El comercio es el conjunto de actividades que tienen como objetivo el intercambio de bienes, poniendo en contacto al productor (oferta) con el consumidor (demanda). El comercio surge de la necesidad de intercambiar el excedente de producción por los productos inexistentes en la propia comunidad. Inicialmente se realizó mediante el sistema de trueque, para posteriormente simplificar los intercambios mediante la introducción de la moneda.

Características del comercio en la actualidad

El comercio es algo muy complejo, ya que tiene connotaciones no solo económicas, sino también jurídicas y sociales. En la actualidad, se puede considerar que sus características más importantes son:

  • La concentración de la demanda en zonas muy pobladas y con recursos financieros.
  • La internacionalización de las actividades comerciales.
  • La concentración empresarial, que hace que unas pocas empresas controlen el mercado.
  • El desarrollo de nuevas técnicas comerciales, como el marketing y las técnicas de publicidad y venta.

El comercio interior

El comercio interior es el que se desarrolla dentro de las fronteras de un país, y su función es distrubuir la producción y las importanciones dentro de dicho país. Tiene su base en el buen funcionamiento de los sistemas de comunicaciones y en la existencia de una estructura comercial desarrollada. Dentro de este comercio, los intermediarios comerciales son los elementos que ponen en contacto a los productores con los consumidores. Los intermediarios pueden ser de dos tipos:

  • Mayoristas, que son los que compran directamente al productor. Suele tratarse de grandes empresas de distribución, aunque también pueden ser grandes almacenes, o incluso los propios productores, para abaratar su producto y hacerlo más competitivo.
  • Minoristas, que son los intermediarios que están en contacto directo con los consumidores. Pueden distinguirse varios tipos, que irían desde el comercio ambulante hasta el hipermercado, pasando por el pequeño comercio y los supermercados.

El comercio exterior

El comercio exterior consiste en el intercambio de productos entre diferentes países, es decir, en las exportaciones (ventas) y las importaciones (compras) de cada economía nacional, cuya relación constituye la balanza comercial de cada país, que establece una circulación de mercancías y rentas a nivel mundial. Es un importante indicador de la situación económica de un país, indicando su grado de desarrollo. Se caracteriza por la aplicación de dos tipos de políticas:

  • El proteccionismo, que establece aranceles fronterizos para proteger los productos propios frente a los importados.
  • El librecambismo, que no establece barreras de ningún tipo.
Sin embargo, con la aparición de bloques comerciales ha surgido un modelo mixto, que consiste en practicar el librecambismo en el interior del bloque y el proteccionismo respecto a los países no miembros del bloque.

Las características de este comercio internacional serían:

  • El incremento del volumen y del valor de las mercancías, que cada vez son más diversificadas y variadas.
  • La creación de un mercado internacional, cuyos flujos de intercambio están dirigidos por Japón, Estados Unidos y la Unión Europea.
  • La creación de organismos internacionales que regulan el comercio, siendo el principal de todos ellos la Organización Mundial de Comercio, cuya misión es lograr acuerdos entre los países para así lograr una mayor fluidez del comercio internacional.
  • El abandono del proteccionismo, favorecido por la aparición de organizaciones plurinacionales de integración económica, como la propia Unión Europea.
  • El dominio del comercio internacional por parte de los países más industrializados.
  • La creciente influencia de las empresas multinacionales comerciales como polos de inversión y transimisión de tecnología.
  • El hecho de que los flujos de productos energéticos y de materias primas suelen ir de los países subdesarrollados hacia los desarrollados, mientras que los flujos de productos industriales y de servicios van en sentido contrario. De esta forma, la balanza comercial siempre favorece a los países desarrollados.

Conclusión

El comercio es, pues, una importante actividad económica, aunque su carácter cotidiano no puede hacer que se pierda de vista su complejidad.