Los principales medios de comunicación (prensa, radio y televisión) muestran una parte de la crónica social poniendo especial hincapié en los acontecimientos trágicos y negativos. La televisión es el medio más poderoso por su capacidad de influencia directa y su fácil acceso.

Existen personas que no van al cine en todo el año, sin embargo, en la mayoría de las casas existe un mínimo de un televisor. Tampoco es habitual, por ejemplo, que las personas menores de treinta años compren y lean el periódico todos los días. En este sentido, Internet es una nueva puerta abierta a la lectura y a la información.

Los peligros de la televisión

La televisión es una gran ventana al mundo que se abre con sólo pulsar el botón del mando a distancia de forma automática y rápida. Proporciona entretenimiento, ocio y disfrute de forma gratuita e instantánea. Su fácil acceso determina una serie de ventajas positivas pero también de peligros e inconvenientes a tener en cuenta.

Los adultos, por ejemplo, tienen la madurez necesaria para valorar objetivamente la programación diaria de las diferentes cadenas sin dejarse influir. En cambio, los niños y adolescentes necesitan una orientación ante el poder de influencia tan enorme que tiene la publicidad o las modas.

La apariencia física

La belleza se ha convertido en un valor en alza. Un valor que se refleja en la demanda de operaciones estéticas no sólo entre personas famosas sino también entre gente anónima. De tal modo que la belleza física puede influir favorablemente en el éxito profesional, al menos, muchas de las presentadoras y actrices que aparecen en la pequeña pantalla son guapas y tienen una presencia impecable y agradable. Una imagen que se ha extendido incluso a aquellas profesionales que colaboran en programas de informativos.

Además, se puede observar que la mayoría de las revistas femeninas ocupan un espacio dedicado al culto al cuerpo ya sea en forma de dietas, moda, maquillaje, ejercicio físico... Se transmite la imagen de una mujer extremadamente delgada, un prototipo de perfección que es imposible de alcanzar para la mayoría de las mujeres puesto que el cuerpo femenino tiene por sí mismo formas y curvas.

Se sobrevalora la juventud y se desprecia la sabiduría

No es fácil hacerse mayor en la sociedad de hoy día puesto que se exalta sobremanera el valor de la juventud y se relega a un segundo plano la sabiduría y el conocimiento de la experiencia propio del hombre anciano. La mayoría de los profesionales que trabajan frente a las cámaras tienen menos de 45 años en el caso de las mujeres y menos de 50 en el caso de los hombres.

La radio es un medio de información en el que tiene menos importancia el aspecto físico. Por otro lado, en la televisión actual existen contenidos cargados de sensacionalismo, en cambio, la radio se caracteriza por el rigor y la seriedad. Igual que la televisión hace compañía a muchas personas que viven solas, la radio acompaña a aquellos que viajan, trabajan por la noche o estudian.

Imagen de éxito fácil frente al esfuerzo

En los últimos tiempos, la fama se ha convertido en un bien anhelado por muchos. Hasta el punto que hoy día, muchos de aquellos que alcanzan cierto grado de popularidad, no son conocidos por su trayectoria profesional sino por compartir con la audiencia parte de su intimidad. Una forma de vida que no requiere esfuerzo y que no está fundada en la ética. Sin embargo, transmite una imagen del éxito fácil que poco tiene que ver con aquellos jóvenes que estudian durante cuatro años una carrera para prepararse de cara a enfrentar el mercado laboral.

Esta idea del éxito fácil y de la consecución del dinero rápido es verdaderamente tentadora en una sociedad basada en el consumismo y el materialismo.

Los contenidos televisivos deben estar fundados en la ética

Es importante recuperar los valores de una sociedad humanista para poder dotar nuevamente de un significado esperanzador a los contenidos televisivos. Contenidos que deben estar fundados en el bien y en la ética para respetar los derechos de los telespectadores.