Aunque no se tenga mucha experiencia en la cocina, se puede preparar recetas deliciosas y sobre todo, muy fáciles. Este es el caso de los guisantes con jamón. Y si no tienes mucho tiempo para cocinar, esta receta te será doblemente útil.

Ingredientes para preparar los guisantes con jamón

  • Guisantes en lata. Se puede comprar latas de distintos tamaños, dependiendo del número de comensales.
  • Jamón serrano, en lonchas. En cuanto a la cantidad, alrededor de una loncha por persona. También se puede comprar el jamón ya cortado, en pequeños dados.
  • Sal.
  • 1 cebolla.
  • Aceite de oliva.

Utensilios necesarios para hacer los guisantes con jamón

  • Una cacerola de tamaño medio, siempre dependiendo de la cantidad que se vaya a cocinar.
  • Cuchillo.
  • Tijeras de cocina.
  • Tabla de cocina, para picar la cebolla y el jamón.
  • Cuchara de madera o similar.
  • Escurridera.

Preparación de los ingredientes

No es necesario comprar los guisantes crudos. Es más práctico comprar un bote o lata de guisantes envasados. Solo será necesario abrir la lata y verter el contenido en la escurridera. Seguidamente, lavarlos bien debajo del grifo, para eliminar el líquido en el que vienen conservados.

Cortar la cebolla, sobre la tabla de cocina, en rodajas los más finas posible. Seguidamente, cortar en trozos pequeños las rodajas de cebolla, para obtener trozos pequeños y finos.

Si se ha comprado el jamón en lonchas, cortarlo con las tijeras en trozos que no sean muy grandes. En caso de haberlo comprado ya troceado, en pequeños tacos, comprobar que no son muy grandes. Si fuera así, cortarlos en trozos más pequeños.

Sofriendo de cebolla

Poner a calentar el aceite de oliva, a fuego medio, en la cacerola. (Unas dos o tres cucharadas soperas).

Cuando el aceite esté caliente, pero teniendo cuidado de que no humee, echar la cebolla que se ha picado anteriormente. Dejar a fuego lento, para que la cebolla se haga, pero no se queme. Removerla de vez en cuando, con la cuchara de madera. A esto se le llama “pochar la cebolla”, y ya estará hecha cuando su aspecto sea transparente.

Añadiendo el resto de los ingredientes

Cuando la cebolla ya ha tomado un color transparente, hay que añadir a la cacerola el jamón, cortado en trocitos. Dar vueltas a la cebolla y el jamón, para que éste último se haga, pero no durante mucho tiempo. Se trata de hacer el jamón, no de quemarlo ni dejarlo duro. De esta manera, el jamón deja su sabor en el sofrito.

Seguidamente, añadir los guisantes lavados y que se han dejado escurriendo en la escurridera. Mezclar todo bien con la cuchara de madera. Después de pocos minutos, unos dos o tres, añadir agua, de forma que cubra los ingredientes.

  • Dejar que se cocine todo a fuego lento-medio, hasta que el líquido se vaya consumiendo.
  • Remover de vez en cuando con la cuchara de madera.
  • Los guisantes estarán hechos cuando quede poco líquido que forme una suave salsa.

Algunos consejos

Aunque la lista de ingredientes incluye la sal, no es necesario utilizarla, ya que el jamón va a dar el punto salado a los guisantes.

El sabor de la cebolla y el jamón es suficiente, pero si se quiere añadir un toque más fuerte, se puede añadir pastilla de caldo de carne. Si hay mucha cantidad de guisantes, se puede utilizar una pastilla entera, pero si no hay muchos guisantes, media pastilla, o un cuarto será suficiente. Es mejor disolverla previamente en un vaso con agua, y luego verter sobre los guisantes y dejar cocer todo durante unos minutos.

Si tienes mucha, mucha prisa, después de añadir todos los ingredientes y el agua, en lugar de dejar cocer a fuego lento-medio, puedes subir la intensidad y dejar cocer a fuego medio-alto, pero siempre teniendo cuidado, vigilando y removiendo para que no se consuma todo el líquido y los guisantes se quemen.

Un plato económico, sencillo y que gusta a todos

Sus ingredientes no son excesivamente caros, a excepción quizás del jamón. Además, su preparación es bastante sencilla y no lleva demasiado tiempo. Y en caso de ser necesario, se puede preparar esta receta y dejarla hecha para el día siguiente. Práctico, ¿verdad?