La salsa Tabasco es muy popular en países como México y Estados Unidos, utilizándose como condimento para acompañar diversos platos, especialmente comidas con carnes rojas. La siguiente receta se inspira en el sabor de la salsa original, comercializada en pequeñas botellas por la popular marca Tabasco®, pero utilizando ingredientes que pueden adquirirse en cualquier lugar, ya que los chiles rojos originales no suelen conseguirse fácilmente en algunos sitios.

Cómo preparar salsa Tabasco en casa

Ingredientes para aproximadamente 1 litro de salsa picante:

  • 2 tazas de agua.
  • 1 taza de ají picante, fresco.
  • 1/3 taza de ají molido, deshidratado.
  • 3/4 taza de vinagre de alcohol.
  • 5 cucharadas soperas de fécula de maíz.
  • 4 cucharadas soperas de sal marina fina.
  • Opcional: 3 cucharaditas de pimienta negra molida.
Instrucciones de preparación:

Disolver la fécula de maíz en agua tibia y llevar a fuego moderado hasta que rompa el hervor, revolviendo de tanto en tanto, para evitar que el almidón se adhiera al fondo del recipiente. La cantidad de cucharadas de este ingrediente puede variar, dependiendo del espesor que quiera darse a la salsa. 5 cucharadas soperas harán la salsa muy espesa. Para una salsa más bien líquida se utilizan 2 cucharadas. Quien la prepare podrá variar el resultado final ajustando la cantidad de fécula de maíz según su gusto.

En segundo lugar, cortar los ajíes al medio, y si es posible retirar las semillas, ya que algunas variedades las tienen en cantidad abundante. Colocarlos en una sartén antiadherente o wok, y tostar levemente a fuego muy bajo y con el recipiente tapado. Este procedimiento debe realizarse con cuidado, sin que los ajíes se quemen.

En lo que respecta a los ajíes frescos, los pequeños y rojos suelen ser los más ardientes. Puede utilizarse cualquier tipo de ají picante, incluso los de color verde o amarillo, que si bien suelen producir salsas más suaves, son ideales para acompañar platos con carne de pollo u otras aves. Es recomendable preparar la salsa picante verde con un poco de pimienta negra molida, ya que realza su sabor.

El ají deshidratado que complementa la preparación puede obtenerse en cualquier tienda que venda condimentos, especialmente aquellas que en algunos sitios son conocidas como “dietéticas” o “tiendas de todo suelto”. El ají molido común es apropiado, pero puede reemplazarse o combinarse con otros tipos, como por ejemplo el ají Cayena, más picante e intenso que el primero.

El paso final de la preparación consiste en colocar en una licuadora todos los ingredientes, y licuarlos durante aproximadamente 5 minutos, o hasta que se hayan disuelto por completo. La salsa se vierte en botellas o frascos esterilizados previamente con agua hirviendo. Una vez cerrados, es necesario colocarlos debajo de agua fría para enfriar la salsa. Se conservará siempre en heladera, y puede guardarse incluso por meses sin riesgo de deterioro.

Precauciones al cocinar ajíes picantes

Al momento de manipular los ajíes frescos es necesario tener en cuenta que estos pueden provocar irritación y dolor luego del contacto prolongado con la piel, por lo tanto es aconsejable utilizar guantes mientras se los corta y se quitan las semillas. Para evitar tocar el interior de los ajíes es posible conservar estas últimas y utilizarlas en la salsa, con lo cual será más picante. En ese caso se deben licuar muy bien los ingredientes, para que pasen desapercibidas.

Si por alguna razón las manos han sufrido irritación a causa de la manipulación de los ajíes, existe un remedio casero para aliviar el dolor de inmediato. El truco consiste en rociar las manos con aceite de cocina y tomar un puñado de azúcar, que se frotará enérgicamente. El procedimiento solucionará el inconveniente, sin embargo es recomendable prevenir este tipo de accidentes utilizando guantes.

Por otra parte, al momento de llevar los ajíes al fuego, es muy importante evitar que estos se quemen y emanen humo. Durante la cocción pueden congestionar las vías respiratorias y provocar ardor en los ojos. Para evitar problemas se recomienda utilizar un fuego bajo, cubrir el recipiente y mantener el ambiente ventilado.

Historia de la salsa Tabasco

Si bien el nombre de la salsa se remite al estado mexicano de Tabasco, la misma fue inventada en Estados Unidos por Edmund McIlhenny, ex banquero de Maryland, quien al mudarse a Avery Island cultivó allí plantas de chile rojo. En 1868 fundó la Compañía McIhenny, la cual ha continúa elaborando la famosa salsa, ya que la familia de Edmund se ha hecho cargo de la empresa desde su muerte, producida en 1890.

Inicialmente la comercialización del producto se realizó en botellas de colonia, en cuya forma se inspiran los frascos actuales, vendidos en 165 países. Según la compañía, el secreto que hace a su salsa diferente de otras radica en la variedad, su chile rojo envejecido, así como también en el proceso de añejamiento, llevado a cabo en barriles de roble.

Propiedades y beneficios del ají picante

El ají o chile, posee grandes propiedades terapéuticas. Por una parte, se considera que su contenido de capsaicina ayuda a quemar grasas y disminuye el riesgo de diabetes, entre otras cosas. Por otro lado puede combatir catarros y congestiones nasales, al funcionar como expectorante. Además, es fuente de vitaminas A, C y B6, de potasio y de magnesio, y favorece la absorción del hierro vegetal.

Siempre que se consuma con moderación, para evitar irritaciones, la salsa picante funciona como un acompañamiento ideal para recetas que van desde empanadas de carne caseras hasta platos con legumbres, e incluso sopas.