¿Qué son los infrarrojos?

Descubiertos en el año 1800 por William Herchel mientras medía las temperaturas en cada color de un cristal, los infrarrojos no son más que un tipo diferente de luz, con una mayor longitud de onda (van más allá del color rojo). Mientras la luz visible tiene un efecto predominantemente lumínico y los ultravioletas uno químico, los rayos infrarrojos generan calor. Éstos se hallan en todos los objetos con una temperatura superior al cero absoluto (-236°C), sean calientes o no. Aunque no podamos verla, contamos con una fuente natural al alcance de la mano: la luz solar, con un 59% de rayos infrarrojos.

Fuentes de producción de rayos infrarrojos

  • Como un modo natural, aunque no siempre disponible a diario o para todos los pacientes, se encuentra en las radiaciones solares. Lamentablemente junto con los infrarrojos, el sol produce radiación ultravioleta que no es tan benéfica para la salud.
  • Como modos artificiales, existen:
  • lámparas de infrarrojo para una aplicación zonal (que son las que generalmente se utilizan en fisioterapia),
  • cabinas de sauna de rayos infrarrojos, que permiten al paciente introducirse en ellas recibiendo los efectos de esta radiación en todo su cuerpo.
  • También puede asociarse una pequeña emisión infrarroja a masajeadores eléctricos o riñoneras con velcro que se aplican en cualquier zona del cuerpo.

Efectos del infrarrojo sobre el cuerpo

La penetración del infrarrojo es de sólo 3 mm, sin embargo, es capaz de producir:

  • Una mejora en el sistema inmunológico, porque promueve la producción de glóbulos blancos.
  • Aumento de la circulación de la zona en donde se aplica, favoreciendo el metabolismo y la eliminación de desechos tisulares (mediante el sudor).
  • La pigmentación de la piel, de efecto pasajero.
  • El aumento de la ventilación del sistema respiratorio, disminuyendo el dióxido de carbono (CO2).
  • Por acción del sistema nervioso vegetativo, genera bienestar general en el paciente y leve sedación.

Usos terapéuticos

  • Relajación muscular, que combate las contracturas por su efecto térmico.
  • Analgesia de zonas doloridas, tanto superficiales por la zona aplicada como profundas, a través de la metámera involucrada.
  • Una mejor cicatrización de la piel, por el aumento circulatorio.
  • Disminución del estrés, por su efecto sedante.
El infrarrojo tiene muy pocas contraindicaciones, como procesos infecciosos o fiebre, heridas abiertas y pieles demasiado sensibles o anestesiadas. Y, a diferencia de otros aparatos de fisioterapia que no producen ninguna sensación al paciente, el infrarrojo es muy útil en los casos donde se necesita un alivio psicosomático. Y, como puede quemar la piel, siempre es recomendable usarlo con precaución y bajo supervisión de profesionales de la salud.