
- Ramsés II - J. Domenech
La figura de Ramsés II ha llegado hasta el mundo actual, como el faraón por excelencia. Su nombre nos lo recuerda, ya que significa El que ha nacido del dios Ra. Fue el tercer rey de la Dinastía XIX egipcia y gobernó durante sesenta y seis años de 1279 al 1213 a.C. Solo otro faraón de la Dinastía VI, Pepi II reinó más años que él.
Por muchas circunstancias es el faraón más conocido, hasta el punto de que solo las pirámides, superan la capacidad de evocación automática del Antiguo Egipto, que su nombre posee. Su afán constructor, le hace ser el rey que más templos, monumentos y obeliscos ha construido.
Otra nota singular de Ramsés II, fue la ingente cantidad de hijos que se le atribuyen. No existen datos exactos. Se habla de doscientos entre mujeres y hombres, y de ellos, ciento cincuenta varones. Los más importantes fueron: el primogénito Amenhirjopshef, que falleció en extrañas y desconocidas circunstancias. Ramsés su segundo hijo, Paraheruenemef el tercero,y Jaemuaset el cuarto. Este último es el más famoso, ya que fue sumo sacerdote de Ptah y estaba considerado como un sabio. Sin embargo, no pudo suceder a su padre ya que murió antes que Ramsés II.
El rey egipcio preparado desde niño para la guerra
Desde su infancia fue educado para llegar a ostentar el trono y ser faraón, heredero de la doble corona de Egipto. Dispuso de profesores que le enseñaron el arte de la escritura, la interpretación de los jeroglíficos y el conocimiento de astronomía, historia, matemáticas y geometría.
En el aspecto militar fue preparado para ser arquero y auriga, y poder participar en actos guerreros. También tuvo preparación militar, que le sirvió con sus enfrentamientos bélicos con los hititas, que culminó en la batalla de Qadesh.
En esta batalla Ramsés II consiguió la victoria, pero tuvo muchas pérdidas humanas y a nivel estratégico supuso que el faraón pudo comprobar la fortaleza del ejército hitita, situación que llevó a un tratado de paz.
La batalla de Qadesh tiene unas connotaciones históricas importantes, ya que se trata del primer enfrentamiento o batalla con documentación, lo que la ha convertido en un foco de estudio para militares, historiadores y egiptólogos.
El faraón constructor de monumentos, templos y palacios del Nilo
Los monumentos más importantes, erigidos por el monarca egipcio fueron la gran sala hipóstila de Karnak, el templo de Abydos, el templo principal de Tebas y el templo de Abu Simbel en Nubia.
Es de destacar el templo de Abu Simbel, cuyo significado era La montaña pura, en donde queda realzado para la eternidad, el colosalismo que caracterizó a sus obras. En este templo se rendía culto a Amón, Ra, Ptah y al propio faraón en vida.
Su megalomanía constructiva le indujo a hacerse esculpir las estatuas más grandes nunca antes vistas en el Valle del Nilo. Utilizó en ocasiones, mano de obra forzada, o sea esclavos, de importantes poblaciones extranjeras deportadas a Egipto.
Ramsés II, se apoderó de la autoría de muchas edificaciones de sus antepasados, borrando los nombres de los templos y monumentos y poniendo el suyo, situación que desluce en parte su reinado.
El final de un reinado fastuoso y el inicio de la decadencia de la civilización egipcia
Ramsés II enterró a varios de sus hijos en una fastuosa dependencia funeraria excavada en el Valle de los Reyes, lugar en que también fue sepultado él mismo. En el fastuoso Rameseum, edificado en Tebas Oeste.
Si queremos hacer un balance del reinado de Ramsés II, debemos llegar a la conclusión que pese a las grandes construcciones y a su hábil política exterior desplegada a lo largo de todos los años de su reinado, hay que convenir que la fase última de su reinado fue nefasta para la historia de Egipto.
Cedió mucho a las exigencias del clero de Amón, lo que contribuyó a dar al traste con su política global de contención de presupuestos del estado, cosa que contribuyó a que años más tarde la Dinastía XIX, se hundiera entre intrigas y usurpaciones.
