Un queso suave y fresco es la base perfecta para combinar con ajo y finas hierbas frescas. La frescura de las hierbas verdes y la cremosidad del queso tierno casan en perfecta armonía para una combinación de sabores y colores.

Se trata de decorar o mezclar el selecto queso de Burgos para confeccionar un exquisito plato que puede servir como un entrante o como un toque distinguido para finalizar una comida especial.

Propiedades del queso fresco

El uso de los quesos en general tiene orígenes muy remotos en el campo de la alimentación humana por ser estos productos muy ricos en proteínas y unos más que otros en grasas, la mayoría son de fácil conservación y, en comparación con otros alimentos, son relativamente económicos.

Los quesos frescos destacan en general por su bajo contenido en materia grasa y son ricos en proteínas de alto valor biológico, en calcio de fácil asimilación, en minerales y vitaminas hidrosolubles del grupo B y en otras vitaminas liposolubles como la A y la D.

Queso de Burgos

En España, el queso fresco más popular es el de Burgos se produce en toda la provincia de Burgos. Se elabora con leche de oveja pasteurizada, cuajo seco de corderito lechal y sal. Es muy digerible y en la actualidad se hacen también otras variedades bajas en sal y de 0% de materia grasa.

Este queso fresco de Burgos se digiere mejor que la leche, debido a la fermentación producida por el cuajo. Para las personas que no toleran la lactosa y padecen del estomago, puede ser un alimento alternativo muy rico en calcio y otros nutrientes. Si bien su consumo se aconseja con moderación, a no ser que se elija un queso de 0% materia grasa, porque aunque su contenido sea bajo en grasas, estas son principalmente saturadas.

Queso a las finas hierbas

Se trata de rebozar el queso de Burgos con hierbas frescas, como el perejil, el cebollino, el eneldo o el cilantro además del ajo, picaditas e insertadas en ramitas o tiras para dar la impresión de un “queso atado”.

Este queso, antes del rebozado, habrá sido previamente mezclado con las finas hierbas y el ajo, y si el sabor del ajo nos resulta fuerte, podemos sustituirlo por el cebollino chino de un toque más suave.

Las propiedades y beneficios del perejil, eneldo, ajo, cilantro y cebollino

El perejil tiene propiedades beneficiosas sobre el sistema urinario y sus infusiones son un buen tratamiento para las dolencias del riñón y de la vejiga, así como para los que sufren de retención de líquidos.

El eneldo, además de sus usos culinarios, es rico en sales minerales y un buen sustituto de la sal común. En infusión tiene propiedades carminativas.

Las propiedades del cilantro son muy similares a las del eneldo, teniendo ambos propiedades curativas asociadas con el aparato digestivo.

El cebollino, tanto sus hojas como sus flores frescas tienen propiedades ligeramente digestivas, y al cebollino chino se le atribuyen propiedades beneficiosas para la función renal.

Y entre las propiedades más destacadas del maravilloso ajo están las antirreumáticas, las carminativas, las antidiabéticas y las expectorantes. El bulbo maduro del ajo y su esencia tienen efectos curativos.

Recetas con queso de Burgos

Se ha elegido el queso de Burgos para la siguiente receta, sin embargo puede servir cualquier otro queso suave y cremoso, como el queso fresco de cabra, el queso quarch o speisequarck uno de los quesos más consumidos en Alemania o el queso griego feta.

Para confeccionar esta receta de queso, se necesitan:

  • Medio kilo del queso suave y cremoso de Burgos.
  • Unos cuatro dientes de ajo.
  • Perejil, cebollino, eneldo o cilantro. La cantidad de finas hierbas variará según el gusto del consumidor, siempre se puede añadir más a medida que se va preparando el queso.
Y un bol para la mezcla (mejor de cristal).

Se pelan y cortan en capas finas los dientes de ajo. Se pican las hierbas muy finamente. Se coloca el queso de Burgos en un bol y se va mezclando con un tenedor. Gradualmente se van añadiendo el ajo y las hierbas en cantidades equivalentes, y, con la ayuda del tenedor mezclamos muy bien todos los ingredientes.

Una elegante receta elaborada con plantas

A continuación se pone un poco de queso en la palma de la mano, luego lo pasamos una o dos veces con ambas manos hasta darle la forma deseada, que puede ser redonda, cilíndrica o cuadrada.

Se vuelven a picar más finas hierbas para el rebozado final, según se precise, se embadurnan bien los cilindros de queso con las finas hierbas y se dejan los extremos libres.

Para terminar, se cortan las tiras de cebollino para cruzar los cilindros de queso para que parezcan como atados.

El resultado final es una elegante receta elaborada con plantas que además de sus usos culinarios tienen propiedades medicinales.

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