Cuando empecé a ir al quiropráctico llevaba tres meses con los dedos de la mano adormecidos, molestias en el cuello, y dolor en la columna por pasarme buena parte del día trabajando sentado. Desde los primeros ajustes el adormecimiento pasó paulatinamente de ser constante a intermitente, aumentando mi flexibilidad. El siguiente paso fue el gimnasio, las clases de natación tres veces por semana y los estiramientos en clases de yoga. Después de tres meses los síntomas habían remitido en su totalidad”, cuenta Eduardo Quiroga.

Para este funcionario de la Administración, que asegura sentirse ahora feliz por haberse liberado del peso de su dolor, la quiropráctica le ayudó no solo a deshacerse de lo que le limitaba terriblemente su día a día sino a cambiar su estilo de vida porque manteniendo sus visitas cada dos semanas evita recaídas y lleva una vida más saludable que cuando empezaron sus episodios de dolor.

La quiropráctica, esa herramienta para sanarnos considerada ciencia, arte y filosofía de vivir, llega con un mensaje de optimismo y una información esencial: el ajuste de las vértebras (cuando sufre una subluxación) y la columna vertebral, consigue mejorar el sistema nervioso sin pastillas, sin corrientes, sin masajes, ni cirugía, devolviéndole al cuerpo su capacidad innata de auto recuperación.

Y con el nombre de subluxación vertebral nos referimos sencillamente al desplazamiento de una vértebra que reduce la movilidad y acaba aprisionando los nervios para desencadenar múltiples problemas físicos. Dicho en términos populares se trata del pinzamiento del nervio o desplazamiento de uno a tres milímetros de su lugar de una vértebra (que normalmente nos hace ver las estrellas), y que el doctor quiropráctico corrige con un ajuste exacto y específico, gracias a su extensa formación.

Pilares de la quiropráctica

José De San Juan, doctor en Quiropráctica que ejerce su trabajo en Málaga, tras cursar sus estudios en Estados Unidos durante 7 años en el Sherman College of Chiropractic en Carolina del Sur (donde se graduó en el año 2000), nos cuenta que las premisas de la quiropráctica son 3:

1ª.- “Un cuerpo que funciona correctamente tiene la capacidad innata de auto recuperación”.

2ª.- “El sistema Nervioso es el responsable de regular y combatir todas las funciones del cuerpo”.

3ª.- “Una subluxación vertebral se corrige con la quiropráctica, devolviéndole el equilibrio al sistema nervioso y al cuerpo su capacidad innata de recuperación”.

Como consecuencia de esta interferencia en el sistema nervioso que es la subluxación” –dice San Juan- “y gracias al ajuste le damos a éste todas las herramientas que necesita para que el cuerpo se restablezca y funcione al máximo, desapareciendo el dolor”.

¿Y cómo se produce este proceso sin necesidad de fármacos?

Porque la forma que el cerebro tiene de comunicarse con el resto del cuerpo es a través del sistema nervioso, siempre que no tenga interferencias como estas que señalamos del desplazamiento o la subluxación. Interviniendo sobre las vértebras el cuerpo solo recupera la salud sin necesidad de fármacos.

¿Y qué provoca estos desplazamientos de las vértebras?

Hay miles de motivos: caídas, accidentes, malas posturas, estrés, interferencias por problemas emocionales, físicos o tensiones de la vida diaria, interferencias tóxicas como el tabaco, el alcohol, o de contaminación ambiental, malos hábitos en definitiva que afectan al sistema nervioso. Así que tras los ajustes, la inflamación que causaba la subluxación desaparece gracias a esa sabiduría innata que el cuerpo tiene.

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Quiere decir que existen enfermedades que aparentemente no tienen nada que ver con la columna vertebral y que sin embargo encuentran en ella su raíz.

Efectivamente, enfermedades o dolencias como dolores de cabeza, hombros, brazos, muñecas, piernas, lumbago, ciática, mareos relacionados con las cervicales, vértigos, hernias discales, cansancio, falta de energía, dolores de cadera durante el embarazo, artrosis, lumbalgias, adormecimiento de manos, por citar solo unos ejemplos.

Hay quienes piensan que algunas de esas dolencias se pueden curar con masajes.

No, nosotros no hacemos masajes sino ajustes en las vértebras. Los masajes tienen que ver con los fisioterapeutas, que hacen un trabajo absolutamente distinto al nuestro.

Tampoco son ustedes médicos.

No, la medicina es una carrera distinta, nosotros tratamos con la salud pero estudiamos quiropráctica.

¿Cuál es su formación específica?

Estudiamos anatomía, disección de cadáveres, fisiología, biología. bioquímica, ajustes quiroprácticos, patología, microbiología, neurología, psiquiatría, ginecología, obstetricia, pediatría, ortopedia, radiografías, nutrición, entre otras, es decir, un total de 4.485 horas de estudio repartidas en 7 años de carrera.

¿En qué consiste exactamente esa manipulación o esos ajustes?

Son técnicas específicas realizadas a veces con las manos, sin ser masajes, a veces con instrumentos especiales.

Pero hay una creencia popular de que se crujen los huesos y que duele

Ni crujimos los huesos ni duele. Es más, de hecho se aplica con bebés tras el parto, y lo admiten sin problema. Los niños tienen caídas frecuentes cuando aprenden a andar, juegan o montan en bici, cargan mucho peso en sus mochilas y todo ello afecta a su columna indiscutiblemente, lo que los convierte también en sujetos de ajustes quiroprácticos.

¿Y cuanto tiempo puede durar un tratamiento para corregir una subluxación?

En cuestiones de salud eso nunca puede decirse porque cada caso es distinto y cada organismo es único. Hay personas que tras el primer ajuste notan una mejoría inmediata. Otros necesitan más tiempo.

Y son precisamente los resultados constatados por quienes se someten a su tratamiento los que llevan a deportistas de elite, ejecutivos y personas que procuran tener su maquinaria corporal al máximo rendimiento, a utilizar los servicios del quiropráctico, como un profesional responsable de poner la salud a punto. En definitiva, a perseguir –como dice la Organización Mundial de la Salud- un estado social, físico y emocional óptimo, y no solo estar libre de enfermedad.