Las zonas de habitabilidad de las estrellas son partes del espacio en las que los planetas que las transitan tienen las condiciones aptas para la estabilidad necesaria para el desarrollo del a vida.

Zona de habitabilidad de las estrellas o zona ricitos de oro

La zona de habitabilidad de una estrella o ecoesfera es un espacio teórico esférico que rodea a esa estrella, vacío en el medio, en el que la temperatura de la que gozan los planetas que la transitan permitiría la aparición y conservación de agua líquida. En la jerga astronómica también se la ha denominado "zona ricitos de oro". Se dice que el agua líquida es fundamental para la vida, debido a que es requisito fundamental en las reacciones bioquímicas necesarias para el surgimiento y mantenimiento de aquella. Que un determinado planeta transite por la zona de habitabilidad de una estrella no significa que necesariamente pueda conservar agua líquida, ya que esta circunstancia depende también de la masa, la superficie maciza y que la órbita de ese planeta sea regular. Es decir, que lo que garantiza la zona de habitabilidad es que exista la posibilidad de que surja y se conserve agua líquida; de hecho nuestro satélite, la Luna, está en la zona rizitos de oro y es completamente estéril debido a su masa y origen, que no le permitieron formar las mencionadas condiciones para el mantenimiento del agua.

Zona de habitabiliad y su cálculo

En la década de 1960, el astrónomo y matemático Frank Drake calculó la zona de habitabilidad de una estrella, tomando como parámetros la luminosidad, la masa y lo que ocurre en nuestro Sistema Solar. Con estos valores, y teniendo en cuenta que la unidad astronómica (UA) es la distancia media entre la Tierra y el Sol, y que equivale a 150 millones de kilómetros, se puede afirmar que una estrella que tenga por ejemplo dos veces la luminosidad del Sol, tendrá una zona de habitabilidad aproximada a 1,40 UA y una estrella que tenga un cuarto de la luminosidad del sol, tendrá una zona ricitos de oro de 0,50 UA. A escala de nuestro sistema solar, en el primer caso, el planeta debería estar desde el Sol, un poco más cerca que Marte, y en el segundo caso, estaría entre Mercurio y Venus.

Exoplanetas en zona de habitabilidad

En los últimos años se han venido encontrando diversos sistemas planetarios en muchas estrellas. En esos sistemas, muchos planetas están en la zona de habitabilidad de sus estrellas, pero pocos de esos planetas se consideran aptos para la conservación del agua líquida, entre ellos el más famoso últimamente es Gliese 581 g, un sistema ubicado a unos 20 años luz de la Tierra, y cuyo centro es la estrella enana roja Gliese 581. El Gliese 581 g es un planeta rocoso de una masa mayor aunque similar a la Tierra. Recordemos que una enana roja garantizaría una notable estabilidad a un eventual planeta habitable por miles de millones de años, debido a la larga vida de este tipo de estrellas, que queman su material y combustible en más tiempo que otras estrellas mayores como el Sol. Otro sistema curioso es el 55 Cancri, ubicado a 40 años luz de la Tierra, que tiene por lo menos un planeta gaseoso gigante en la zona de habitabilidad, pero del que solo se puede aventurar la existencia de agua líquida en la superficie de alguna luna de respetable tamaño, que orbite eventualmente ese planeta.

Cambios en la zona de habitabilidad

La zona de habitabilidad fluctúa con el pasar del tiempo de la vida de una estrella, aunque en términos astronómicos estos períodos duran cientos de millones de años. Nuestro Sistema Solar estabilizado desde hace unos cientos de millones de años, ha permitido la conservación del agua líquida desde hace unos mil millones de años en la Tierra; pero esta situación no durará para siempre, porque el Sol consumirá su combustible interno y empezará a expandirse. En su expansión y previo a engullírlos, calentará las superficies de los planetas interiores y provocará la evaporación del agua de la Tierra. Estos períodos de millones de años signfican el traslado de la zona de habitabilidad hacia Marte y los planetas exteriores, circunstancias para las que uno piensa que la humanidad - si es que todavía existiera como tal - estará preparada en ese futuro remoto.

Zona de habitabilidad de una galaxia

Los sistemas solares también necesitan estabilidad para el desarrollo de la vida. Esto significa que deben estar en zonas en las que la gravedad de los astros y la radiación de la materia estelar no afecte las órbitas y la existencia de esos sistemas por períodos suficientes que permitan la conservación de agua líquida, y el consecuente desarrollo de formas estables de vida. Las perturbaciones galácticas son comunes en lugares centrales de una galaxia, debido a la concentración de estrellas y de materia interestelar formadora de estrellas. Esta concentración de estrellas hace que aumenten las radiaciones por la mayor cantidad de supernovas y estrellas nuevas existentes, así como las posibilidades de colisiones, desvíos de órbitas y captación de astros. También las galaxias tienen en sus centros peligrosos agujeros negros súpermasivos, verdaderos comedores gigantes de materia. Nuestro sistema solar se encuentra en una zona ideal para evitar estos problemas, ya que se encuentra a unos 25.000 años luz del centro galáctico, en el brazo de Orión de la Vía Láctea, junto con otras estrellas de mediana edad como nuestro Sol (5.000 millones de años), por lo que uno piensa que la mediocre vista que tenemos del centro de nuestra galaxia, se compensa con la tranquilidad que implica la distancia a la que nos encontramos de él.