Gallego de nacimiento, Miguelanxo Prado, supo destacar a lo largo de los ochenta en las mejores revistas de cómic para un público adulto, al menos, mientras estuvieron en activo, pues la mayoría desaparecieron a principios o mediados de los 90 (Cimoc, Comix internacional, Creepy, El jueves,1984… etc)

Así verían la luz “Fragmentos de la Enciclopedia délfica” (1982 – 86), “Stratos” (1984–85) o “Crónicas incongruentes”(1985–86); asimismo comienza ésta “Quotidianía delirante”, realizada (hasta ahora) en tres partes, los años 1988, 1990 y 1996, y recopiladas en éste integral editado por Norma editorial.

Debido al cierre de las mencionadas revistas, a lo largo de los noventa trabajó en el campo de la animación televisiva, pero también realizó el que quizá sea su mejor cómic “Trazos de Tiza” (1993) que en 1994 fue elegida como mejor obra en el Salón del comic de Barcelona y el Festival internacional del cómic de Angoulème. Colaboró con Neil Gaiman en una historia de “The Sandman, noches eternas” (2004)

Seguidamente su siguiente álbum fue “La mansión de los Pampin”(2005); hizo su primera incursión en el cine de animación con “De profundis” (2006); en el 2008 se recopilaron también una serie de tiras que realizó para el periódico “La voz de Galicia”; ha dirigido en diversas ocasiones el Festival de cómic “Viñetas desde el Atlántico” en La Coruña y no hace mucho fue admitido en la Real academia gallega de Bellas Artes.

Artista multidisciplinar

Hablamos de un artista todoterreno, que ha tocado diferentes géneros en su obra (costumbrismo, ciencia ficción, comedia, sátira…) y diversos medios (cómic, cine, televisión, e incluso un nuevo formato de cómic digital portátil desde Febrero del 2010)

A éste vasto campo hay que añadir sus trabajos de pintura e ilustración de todo tipo, incluida la infantil. No resulta extraño por ello que sea uno de los artistas españoles con mayor proyección internacional. A lo que se une una gran técnica, sobre todo si aborda el difícil mundo del color.

"Quotidianía delirante"

Publicados originalmente en la revista “El jueves” durante años, las historias recopiladas por éste tomo son un conjunto de relatos satíricos de variada índole. La mayoría están sacados de anécdotas de la vida real (convenientemente exageradas o llevadas hacia el extremo) El autor ha manifestado alguna vez que dibujarlas le ha servido como válvula de escape ante las “frustraciones y cabreos”.

Desde luego el humor siempre resulta una manera sana de enfrentarse a las cosas. Y en la variedad está el gusto, porque resumir en un breve articulo lo que nos encontraremos en ésta dilatada obra es poco menos que imposible. Situaciones cotidianas como: el abuso de la publicidad y el sexo en los medios, el consumismo voraz, la doble moral, el laberinto de la burocracia, el caradurismo patrio, el avance imparable de la tecnología o de la industrialización… en general todo tipo de temas sociales, políticos… cotidianos, donde reconocerse.

Todos ellos tratados de manera esperpéntica, surrealista en la amplitud del término (mirar desde diferentes ángulos, distorsionado los efectos y las causas); con el pasar del tiempo, incluso es divertido hacer memoria y recordar la época en la que Miguelanxo dibujó las diferentes historias, lo que nos hace ver que ocurra lo que ocurra, habrá algo que el tiempo no cambiará: el sentido común. Definitivamente, un cómic ideal para regalar o para recomendarlo a los alumnos en la escuela.