
- Medusa - Wikimedia
Hace un día de sol intenso, te estas bronceando en la playa y decides ir a tomar un baño para refrescarte. Entras el agua, y de pronto sientes un fuerte calambrazo, te miras la pierna y observas marcas como si te hubieran latigado. Efectivamente te ha picado una medusa, pero… ¿sabes cómo actuar correctamente?
¿Cuáles son los síntomas correctos?
Lo primero de todo, hay que comprobar que efectivamente nos ha picado una medusa, y no es un enrojecimiento por un roce con una roca o similar.
Un síntoma claro es haber sentido una especie de latigazo o ardor repentino. Instantáneamente aparece una erupción cutánea muy rojiza, que es la prueba de que hemos sido tocados por los tentáculos de una medusa y ésta nos ha inyectado su veneno. Por norma general, una persona sana no llega a presentar mas síntomas que éstos. En un caso extremo podrían aparecer moratones nada más.
En personas con algún tipo de alergia o con afecciones cardio-respiratorias los síntomas pueden ser mucho más graves. Espasmos musculares, nauseas e incluso alteraciones del pulso podrían aparecer en esta clase de víctimas. De ser así, inmediatamente deben de ser trasladados al hospital más cercano.
¿De qué manera combatimos la picadura?
Lo primero que se debe de hacer es avisar al puesto de socorrismo, pero si esto no es viable, por no encontrarnos en una playa o no ser una estación del año en que se encuentre abierta, nunca está de más tener unas nociones básicas de cómo actuar.
Inmediatamente debemos de salir del agua, no debemos de rascar la picadura. Es complicado, ya que será lo primero que venga a la cabeza, pero es muy importante no hacerlo. Una vez fuera procedemos a desinfectar la herida con agua. Importante: no puede ser agua dulce, debe de hacerse con agua salada. Buenos métodos para limpiarlo también son el barro o el vinagre. En un caso extremo, podríamos llegar a utilizar nuestra propia orina, ya que tiene unos niveles de amoníaco aceptables para ello.
Si observamos que se hincha podríamos poner algo de hielo en la zona. Eso sí, siempre debe de estar envuelto en un plástico o tela, nunca en contacto directo con la piel, ya que haría la misma reacción que el agua dulce: empeoraría el veneno.
Durante los días siguientes es aconsejable tratar la zona con un antiséptico hasta que la herida cicatrice correctamente, así evitaremos su infección.
¿Qué medusas me puedo encontrar?
Los informativos de televisión siempre nos alertan verano tras verano de la llegada de medusas a nuestras costas. Pero somos en forma afortunados, ya que las medusas más peligrosas no tienden a acercarse a nuestra península. En los últimos años ha habido casos de bancos de carabelas portuguesas que han transitado la zona del Cantábrico, pero sólo en momentos puntuales. Lo normal es que tengamos en nuestras playas medusas pequeñas que lo máximo que nos pueden hacer son irritaciones leves.
Aun así, cuando se da un aviso de medusas en una playa, la mejor opción es optar por no bañarnos, y alejar a los niños de la orilla del agua, ya que las corrientes suelen arrastrarlas hasta allí.
Miedo controlado
En conclusión, las medusas son peligrosas, pero cualquier persona que esté acostumbrada a vivir cerca del mar le quitará trascendencia al asunto. Debemos de actuar con precaución, pero no tienen que ser un motivo para estropearnos unas bonitas vacaciones.
