Lo más lógico es que al intentar componer mentalmente una imagen de Helena de Troya, cualquiera recurra al estereotipo de los griegos actuales y la imagine como una bella mujer morena y atlética. Según los escritores clásicos, no puede haber nada más alejado de la realidad.

La rubia Helena

La conocida Helena de Troya, pertenecía a la etnia de los dorios. La tribu dominante de la Grecia Clásica que se distinguía por contar con un idioma y cultura propios. Fueron los primeros conquistadores y sus orígenes eran germánicos, por este motivo eran rubios con los ojos azules. Decidieron no mezclarse con los nativos y por eso mantuvieron su aspecto original.

Helena, fue descrita por los poetas Estesícoro e Íbico como, la rubia Helena. De hecho son múltiples sus representaciones y la mayoría con estas características.

La semidiosa

Helena de Troya era hija de un Dios, Zeus, y de una mortal, Leda. Cuando Zeus se enamora de Leda, decide seducirla adoptando la forma de un cisne, ya que esta ya estaba casada con otro hombre, Tindáreo. Una noche, Zeus, en su forma de cisne, consigue tener relaciones sexuales con Leda, que a su vez yace con su marido. De la unión de Zeus y Leda, nacen Helena y Pólux, semidioses, y por tanto, inmortales y con Tindáreo, su esposa, Leda tiene otros dos hijos, Cástor y Clitemnestra.

Helena, la bella

Helena de Troya, ha sido siempre conocida y recordada por su belleza. De hecho, no fue Paris el primero en raptarla. Ya en su pubertad, el héroe Teseo y su amigo Pirítoo, la sorprendieron mientras realizaba un sacrificio a Artemisa y tras el rapto se la echaron a suertes y le correspondió a Teseo, con quien tuvo una hija, Ifigenia. Helena fue rescatada y volvió a Esparta.

Helena y Menelao

Cuando Helena tuvo edad suficiente para contraer matrimonio, Tindáreo, su padre adoptivo, ya previó una amenaza en la gran cantidad de pretendientes que se la disputaban, tanto por su atractivo físico como por el trono de Esparta. De todos ellos, Helena eligió a Menelao, con quien tuvo dos hijos, Hermione y Nicóstrato.

Helena y Paris

La historia que unió a Helena con Paris, comenzó cuando él participó como jurado en un concurso de belleza en el que participaron Atenea, Afrodita y Hera. Paris, conocido como el de la hermosa figura, eligió a Afrodita como la más bella de las diosas y como muestra de gratitud ella le prometió que conseguiría que la bella, Helena de Troya se enamorara de él.

Paris viajó a Esparta, siendo recibido allí por Helena y Menelao. Como Afrodita había prometido, Helena se enamoró de Paris y huyeron juntos a Troya. Sin embargo, otra versión indica que Paris, la raptó y violó y la llevó a Troya después por la fuerza. Paris y Helena tuvieron cinco hijos, Helena, Córito, Bunomo, Ágamo e Ideo.

La guerra de Troya

La llegada a Troya de Paris y Helena, resultó ser triunfal, quedando los troyanos y el rey Príamo impresionados por ella. Sin embargo, la adivina Cassandra vaticinó que Helena llevaría a Troya a la ruina, sin ser escuchada.

Menelao, a su vez, partió a Troya con un gran ejército en busca de su esposa. Los espartanos construyeron un gran caballo de madera y se escondieron en su interior, consiguiendo que fuera introducido en Troya sin despertar sospechas. Una vez en Troya, los espartanos iniciaron la batalla.

Finalmente, Paris murió en combate. Menelao y sus ejércitos resultaron vencedores de la guerra de Troya y perdonaron a Helena.

Helena fue enviada por el rey espartano a la isla de Leuce, pretendiendo acudir después allí a su encuentro. Sin embargo, ella terminó enamorándose de Aquiles, que era hijo de la diosa Tetis y de un mortal, Peleo. Finalmente se casó con él. Aquiles y Helena, eran semidioses, como consecuencia tuvieron un hijo que tenía alas y volaba, al que llamaron Euforión.