanteado tecnológicamente con celdas impermeabilizadas a través de geomembranas de polietileno de alta densidad protegidas por geotextil, que garantizan que los líquidos no vayan a contaminar las aguas subterráneas.

Al lugar llega la basura de cuatro municipios del Distrito Capital. Procesan 4.000 toneladas diarias de desechos y recicla 12.000 toneladas mensuales. Tienen 70 empleados directos y recuperan biogás (21 veces más contaminante que el dióxido de carbono), con el que se pudiese generar electricidad para 60.000 personas (16-20 Megavatios) al usarlo como combustible y se tratan lixiviados, líquidos pestilentes de la basura, evaporándolos para generar metano que PDVSA Gas desde 2007 enlazó a su sistema de tuberías.

Este biogás es desperdiciado en Venezuela según el director ejecutivo de la Asociación Reciclaje y Producción Limpia (ARPLI), Hernán Papaterra, opinión respaldada por la empresa recolectora Fospuca, la cual asegura que es menos contaminante y barato usar estas emisiones carbónicas que combustibles fósiles. El problema es político señala Papaterra: “Hace falta que se ponga de acuerdo el Ejecutivo, los alcaldes de Miranda y el gobernador, y estos ni se hablan, ¿cómo avanza así un país?”.