La queratosis es una lesión de la piel que se produce por la acumulación de queratina en los folículos del vello de la piel. Esta acumulación de células muertas obstruyen los poros, por lo que pueden presentarse protuberancias que, con frecuencia, se confunden con granos. La queratosis es más habitual durante la niñez y la adolescencia, aunque en algunos casos puede estar latente y manifestarse en cualquier época de la vida. Esta afección puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque según sea el tipo de queratosis se manifestará de preferencia en algunas partes u otras. Entre los tipos más comunes destacan la queratosis seborreica, la queratosis actínica o la queratosis pilaris. Algunos tipos de queratosis son adquiridos, mientras que otros parecen tener un origen hereditario.

Queratosis actínica

La queratosis actínica afecta aquellas partes expuestas al sol, de ahí que a veces también se haga referencia a esta enfermedad como queratosis solar. Obviamente, una de las principales causas de esta afección es la exposición excesiva al sol, así como también a la luz artificial, como ocurre en un solárium. Los síntomas más evidentes son unas manchas o lesiones ásperas y escamosas que, aun no siendo cancerígenas, sin el oportuno tratamiento, existirá el riesgo potencial de que acaben transformándose en un tipo de cáncer de piel denominado carcinoma escamocelular.

El tratamiento de la queratosis actínica no solo es posible, sino que en la mayoría de casos puede tratarse con éxito, siendo el resultado mucho más favorable cuanto más precozmente se trate la enfermedad. En cuanto a las posibilidades de tratamiento existen diferentes opciones. Entre las más utilizadas, y dependiendo de cada caso, podemos destacar las cremas y las lociones de uso tópico, la electrocirugía, la criocirugía, el peeling mediante láser, la terapia fotodinámica, que consiste en la aplicación de una crema en la piel para aplicar posteriormente una luz especial para destruir las células pre cancerígenas. Y por último está la dermoabrasión, método por el que se congela la zona afectada para luego ser lijada con un instrumento especial.

Estos tratamientos se emplearán dependiendo de la lesión, bien por el lugar donde se ubique, el tamaño, la gravedad u otros factores que aconsejen el uso de uno u otro tratamiento. En ocasiones puede estar indicada la combinación de varios de estos procedimientos.

Queratosis seborreica

La queratosis seborreica consiste en un crecimiento abultado en la piel que puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, aunque es más común en el pecho, el rostro, los hombros o la espalda. La coloración puede variar entre amarilla, canela, marrón o negra, con una textura parecida a la de una verruga y, habitualmente, con forma redonda u ovalada. Puede aparecer sola, aunque no necesariamente. En algunas ocasiones produce comezón o se irrita con la ropa. No es contagiosa ni puede diseminarse. Tampoco puede degenerar en ningún tipo de tumor canceroso. Por lo tanto se trata más de un problema de estética que de salud. Se desconoce cuál es la causa directa, aunque en este caso no tiene que ver con la exposición al sol. Sí se sabe que aparece después de los 40 años y que, al parecer, es hereditaria.

Debido a que no supone amenaza alguna para salud, es probable que la mejor opción consista en no hacer nada al respecto. En todo caso, los tratamientos que pueden emplearse incluyen las lociones esteroides en caso de comezón, la criocirugía para extirparlos, la remoción quirúrgica con escalpelo o rasuradora, o bien mediante un láser, aunque esta opción rara vez se utiliza en este caso.

Queratosis pilaris

La queratosis pilaris se presenta en forma de pequeñas protuberancia en los glúteos, los muslos, la cara o la parte superior de los brazos. Generalmente son del mismo color de la piel, aunque a veces pueden mostrarse rojas o inflamadas. Ocasionalmente pueden producir comezón, pero no son dolorosas. Aunque puede aparecen en cualquier edad y afectar a cualquier persona, es más frecuente durante los 10 primeros años de vida y también más común entre el sexo femenino. En algunos casos la queratosis pilaris mejora con la edad o incluso desaparece. Se caracteriza por unos pequeños granos que dan la sensación de tener la “piel de gallina”. No es contagiosa y su prevalencia es mayor en las temporadas secas y en invierno.

No existe cura para la queratosis pilaris. De todos modos, algunos remedios naturales, como el aceite de rosa mosqueta, o ciertos medicamentos pueden ser de utilidad. Entre estos últimos están las lociones de ácido láctico, lociones de ácido alfa hidróxido, cremas con urea, lociones de ácido salicílico, corticosteroides tópicos o retinoides tópicos.

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