El maíz es la base de ricos platos. Entre sus formas de preparación existe la opción de blanquearlo y procesarlo hasta obtener un puré, que suele denominarse “humita”. También puede hervirse con un poco de sal o azúcar y comerse mezclado con otras verduras. Pero además de estas clásicas formas de cocción, el maíz puede ser el componente clave de una gran variedad de originales comidas.

Milhojas de maíz y hortalizas

Ingredientes:

  • Leche, 2 ½ tazas.
  • Harina de maíz (polenta), 1 taza.
  • Harina de trigo, ½ taza.
  • Huevos, 2.
  • Sal, 1 cucharadita.
  • Ricota descremada, 500 gramos.
  • Berenjena asada, 1.
  • Puré de calabaza, 1 taza.
  • Remolachas cocidas, 2.
  • Sal y pimienta.
Preparación:

Procesar la leche, harina y huevos durante 2 minutos. Dejar descansar la pasta por 30 minutos y luego armar panqueques. Dividir la ricota en tres partes; a una agregar la calabaza, a otra la berenjena y a otra la remolacha rallada. Condimentar.

Armar el milhojas colocando un panqueque, relleno de calabaza, otro panqueque, relleno de berenjena, y a otro panqueque, relleno de remolacha. Se puede consumir frío o tibio. Servir acompañado de ensalada de hojas verdes.

Paquetitos de humita

Ingredientes:

  • Mazorcas (choclos), 6.
  • Cebolla, 1.
  • Morrón, 1.
  • Tomate, 1.
  • Aceite, 1 cucharada.
  • Leche, 200 cm3.
  • Queso criollo.
  • Sal y pimienta.
  • Hojas de repollo.
Preparación:

Rehogar la cebolla y el morrón picados en aceite. Añadir los tomates cortados en cubitos. Rallar las mazorcas y agregar los granos de maíz y la leche. Cocinar hasta que los choclos estén tiernos. Incorporar cubos de queso criollo. Condimentar con sal y pimienta.

Blanquear en agua caliente las hojas de repollo por 2 minutos y armar paquetitos, colocando la preparación en el centro y atándolos, por ejemplo, con hojas de puerro. Servir con salsa de morrón y aceite de albahaca.

Sorrentinos morados de quinoa y berenjena.

Los sorrentinos son unas deliciosas pastas rellenas muy difundidas en Argentina. Más detalles sobre su origen y características.

Ingredientes:

  • Huevos, 3.
  • Harina, 350 gramos.
  • Harina de maíz morado, 50 gramos.
  • Aceite de oliva, 1 cucharada.
  • Berenjena, 400 gramos.
  • Cebollas de verdeo, 2.
  • Quinoa cocida, 100 gramos.
  • Panceta ahumada, 100 gramos.
  • Calabaza cocida, 200 gramos.
  • Crema de leche, 100 cm3.
  • Caldo, 100 cm3.
  • Sal y pimienta.
Preparación:

Asar en el horno las berenjenas. Picar la pulpa y agregar la quinoa cocida, el verdeo y la panceta salteada. Mezclar y condimentar. Preparar la masa con la harina, huevos, harina de maíz morado y oliva. Armar los sorrentinos.

Cocinar en agua salada por 3 minutos aproximadamente. Para la salsa licuar la calabaza cocida con la crema y el caldo. Llevar a hervor, filtrar y condimentar. Servir acompañado de tomates secos, albahaca y aceite de oliva.

Bifecitos de llama con criolla de maíz

Ingredientes:

  • Carne de llama, 600 gramos.
  • Aceite de oliva, 10 cucharadas.
  • Vino torrontés, 200 cm3.
  • Ajo, 1.
  • Tomillo.
  • Variedad de maíz en grano, 1 taza.
  • Cebolla, ½.
  • Morrón, ½.
  • Sal y pimienta.
Preparación:

Macerar los bifes de llama con oliva, ajo y tomillo. Picar la cebolla y el morrón, agregar los granos de maíz. Condimentar y reservar. En una sartén bien caliente con aceite de oliva saltear los bifecitos de llama y deglasar con el vino, bajar el fuego y dejar reducir. Servir los bifecitos con la ensalada criolla y acompañar con papines andinos.

Historia del choclo o maíz

El cultivo del maíz tuvo su origen en América Central, más específicamente en México, desde donde se difundió hacia el norte hasta Canadá y hacia el sur hasta Argentina. La evidencia más antigua de la existencia de maíz se remonta a unos 7000 años, con el descubrimiento de restos fósiles por un grupo de arqueólogos en el Valle de Tehuacán, México.

A fines del siglo XV, tras el descubrimiento del continente americano por Cristóbal Colón, fue introducido a Europa a través de España. Se difundió preferentemente sobre la costa del Mediterráneo y posteriormente se extendió su cultivo a la Europa Septentrional.

Actualmente se cultiva en todas las regiones del planeta, desde los 58º de latitud norte en Canadá y Rusia hasta los 40º de latitud sur en el hemisferio meridional, y por debajo del nivel del mar en la llanura del Caspio, hasta más de 4.000 metros de altura en los Andes peruanos.