La diferencia entre las motos con motores de dos y cuatro tiempos, va más allá de las sensaciones y prestaciones del motor; se trasladan al comportamiento del chasis y la manejabilidad general de la montura. He aquí un análisis de sus puntos de discrepancia.

Motor de dos tiempos: diversión; motor de cuatro tiempos: eficacia

Aunque las particularidades entre las diferentes marcas pueden hacer que las sensaciones expresadas a continuación varíen entre unas y otras, sí que hay unas características generales comunes a un tipo de motor u otro.

Por un lado, la entrega de potencia resulta más explosiva en una dos tiempos (motor con mezcla de aceite y gasolina), más divertida al menos para un rato, especialmente para los que busquen derrapadas, caballitos y hacer virguerías con la moto. Por el otro, las cuatro tiempos sorprenden por su eficacia y tracción, haciendo que la moto avance siempre hacia delante, con el motor más lleno. Esto no significa que no se puedan hacer las cosas indicadas arriba con las motos de dos tiempos, sino que con las motos de mezcla parece que se produzcan solas, y con las de cuatro tiempos hay que buscarlas.

Con una dos tiempos el cansancio aparece progresivamente mientas se conducen, aumentado por la intensidad de las sensaciones; la cuatro tiempos da la sensación de que hace la vida más fácil, pero al final de una buena sesión, el cuerpo muestra la paliza a la que ha sido sometido en forma de agujetas, machacando los músculos igual o más que la moto de mezcla.

Peso de dos tiempos, tracción de cuatro tiempos

Algo que condiciona la forma de manejo de las motos es su peso y la distribución de este; pues bien, por construcción y componentes de uno y otro tipo de motor, el de cuatro tiempos resulta más pesado, por lo que la moto con este tipo de mecánica resultará más pesada que su homóloga de dos tiempos. Ello propiciará que la más liviana (motores con mezcla o de dos tiempos) sea más manejable, frene mejor al tener menor masa a detener y requiera menos esfuerzo en momentos de trialear o levantar la moto del suelo. De ahí su mayor uso en enduros extremos.

Por contra, la cuatro tiempos, algo más pesada, suele ser más estable en zonas rápidas, tracciona mejor y, como ya casi todas las motos de enduro y alguna de motocross disponen de arranque eléctrico, aunque por peso cuestan más de levantar del suelo ante una caída, arrancan con una simple presión al botón de arranque. Este punto es especialmente delicado si la moto de cuatro tiempos no dispone de arranque a botón (ojo con motos de segunda mano antiguas o que no tengan este dispositivo), ya que si se cae la moto, no es fácil arrancarla de nuevo a patada y debemos realizar el proceso con paciencia y siguiendo las recomendaciones del fabricante, que pueden diferir en cada marca.

De todos modos, bien es cierto que marcas como Gas Gas o KTM disponen de versiones con arranque eléctrico en sus motos de 250 y 300 cc de dos tiempos para comodidad de sus usuarios; en cilindradas inferiores, la gran facilidad de arranque de estos motores lo hacen innecesario (al menos en situaciones normales, otra cosa es cuando se tiene la moto en una posición comprometida en la que es difícil dar la patada a la palanca de arranque correctamente).

Costes de mantenimiento y de uso

Está claro que el precio de la gasolina está por las nubes; si a ello se le suma el precio del aceite con que se debe hacer la mezcla, el resultado es que las motos de 2 tiempos requieren más euros por kilómetro. Además es conveniente llevar aceite bueno encima (aunque los de las gasolineras actuales no tienen por qué ser problemáticos a las mezclas recomendadas) y los gases de escape huelen más, impregnando la ropa que se lleve puesta.

Hasta aquí parece salir favorecida la moto de cuatro tiempos, pero en el momento en que se entre en el taller para su mantenimiento, las tornas se invierten. Las cuatro tiempos, por su mayor complejidad estructural y número de elementos mecánicos, necesitan más horas de trabajo para sus revisiones periódicas, con recambios normalmente más caros. Más aún, cuando de reparaciones de cierta importancia se trata, la factura a pagar en la moto de cuatro tiempos va a doler mucho más.

El resultado económico final, por tanto, favorece con bastante diferencia a los motores con mezcla. Si además se tiene en cuenta el superior importe de compra de las cuatro tiempos, ya no hay duda (en las motos de ocasión hay que controlar que su mantenimiento haya sido el adecuado, no fiándose de ofertas demasiado llamativas). Esto ha propiciado un resurgimiento de las monturas a mezcla, si bien la oferta se centra en fabricantes europeos, ya que los japoneses han dejado de evolucionarlas e incluso, en algún caso como Honda, de venderlas.

De todos modos, como para gustos, colores, en los diferentes campeonatos de enduro se aprecia cierta igualdad entre ellas, debido a las muy variadas características del terreno, las horas al manillar y los gustos de los pilotos, si bien en cilindradas pequeñas dominan las de mezcla y en superiores la cosa está más repartida; sin embargo en motocross y supercross las cuatro tiempos marcan la pauta desde hace años. En freestyle, por contra, hay preferencia por las de dos tiempos por su menor peso e inercias. En velocidad, como las categorías están muy definidas, no hay confrontación entre unas y otras.