En México, los festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, han acaparado totalmente la opinión pública. A través de un plan por parte del gobierno federal, los mexicanos se han empapado por completo de su historia, es decir, todos los personajes y sucesos que forjaron lo que es su Nación. Desde cómics y películas para niños, series de televisión dirigidas a públicos mayores, hasta la distribución de libros y banderitas gratuitos a los hogares, han sido parte de esta estrategia que busca crear conciencia de sus valores y legado histórico a cada uno de los mexicanos.

La sacralización de los personajes

Sin embargo, resulta evidente que en los festejos de dos de los acontecimientos más trascendentales de la historia de México, se han caído en algunos excesos. De entrada, en un proceso de sacralización hasta de los personajes de bajo perfil en ambos acontecimientos históricos, dándoles el grado de héroes o próceres de la patria dignos de homenajes y nuevas estatuas. Por ejemplo, el pasado viernes 10 de septiembre, investigadores, historiadores y algunas autoridades del gobierno del Estado de Querétaro, decidieron hacer un “acto de reivindicación” hacia la figura del corregidor Miguel Domínguez Trujillo-Alemán develándole un busto en homenaje a lo que dijeron era “un hombre liberal siempre comprometido con las causas libertarias”.

Pero ¿Quién fue Miguel Domínguez? ¿Cuál fue su papel con el movimiento independentista?

Cuando se consulta la historia de México se puede comprobar que no fue de ninguna manera comprometida sino al contrario. Fue esposo de doña Josefa Ortiz de Domínguez, quien casi a sus espaldas apoyó de diferentes formas en Querétaro al grupo conspirador integrado por el cura Miguel Hidalgo y los capitanes Ignacio Allende y Juan Aldama, primeros dirigentes del movimiento de independencia en 1810. De hecho, cuando la conspiración fue descubierta, el propio Miguel Domínguez encerró a su esposa quien hábilmente detrás de la puerta pudo informar a tiempo a los conspiradores de Querétaro que se prepararan para anticipar la lucha.

Ideólogos, héroes, militantes y simpatizantes

Esta situación obliga a reflexionar acerca de cuál fue el papel real de los protagonistas de la historia, que si bien pudieron haber estado en el lugar de los hechos, habría que investigar a fondo para ver en qué categoría pudieran clasificarse: héroes, ideólogos, militantes o simpatizantes en ambos acontecimientos.

Partiendo de una definición clásica de cada término la clasificación sería la siguiente:

  • Ideólogos: Son personajes que desarrollan un conjunto de ideas y valores concernientes al orden político, cuya función es guiar los comportamientos políticos colectivos.
  • Héroes: De acuerdo a la definición de la vigésima segunda edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española son personas que hacen un esfuerzo eminente de la voluntad hecho con abnegación, que los llevan a realizar actos extraordinarios en servicio de Dios, del prójimo o de la patria, aun poniendo en riesgo su humanidad.
  • Militantes: Concepto de una palabra que en latín significa “para servir como un soldado”. Su papel es participar activamente en una causa no importando que su participación sea incluso hasta violenta en pos de los ideales con los que se identifica.
  • Simpatizante: Es un personaje que está de acuerdo con las políticas de cierta causa u organización; colabora, ayuda, asiste, representa y hasta la apoya, mas no milita directamente.

Los personajes en la Independencia de México

En movimiento de independencia, se puede afirmar que personajes como Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama, José María Morelos y Vicente Guerrero jugaron el doble papel de ideólogos y héroes, dado que su lucha vino acompañada de ideas políticas trascendentes en la historia mexicana, desde la redacción de planes bélico-ideológicos hasta la constitución de 1813.

En lo referente a los militantes se destacan a varios como Francisco Xavier Mina, Agustín de Iturbide, Nicolás Bravo y todos los integrantes de los diferentes ejércitos que pelearon con ellos; mientras que también, resulta fundamental reconocer a importantes simpatizantes del movimiento, como lo fueron Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario o Andrés Quintana Roo, entre muchos otros.

Los personajes de la Revolución

De la Revolución Mexicana también surgieron personajes cuyo papel en el movimiento armado fue trascendente y digno de ser mencionado. Al igual que en la Independencia existieron héroes ideólogos de la revolución, que además de dar su vida aportaron las ideas políticas que requería el movimiento armado, como es el caso de Francisco I. Madero quién concibió el ideal de la sucesión presidencial, Emiliano Zapata que a través de su Plan de Ayala pretendió reivindicar las causas campesinas, Venustiano Carranza, quien aportó a la lucha armada un congreso y una nueva constitución que es la que rige en México hasta ahora, Plutarco Elías Calles, que consolidó la institucionalización de la revolución a través de la política y Lázaro Cárdenas, cuyas políticas impulsaron la nacionalización de la industria petrolera.

Los militantes en la causa revolucionaria fueron muchos y muy destacados desde diferentes trincheras: desde los hermanos Flores Magón, Aquiles Serdán, Francisco Villa, Álvaro Obregón hasta las famosas “Adelitas”; mientras que de los simpatizantes de las causas revolucionarias es de mencionar los papeles de José Vasconcelos, Pablo Henríquez Ureña o Martín Luis Guzmán, todos ellos mucho más apegados al mundo de la ideas y la educación

¿Quiénes son entonces los que merecen ser reconocidos? Sin duda, todos aquellos que lograron la trascendencia histórica en cada una de sus trincheras. Sin embargo queda más claro ahora que héroes, en el sentido estricto de la palabra, son pocos los que habrá que reconocer como tales en el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución de México.