Hubo una época en la que los astronautas estaban de moda, y muchos niños del mundo soñaban con convertirse en uno. Hoy esa popularidad ha descendido, pero la palabra aún se asocia a una persona con un alto grado de preparación física, psicológica e intelectual.

Ser astronauta requiere muchos años de trabajo. Los que completan la carrera vuelan por primera vez entre los 27 y los 37 años. En la última convocatoria de la ESA se reunieron 8.413 aspirantes calificados para el proceso de selección, de los que quedaron seis.

Los primeros astronautas

El soviético Yuri Gagarin se convirtió en 1961 en el primer ser humano en el espacio. Él y quienes lo siguieron fueron considerados héroes nacionales durante la guerra fría entre Estados Unidos y la URSS. Con la llegada del hombre a la Luna llegó el pico de popularidad de los astronautas, y desde allí se inició también su descenso, marcado por un desinterés en los vuelos siguientes y por los desastres de los transbordadores espaciales.

Quizás sea necesario un hito como la llegada del primer hombre a Marte para volver a poner a los astronautas en el foco de la atención pública. Pero nunca han dejado de representar la élite del profesionalismo y el valor.

¿Cómo debe ser un astronauta?

No existe una escuela de astronautas. Las exigencias, la inversión para su entrenamiento y el hecho de que serán los actores finales en misiones que llevan años de planeamiento y grandes sumas monetarias hacen de la elección un proceso complejo.

Para aspirar a esta carrera se necesita:

  • Alto grado de educación en disciplinas científicas o técnicas.
  • Experiencia en investigación, ya que deben realizar experimentos en el espacio sin cometer errores.
  • Capacidad de aprender y adaptarse a los diferentes sistemas de computación y sus aplicaciones.
  • Experiencia en operaciones aéreas.
  • Excelentes condiciones físicas, especialmente de resistencia.
  • Cualidades psicológicas especiales que le permitan vivir por largos períodos en un espacio reducido.
  • Habilidad de congeniar en esas condiciones con otros astronautas.
  • Auto control y el temperamento necesario para lidiar con el estrés y las situaciones de emergencia.
  • Capacidad de adaptación rápida a los cambios inesperados.
  • Criterio para mejorar rutinas y procedimientos.
  • Un impecable manejo con los medios de comunicación.
  • Hablar inglés es fundamental.

El entrenamiento de los astronautas de la ESA

La Agencia Espacial Europea (ESA) selecciona a los aspirantes a astronauta entre los países que la integran. Los novatos tienen que aprobar un curso de entrenamiento básico de un año de duración.

En ese año aprenden materias como ciencia y tecnología espaciales, adquieren conocimientos médicos, se familiarizan con las técnicas de submarinismo y se informan del funcionamiento de la Estación Espacial Internacional.

Después de esta primera parte, cursan otro año de entrenamiento avanzado, para conocer más detalladamente los diversos componentes de la EEI, los experimentos y los vehículos de transporte y la participación del centro de control terrestre en las misiones.

Si pasan este proceso de formación, se les podrá asignar a una misión. Cuando la misión es definida, aprenden las tareas especiales necesarias y se familiarizan con la ingravidez participando en vuelos parabólicos. Esta tercera etapa finaliza con el esperado bautismo espacial, y son pocos los elegidos que completan todo el ciclo.

Los astronautas turistas

Hasta el desmembramiento de la Unión Soviética, no había dinero capaz de comprar un boleto al espacio. La importancia de cada misión hacía imposible que alguien obtuviera una plaza con fines turísticos.

Todo cambió cuando Rusia debió recurrir a inversores privados para continuar su programa espacial. Fue allí cuando otras agencias pudieron comprar plazas para sus propios astronautas, pero aún no se trataba de turistas, sino de científicos que viajaban con un fin determinado.

El gran hito para el turismo espacial fue el deseo del millonario Dennis Tito de visitar la Estación Espacial Internacional. Tito pagó a la Agencia Espacial Rusa 20 millones de dólares por su entrenamiento, el viaje y la estadía en la EEI.

El 28 de abril de 2001 Dennis Tito se convirtió en el primer turista espacial. Lo siguieron unos pocos en estos años, pero el aumento de los proyectos privados en el espacio parece indicar que pronto se puede dar un cambio radical en el costo del turismo espacial.

Los astronautas de mañana

El éxito de la aventura de la humanidad en el espacio depende del avance de la tecnología. Es esencial llegar al punto en el que ser astronauta no represente un desafío físico tan alto, y sobre todo un costo económico tan elevado.

Proyectos como el ascensor espacial o el hotel orbital pueden ayudar en esta transición. Mientras tanto otras ideas, como el astronauta robot de la NASA, buscan facilitar las complejas operaciones de futuras naves espaciales.

Toda la inversión económica y humana persigue un mismo fin. No se trata de sueños infantiles o descabellados, sino del reconocimiento de una verdad dicha hace tiempo por Carl Sagan: “todas las civilizaciones se vuelven espaciales... o extintas”.