Se ofrece, a continuación, la receta clásica del bizcocho de yogur, en su versión más sencilla. Siguen algunos consejos: son pequeños trucos referidos tanto a la elección de los ingredientes como a la preparación, que harán tu bizcocho diferente.

Ingredientes del bizcocho de yogur

  • 3 huevos.
  • un yogur de limón (batido).
  • 2 vasitos de yogur de azúcar.
  • 1 vasito de yogur de aceite de oliva.
  • 3 vasitos de yogur de harina.
  • 1/2 sobre de levadura.
  • mantequilla.

¿Cómo se prepara el bizcocho de yogur? Receta fácil

Bate en un bol los huevos, el yogur de limón, el azúcar, el aceite y la levadura, hasta conseguir una pasta cremosa.

A continuación, añade la harina, removiendo constantemente para que no se formen grumos.

Unta un molde con mantequilla, vierte la masa y hornea durante 30-45 minutos a una temperatura media (175- 180ºC).

Trucos para mejorar el bizcocho: los ingredientes

Si en lugar de azúcar blanca, utilizas azúcar integral, el bizcocho tendrá mejor presentación (al estar más tostado, tendrá un aspecto más casero) y el sabor cambia ostensiblemente.

Busca también un yogur enriquecido con nata (esos que vienen en vaso de cristal). También puedes probar con yogures de otros sabores, por ejemplo, con trozos de melocotón.

Utiliza huevos camperos.

Calienta el aceite con la corteza rallada de medio limón. Puedes añadir un poquito de matalauva, ajonjolí o una varita de canela en rama y luego retirarla. Deja enfriar el aceite (puedes prepararlo la noche anterior).

Añade frutos secos o deshidratados a la masa: usar nueces es un acierto. Los frutos secos van molidos junto con la harina o en trozos, en este caso se incorporan al final. (En el bizcocho de almendra, las almendras molidas reemplazan completamente a la harina).

Haz ensayos, introduce otros ingredientes. Por ejemplo, juega con fruta fresca. En láminas o trozos, en zumo o rallada, enriquece tu bizcocho con fruta, justo antes de hornear.

Pruébalo con una cucharada de aroma de vainilla o limón, canela, jengibre, licor...

Si lo prefieres con sabor a chocolate, puedes mezclar cacao con la harina. O bien, derretir chocolate al baño maría y agregarlo a la vez que las yemas.

Otra opción es espolvorear la masa con azúcar, canela y almendras laminadas. O experimenta preparando un almíbar con el que regar la masa antes de introducirla en el horno. Para el almíbar, cuece agua y azúcar durante 10 minutos. A este "jarabe" le puedes añadir un trocito de corteza de limón y canela en rama; al retirarlo del fuego, rocíalo con un chorreoncito de anís.

Trucos para mejorar el bizcocho: la elaboración

Hay quien recomienda que la temperatura del horno no sea superior a los 175ºC. Si está muy caliente, sube muy rápido y se quema la superficie. Si muy baja, los lados suben y el centro queda hundido. No olvides precalentar el horno 10 o 12 minutos antes. Nunca lo abras.

Es conveniente tamizar la harina en un cedazo, para airearla, quitarle los grumos y que no esté tan apelmazada.

Cuando engrases el molde con mantequilla, añádele harina, porque si parte de la masa queda pegada no sube adecuadamente.

Un buen batido de los huevos es fundamental: los huevos se baten con el azúcar, hasta que estén muy subidos. El batido puede hacerse con varillas, hasta que la mezcla esté blanca y espesa. Estará a punto cuando al levantar el batidor, la mezcla que cae deje una señal clara, en relieve, antes de hundirse en el resto de la masa. Una vez batidos los huevos, incorpora con cuidado la harina tamizada y, por último, el aceite, en chorrito fino.

Sabemos que el bizcocho está bien horneado al presionar un poco con el dedo. En caso de duda, podemos pinchar en el centro con una aguja de lana: esta debe salir limpia.

Acabada la cocción, es interesante sacarlo del horno y desmoldarlo sobre una rejilla. De esta forma, pierde la humedad y queda esponjoso. De lo contrario, la masa se sigue cociendo y al final queda dura.

El bizcocho: un poco de historia

La receta del bizcocho es una de las más antiguas: hay representaciones alusivas en la tumba de Ramsés III en Tebas (siglo X a.d.C.). El origen de la palabra bizcocho es latino: "bis coctus", que significa cocido dos veces. Esta doble cochura (hoy en desuso) consiste en secar el bizcocho en el horno, después de cocido, para su mejor conservación. Por este motivo, los bizcochos han sido muy utilizados en las campañas militares o en las travesías transatlánticas.

Recetas de bizcochos hay casi tantas como festividades o pueblos. El mapa gastronómico de España está jalonado por bizcochadas, bizcochuelos, bizcotelas, mantecados, "sobaos", borrachos, soletillas, colinetas, maimones, mojicones... Hay bizcochos que forman parte de la cocina occidental: las magdalenas, el brazo de gitano, el plum-cake, el cup-cake o el clásico "cuatro cuartos", muy difundido en toda Europa y cuya receta fue llevada hasta Japón por los misioneros españoles, en el siglo XVII.

Hay dos clases de bizcocho: los bizcochos para rellenar o formar tartas y los bizcochos para tomar solos. De estos últimos, el más popular quizá sea el bizcocho de yogur.