Se trata de un hallazgo interesante realizado en la actual Polonia, sobre todo porque confirma otros descubrimientos de recipientes similares y contemporáneos encontrados en otras partes de Europa. Son las vasijas perforadas encontradas en Gran Bretaña, Dinamarca y otros lugares del sureste europeo, con una antigüedad de unos 5.500 años a.C.., y ahora las de Polonia, confirman el uso que se les daba.

El yacimiento de Kuyavia en Polonia

El descubrimiento fue hecho por un equipo de arqueólogos de la Universidad de Bristol, Gran Bretaña, junto con colegas de Polonia y EE.UU., en el territorio de la actual Polonia. El yacimiento está situado en el centro del país, en Kuyavia, lugar que ya era importante desde el punto de vista arqueológico por los vestigios de la cultura de Sarnowo, correspondiente al Pueblo del Vaso Campaniforme.

El estudio publicado recientemente en la revista "Nature" describe el hallazgo de fragmentos de 34 vasijas de cerámica perforadas, en las que se han descubierto residuos de grasa láctea. Los científicos creen que los utensilios se usaban para colar leche y producir queseo.

El cálculo de la época que corresponde al hallazgo coincide con el avance de la agricultura por el este de Europa, proveniente de los Balcanes, hace unos siete mil cuatrocientos años, es decir, el yacimiento está datado en el 5.400 a.C..

Polacos del neolítico, los primeros productores de queso comprobados

El investigador británico Richard Evershed, participante del equipo arqueológico, explicó que el descubrimiento permite afirmar que hasta la fecha no hay hallazgo arqueológico que pruebe la fabricación del queso por restos de lácteos, por lo que estos polacos neolíticos ancestrales serían hasta ahora los pioneros de la industria láctea.

Sin embargo, sí se habían encontrado las vasijas perforadas en distintos lugares de Europa (Escandinavia, Gran Bretaña y sureste europeo) y de similar antigüedad a las de Polonia, las que se suponía que se usaban para el mismo fin; este descubrimiento lo ha confirmado con los propios residuos lácteos enquistados en los fragmentos.

Por otra parte, los arqueólogos contaban con pruebas de la fabricación de queso, en pinturas, petroglifos y otras manifestaciones culturales, pero estos vestigios no pasaban del tercer milenio a.C.; también había evidencias de residuos de leche en Turquía y Libia de 8.000 años de antigüedad, pero no quedaba demostrado que fuera procesada para queso.

Se sabía que la utilización de la técnica de fabricación del queso era anterior a la era de los metales, por lo que este descubrimiento retrasó el descubrimiento del queso en un par de miles de años, un hito importante para los arqueólogos.

Añadió Evershed que se infiere por las fechas y vestigios que la fabricación de queso surgió casi simultáneamente con la domesticación de animales, como consecuencia lógica del tratamiento de la leche del ganado ovino, caprino y vacuno. Este período, conocido como la revolución del neolítico, había empezado con la agricultura y fue diferente para las distintas zonas del mundo, en la medida en que los avances descubiertos se iban extendiendo.

Los lácteos en la dieta de los hombres del neolítico

La agricultura y la ganadería entremezclan su origen casi simultáneo en los albores de la revolución del neolítico, incluso algunos científicos dicen que algunos pueblos nómades guardaban cabras y ovejas salvajes y al trasladarse, las mataban para comer.

En cualquier caso, la domesticación de animales trajo consigo la extracción de leche, sin duda una innovación fundamental en los hábitos alimentarios de esos primeros agricultores neolíticos.

Evershed señaló que en este contexto, la producción de queso fue un "avance crucial"; por un lado porque el producto fue más fácil para transportar y de esta forma se podía preservar el derivado de la leche por más tiempo que aquella. Además se cree que los primeros agricultores no serían tan tolerantes a la lactosa como lo somos sus descendientes, y en esta evolución tuvo que ver el queso, un alimento más fácilmente digerible.