El quiste de ovario es una formación benigna localizada en la superficie o en el interior de uno o ambos ovarios. Se trata de un pequeño saco que contiene líquido en su interior. Los quistes ováricos son más frecuentes en el periodo que va de la pubertad hasta la menopausia; es decir, en los años fértiles de la mujer.

Causas del quiste de ovario

La formación de un quiste en el ovario está relacionada con el proceso de ovulación. Cada mes, el folículo que contiene en su interior el óvulo lo libera para que este ingrese a las trompas de Falopio para ser fecundado. Una vez cumplida su misión el folículo se va reduciendo hasta desaparecer, pero no siempre ocurre así. En ocasiones no pueden liberar el óvulo y aumentan de tamaño hasta convertirse en lo que denominamos quistes, en este caso un quiste folicular. Adquieren esta consideración cuando alcanzan tamaños de 30 a 40 mm.

Otro tipo de quiste es el llamado quiste de cuerpo lúteo. Aparece cuando se cierra la abertura por donde se liberó el óvulo quedando líquido en su interior, a veces con sangre. Ambos forman parte del grupo de quistes funcionales y se diferencian de otros quistes como la poliquistosis ovárica o los tumores ováricos.

Los medicamentos empleados para la fertilidad pueden causar un síndrome de hiperestimulación ovárica, que consiste en la aparición de quistes en los ovarios de considerable tamaño que habitualmente desaparecen tras el periodo o después del embarazo.

Síntomas del quiste en el ovario

Por lo general, los quistes en el ovario no provocan síntomas. Ocasionalmente pueden cursar dolor o retrasar el periodo. Las probabilidades de que aparezca dolor aumentan cuando sangra, se rompe, se golpea cuando hay relaciones sexuales, aumenta su tamaño, obstruye el riego sanguíneo del ovario, se tuerce u oprime las trompas de Falopio. El dolor puede afectar la zona pélvica y, en ocasiones ir acompañado de náuseas y vómitos. La defecación también puede provocar dolor.

Los problemas con el periodo son poco frecuentes cuando se trata de quistes foliculares. Cuando se trata de quistes de cuerpo lúteo puede aparecer manchado o sangrado y presentarse cambios en los periodos menstruales.

Quiste en el ovario y embarazo

Es poco frecuente que los quistes ováricos que se presenten durante el embarazo sean malignos, y más aún que una mujer embarazada desarrolle un cáncer de ovario. En cualquier caso siempre hay que acudir al médico para que lleve a cabo el oportuno diagnóstico.

Aún siendo benignos, los quistes pueden adquirir dimensiones considerables; situación que conlleva ciertas complicaciones durante el embarazo. Independientemente de que vayan acompañados o no de dolor, el verdadero problema ocurre cuando se rompen, ya que en este caso aumentan las posibilidades de que se presente un aborto involuntario o bien un parto prematuro.

En algunas ocasiones puede ser necesaria la intervención quirúrgica para extirpar el quiste. Esta circunstancia se dará si el quiste supera los 6 cm. de diámetro y no tiende a disminuir por sí solo. Se trata de una situación que es preferible evitar, puesto que cualquier tipo de cirugía siempre conlleva algún riesgo. Pero si no hay más remedio, será el segundo trimestre del embarazo el mejor momento para realizar la operación. El procedimiento habitual es la laparoscopia, excepto cuando los quistes son demasiado grandes que, dado el caso, requerirá de una incisión abierta.

Tratamiento de los quistes en el ovario

Por regla general, la mayoría de los quistes de ovario funcionales no requieren tratamiento. Suelen desaparecer de forma espontánea en el transcurso de unas 8 a 12 semanas. Cuando los quistes se presentan de modo recurrente una solución a considerar son las píldoras anticonceptivas que, si bien no eliminan los quistes existentes ni hacen que disminuya su tamaño, sí que reducen las posibilidades de que aparezcan nuevos quistes.

En algunos casos puede ser necesaria la cirugía, bien sea para extirpar el quiste o para verificar que no se trata de un cáncer ovárico. La intervención quirúrgica consistirá en una laparoscopia o en una laparotomía exploratoria. Las circunstancias que deben concurrir para proceder a la operación son los quistes ováricos que no desaparecen, los que además provoquen síntomas significativos, aquellos que superen los 6 cm. y también en el caso de mujeres cercanas a la menopausia o que ya estén en esa etapa.

Las complicaciones no son muy frecuentes, pero entre las que pueden producirse están los cambios que hagan sospechar de que se trate de cáncer, cuando sangran, se rompen o presentan torsión.

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