Ocurre a veces que al estudiar las huellas arqueológicas de un determinado pais se encuentran rastros de otras civilizaciones que supuestamente nada tuvieron que ver con los pueblos que habitaron el territorio que se estudia.

Son piezas, objetos, y a veces documentos escritos que suponen un desafio para el investigador que los analiza, y no porque constituyan una prueba, necesariamente, de que dicha civilización tuviera presencia en ese lugar y no se conociera, sino acerca de cómo pudo ese objeto llegar hasta allí.

En el territorio español nos encontramos con un conjunto de restos pertenecientes a la cultura egipcia como escarabeos, vasijas, e incluso sarcófagos y divinidades cuyo estudio resulta interesante y atractivo.

Escarabeos, el insecto que conduce el sol

Sin duda alguna, el objeto egipcio más reconocible por una mayor parte de la población es el escarabeo, la pequeña figura de piedra preciosa o metal con figura de escarabajo que solía estar adornada con símbolos jeroglíficos.

Estos objetos eran la representación de Jepri, el escarabajo que ayudaba al sol Ra a realizar su camino diario por el cielo. Tenía forma de este insecto ya que, como todos los escarabajos peloteros, empujaba al sol con sus patas. Y, además, como las larvas del pelotero surgen de la bola de estiércol, esta también fue tomada como un simil del disco solar, ya que de él surguía la vida.

En España aparecen escarabeos por diversas zonas, pero sobre todo por el sur y la región levantina. Muy probablemente se trate de piezas traidas de Egipto por los fenicios o copias realizadas por estos. Un escarabeo encontrado en Tortosa contiene el nombre de Psamético I, y otro hallado en Gibraltar el de Psamético II, dos faraones de la Baja Época (siglos VIII al IV a.C.).

Vasijas y jeroglíficos, primeras manifestaciones de la escritura en España

No son los escarabeos las únicas manifestaciones artísticas de la cultura egipcia que se pueden encontrar en España. En la cueva de Siete Palacios, en Almuñécar (Granada) se encontró un vaso canopo que pudo contener los restos del faraón Apofis I (1574 - 1534 a.C.). En su parte superior contiene numerosas inscripciones y jeroglíficos. incluido el sello real.

Es un vaso realizado con una única pieza de mármol pulido cuyas inscripciones jeroglíficas constituyen la primera presencia de escritura en la Peninsula Ibérica. Es muy probable que, como en el caso de los escarabeos, este objeto, y otros similares, fueran traidos a España en el siglo VIII a.C. por los fenicios.

La isla del dios Bes

La muestra de la presencia en el territorio español de objetos y presunta influencia espiritual egipcia más conocida es la del dios Bes en la isla de Ibiza y en otras del archipiélago balear.

Este dios que se suele representar con la figura de un enano con el pelo largo y la lengua sacada y cuyos atributos eran el matrimonio, el amor sexual y los placeres libertinos. Este dios empezó a adorarse en la época del Imperio Nuevo y fundó una serie de creencias que tuvieron su eco en la Peninsula Ibérica.

Sin embargo donde se le realizó un mayor culto fue en Ibiza, donde muy probablemente se le consagró un templo o un altar. No en vano el nombre romano de esta isla, Ebusum, significa "isla del dios Bes"

Este culto fue llevado a la isla por los fenicios de Gadir (donde pudo existir otro templo) aldrededor del año 654 a.C.

Otros hallazgos y misterios

Cerca de Ibiza. concretamente en la isla de Menorca se han encontrado estatuillas que representan a Imhotep, el arquitecto responsable de la pirámide escalonada de Saqqara, presuntamente la primera pirámide erigida en Egipto.

Para concluir, hay otros objetos y lugares en los que presuntamente se han hallado muestras de inspiración egipcia, como en un sarcófago hallado en Tarragona en 1850 por Buenaventura Hernández Sanahuja y que fue investigado por la Real Academia de la Historia, o la expedición que pretende hacer Zahi Hawass por el Mediterráneo español en busca del sarcófago de Micerino, perdido, según sus investigaciones, en un naufragio tras ser hallado en 1837 por el arqueólogo inglés Howard Wyse.