El própolis es una sustancia que las abejas extraen de los árboles para procesarla luego en la colmena. Dependiendo del tipo de abeja, una colmena puede producir a lo largo de un año entre 150 y 300 gramos de própolis, mientras que en circunstancias óptimas esta misma colmena produce 60 kg. de miel y entre 2 o 3 kg. de jalea real. En consecuencia, el própolis no es una sustancia fácil de obtener.

La recolección del própolis se inicia con la primavera. Previamente, el apicultor habrá colocado una plancha de plástico perforada sobre los cuadros de la colmena. Una vez extraída la plancha debe congelarse e introducirse después en agua caliente. De este modo resulta más fácil separar el própolis de la cera y otros restos adheridos. La conservación del própolis debe hacerse siempre en tarros de cristal y protegido de la luz y del aire.

Historia del própolis

La utilización del própolis con fines terapéuticos ya viene de lejos. Antiguas civilizaciones como la egipcia o la griega, ya estaban al tanto de las propiedades antisépticas y cicatrizantes del própolis. El propio Aristóteles se hizo eco de sus cualidades mencionándola como un “remedio para las infecciones de la piel, llagas y supuraciones”. También los romanos tenían el própolis en alta consideración, hecho que se refleja en su mitología cuando Júpiter transforma a Melisa en una abeja para que produzca la milagrosa sustancia curativa. Igualmente el própolis se menciona en el Corán y se sabe que los incas hacían uso del própolis para combatir la fiebre.

Composición del própolis

Las propiedades del própolis se deben a los flavonoides que entran en su composición. No se puede hablar de una composición exacta ya que esta puede sufrir algunas variaciones dependiendo de la ubicación de la colmena, pero en general puede decirse que el própolis está compuesto por resinas y bálsamos, en una proporción que va del 50% al 55%, cera, que puede variar entre el 25% y el 35%, otro 10% de aceites volátiles, un 5% de polen y otro 5% de sustancias orgánicas y minerales. Dentro de este último grupo, se han encontrado ácidos orgánicos, ácidos fenoles, compuestos aromáticos (cumarinas, flavonoles entre otros) y metales como el aluminio, plata y hierro. En la composición vitamínica del própolis destacan la provitamina A y varias del grupo B.

Propiedades del própolis

Las propiedades del própolis no son tan sólo medicinales. También se utiliza en cosmética natural para elaborar cremas de belleza, leches corporales y desmaquilladoras y preparados antiarrugas. Igualmente el própolis se utiliza como un componente para desodorantes o en lociones para el afeitado.

En cuanto a las propiedades estrictamente medicinales del própolis cabe destacar las siguientes:

  • Antibióticas.
  • Cicatrizantes.
  • Antialérgicas.
  • Epitelizantes.
  • Antivirales.
  • Antitumorales.
  • Inmunoestimulantes.
  • Antiinflamatorias.
  • Analgésicas.
  • Anestésicas.
De todos modos es necesario saber que el própolis no está indicado para todo el mundo, ya que algunas personas son alérgicas a esta sustancia. Conviene tomarlo con precaución a la hora de consumirlo, y en cuanto a la aplicación externa del própolis, se recomienda ponerlo primero una pequeña zona de la piel para comprobar, después de un tiempo prudencial, si se ha producido algún tipo de reacción, bien sea urticaria o hinchazón, que desaconsejaría su uso.

Aplicaciones medicinales del própolis

Tanto en afecciones de garganta, como la faringitis o la laringitis, así como de boca, como las aftas o los dolores de muelas, el própolis se muestra efectivo. Como complemento a otros tratamientos el própolis resulta muy útil para aliviar resfriados, demostrando ser eficaz también en los casos de tuberculosis pulmonar. La efectividad del própolis también se ha constatado en casos de úlcera gástrica, diverticolitis, enfermedad de Crohn o diarrea de candidiasis. En ginecología ha quedado patente su eficacia en llagas uterinas, inflamaciones vaginales, cándidas o picazones. En cuanto a lo relacionado con la piel, el própolis ha dado muy buenos resultados, tanto para combatir el acné, como con los hongos. Los sabañones también mejoran con la aplicación de própolis.

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