Las ranitas que más comúnmente se encuentran en las tiendas de animales son Hymenochirus boettgeri y Xenopus laevis, o "ranita enana africana de uñas" y "rana de uñas africana", respectivamente.

Ambas requieren cuidados muy similares, así que las siguientes orientaciones básicas para su mantenimiento son igualmente aplicables.

El acuario para las ranas

El acuario que necesitan no es distinto de uno pensado para peces tropicales, ya que se trata de ranas completamente acuáticas que jamás saldrán del agua.

Es conveniente que el acuario disponga de abundante vegetación para simular su hábitat y proveerles de escondrijos donde puedan refugiarse si lo desean. En el caso de las Xenopus es mejor que se trate de plantas fuertes (como las anubias o los microsorum) y bien sujetas a rocas o troncos, de lo contrario las ranas podrían desarraigarlas con sus potentes patas en su incesante búsqueda de alimento.

Es importante que haya una buena ventilación del acuario, ya que, aunque sean acuáticas, necesitan emerger para respirar, y el aire viciado que se acumula entre la superficie del agua y la tapa del acuario puede producirles enfermedades o incluso llegar a matarlas.

Por tanto, debemos dejar una distancia mínima de 20 centímetros entre el agua y la tapa, o mejor aún, cambiar la tapa por una rejilla que permita la ventilación sin que nuestras ranas puedan escapar.

Temperatura y calidad del agua

El ideal de temperatura se encuentra en torno a los 25 grados centígrados, y lo mejor es que estén siempre entre los 22-27º C.

No son exigentes en cuanto a los parámetros de agua, aunque un pH neutro es lo más indicado, y por tanto el agua del grifo será adecuada siempre que la tratemos previamente con algún acondicionador de agua para eliminar toxinas (como el cloro o los metales pesados).

En lugar de usar un acondicionador de agua también podemos optar por dejar reposar el agua previamente en otro lugar para que elimine por evaporación la mayoría de estas toxinas (principalmente el cloro). Este proceso lleva un mínimo de 24 horas.

Para mantener el agua limpia bastará cualquier filtro mecánico adecuado a las dimensiones del acuario utilizado, aunque es conveniente conocer el ciclo del nitrógeno para entender mejor el funcionamiento del pequeño ecosistema que representa el acuario.

La alimentación de las ranas

Ambas son estrictamente carnívoras y por tanto podemos suministrarles indistintamente gambas, lombrices, pequeños crustáceos, mejillón, o comida congelada para peces, todo debidamente troceado adecuándonos al tamaño de nuestras ranas.

En el caso de las Hymenochirus, dado su pequeño tamaño, puede que necesitemos incluso rayar los alimentos para que puedan ingerirlos. Además, no es conveniente que convivan con peces grandes o demasiado rápidos ya que les robarán el alimento y las ranitas no podrán llegar a probarlo, así que lo mejor será siempre un acuario específico para ellas aunque podríamos introducir algunos peces pequeños como neones, bettas o similares.

Coloración, tamaño y comportamiento

La coloración natural de ambas ranas es similar, en tonos de grises, marrones y moteados oscuros, pero cabe destacar la existencia de una variedad albina de Xenopus muy habitual en los comercios. Para distinguirlas mejor se puede ver un video de Hymenochirus boettgeri. Y en este mismo artículo encontraréis fotografías de Xenopus laevis en su coloración salvaje y en su versión albina.

La Hymenochirus no suele sobrepasar los 4 centímetros de longitud (de ahí su apodo de enana), siendo muy tranquila y pacífica. Y la Xenopus, en cambio, puede llegar hasta los 15 centímetros y es muy voraz, lo que es un problema si la mantenemos con peces ya que no dudará en devorarlos si son lo suficientemente pequeños.

Por tanto, las Hymenochirus podrán convivir con peces pacíficos y pequeños que no les roben el alimento. En cambio, las Xenopus sólo podrán compartir hábitat con peces grandes y ágiles (como los Carassius tipo cometa o shubunkin), a los cuales no puedan dar caza.

Igualmente, siempre será más recomendable un acuario específico para no arriesgarnos a peligrosas incompatibilidades.

Reproducción de "Hymenochirus" y "Xenopus"

Para inducir a la reproducción a estos animales primero debemos simular los meses fríos, manteniéndolos a temperaturas más bajas de lo habitual durante unos dos meses.

A las Hymenochirus no podremos bajarles demasiado la temperatura ya que son algo sensibles al frío, de modo que nunca debería bajar de 20 grados centígrados.

Las Xenopus, en cambio, son más tolerantes en este sentido y la temperatura de su acuario podrá descender hasta situarse en torno a los 12º C, ya que son muy adaptables.

Su amplia tolerancia térmica la ha convertido en especie invasora en diversos lugares del mundo, por lo que debemos recordar que nunca hay que liberar animales exóticos, y si deseamos tenerlas en un estanque de exterior deberemos tomar las debidas precauciones para evitar su fuga, como colocar rejillas adecuadas.

Pasado el período frío, deberemos ir subiendo la temperatura poco a poco (aproximadamente un grado diario) hasta alcanzar la temperatura habitual de 25 grados centígrados, o incluso hasta los 27º C si queremos que noten más el cambio. Durante este proceso es conveniente alimentarlas copiosamente para que tengan suficientes energías para la cópula, puesta y fertilización de los huevos.

Una vez realizada la puesta los huevos hay que retirarlos y colocarlos en otro acuario ya que de lo contrario los padres los devorarán.

Si todo va bien, los renacuajos nacerán al cabo de unos días. Estos se alimentan en la naturaleza de pequeños invertebrados que encuentran en el agua de las charcas que habitan, pero también podemos suministrarles alimento comercial microfino del que se usa para alevines de peces.

Si les brindamos los cuidados necesarios, podremos disfrutar de la tranquila vista que supone un acuario poblado con estos graciosos animales.