La varicela es una infección vírica que se contagia con mucha facilidad. Su característica más llamativa es la erupción vesicular, con manchas y ampollas que producen picazón. Es muy común durante la infancia, aunque tiene su variante en los adultos en el herpes zoster, procedente de una reactivación posterior del virus y que puede revestir cierta gravedad.

La varicela se manifiesta entre los 10 y los 21 días posteriores a la infección. Aunque la enfermedad acostumbra a presentar una sintomatología leve, en ocasiones pueden surgir complicaciones serias. La gravedad de la varicela se manifiesta más en los adultos que en los niños o adolescentes.

Es interesante saber que las madres que han sido vacunadas contra la varicela –o la hayan padecido– desarrollan anticuerpos que ayudan a proteger a los hijos. Estos no nacen inmunizados, pero en caso de presentarse la varicela suele ser leve y en contadas ocasiones se presenta antes de haber cumplido el primer año de vida. En las madres no vacunadas, por el contrario, pueden tener hijos que contraigan formas más graves de la enfermedad.

Sintomas o consecuencias de la varicela

Los primeros síntomas de la varicela, antes de la clásica erupción que la caracteriza, son la fiebre, el dolor de cabeza, la falta de apetito y el dolor de estómago. Estos síntomas aparecen uno o dos días antes de la erupción y se mantienen entre dos y cuatro días después de haberse producido el brote. La erupción presenta entre 250 y 500 pequeñas ampollas llenas de líquido que producen comezón. En los casos donde ya existen problemas cutáneos, el número puede ser significativamente superior. Por lo general aparecen primero en la cara, el tronco y el cuero cabelludo, dispersándose posteriormente a otras partes del cuerpo. Al cabo de unos pocos días las ampollas adquieren una coloración grisácea y empiezan a formar costras. Estas ampollas, en su mayor parte, no dejarán cicatrices, excepto si se produce una infección bacteriana a causa del rascado.

Causas de la varicela

La varicela se transmite mediante las gotitas de líquido vesicular o bien a través de las secreciones del tracto respiratorio que viajan por el aire, sobre todo cuando el afectado tose o estornuda. Otra de las causas se debe al contacto con objetos que previamente se hayan contaminado.

Prevención: vacuna contra la varicela

La vacuna contra la varicela forma parte del esquema rutinario de vacunación. Se aplica en dos dosis; la primera entre los 12 y los 15 meses de edad, y la segunda cuando el niño tiene entre 4 y 6 años. Las personas que no hayan sido vacunadas y no hayan padecido la varicela –13 años en adelante– pueden aplicarse las dos dosis con un intervalo de uno o dos meses. La vacuna contra la varicela no requiere de dosis de refuerzo.

Es muy improbable que las personas vacunadas lleguen a padecer la varicela en su variante moderada o grave, aunque en algunos casos –pocos– es posible una manifestación leve de la varicela.

Tratamiento de la varicela

La varicela se diagnostica partiendo de la erupción clásica y el historial del paciente. Ante la duda, los exámenes de sangre, así como del líquido de las ampollas, ayudan a confirmar el diagnóstico. En este sentido es significativa la aparición de ampollas en el cuero cabelludo.

En cuanto al tratamiento, los medicamentos que suelen utilizarse son los antihistamínicos orales para aliviar la picazón. Los medicamentos antivirales deben ser administrados en las primeras 24 horas desde que apareció la erupción. Estos medicamentos, sin embargo, no suelen ser necesarios para los niños por lo demás sanos y que no presenten síntomas graves. Por lo que respecta a los adultos, donde la enfermedad puede cursar síntomas más serios, los antivirales pueden constituir una ayuda importante. En caso de infección bacteriana –por el rascado– puede ser necesario el uso de antibióticos.

Medicamentos para la varicela

En realidad no hay un medicamento que cure la varicela; esta evoluciona hasta curarse en un periodo de unos 7 días. Ahora bien; algunos de los síntomas que acompañan a la varicela, como la fiebre, puede ser tratada con ibuprofeno o, mejor aún, con paracetamol. No se recomienda el uso de la aspirina. Otro de los medicamentos que se emplea más a menudo es el aciclovir; un antiviral que puede minimizar las posibilidades de contagio, las complicaciones e incluso reducir la duración de la varicela.

Complicaciones de la varicela

En términos generales el pronóstico es favorable siempre y cuando no se produzcan complicaciones. Entre las complicaciones que pueden surgir está la varicela que se contrae estando embarazada, con la consiguiente posibilidad de transmitir la infección al feto. Enfermedades poco comunes que pueden asociarse a la varicela son la neumonía, el síndrome de Reye (asociado a la toma de ácido acetilsalicílico), miocarditis, artritis transitoria, encefalitis o ataxia cerebelosa.

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