Afortunadamente este trastorno afecta tan solo a unas 4 ó 5 personas de cada 100.000, con una incidencia algo superior en las mujeres. La neuralgia del trigémino podría ostentar, probablemente, el dudoso honor de ser una de las enfermedades más dolorosas. Afecta a la cara: ojos, labios, nariz, cuero cabelludo, frente y mandíbula, y suele manifestarse con mayor frecuencia a partir de los 40 años. Puede afectar a uno u otro lado de la cara, siendo más habitual que lo haga en el lado derecho. En un pequeño porcentaje afecta a ambos lados.

El nervio trigémino

Se trata de un nervio con una doble función; motora y sensitiva, aunque con una función predominantemente sensitiva. Controla la musculatura relacionada con la masticación y la sensibilidad facial.

El nervio trigémino o trigeminal proviene de la locución latina trigeminus, que significa tres mellizos, lo que se explica por las tres divisiones que presenta: el nervio oftálmico, el nervio maxilar superior y el nervio mandibular.

Etiología de la neuralgia del nervio trigémino

En la actualidad se cree que este trastorno tiene su origen –uno de ellos– en la compresión del nervio por una arteria que lo sacude e irrita, provocando unos intensos dolores que, por lo general, no suelen durar más de dos minutos. Estos episodios pueden aparecer pocas veces o hacerlo con una recurrencia desquiciante. De ahí que algunos hayan bautizado este trastorno como la “enfermedad del suicidio”.

Personas con enfermedades crónicas como la esclerosis múltiple, herpes o con tumores cerebrales tienen un mayor riesgo de verse afectadas. Otras afecciones como el síndrome de la hendidura esfenoidal, la trombosis del seno cavernoso o traumatismos en el cráneo, pueden constituir otro tipo de desencadenantes de la enfermedad. En estos casos de trataría de neuralgia del trigémino secundaria. Cuando se desconoce la causa hablamos de neuralgia del trigémino primaria.

Cuando la causa no es reconocible, en una neuralgia del trigémino primaria, no hay más remedio que acudir a los medicamentos.

Sintomatología de la neuralgia trigeminal

La neuralgia del trigémino es una enfermedad que se distingue por un tipo de dolor eléctrico, de breve duración, que suele ser recurrente, y que se distribuye en un recorrido que abarca una o varias de las tres divisiones del nervio, desencadenando un estímulo doloroso en un punto sensible que se conoce como punto “gatillo”.

Los ataques pueden aparecer de un modo espontáneo o deberse a factores desencadenantes. En este segundo caso los episodios de dolor obedecen a hechos tan cotidianos como una corriente de aire, comer, hablar, afeitarse, maquillarse, lavarse la cara o limpiarse los dientes. De ahí que la prevención para estos episodios sea tan complicada.

Tratamiento de la neuralgia del trigémino

Para llegar a un diagnóstico certero, primero conviene descartar otro tipo de afecciones relacionadas con el dolor facial, como pueden ser la sinusitis, las cefaleas, el dolor de muelas y otros. Igualmente serán necesarios otros exámenes como las radiografías, angiografías o resonancia nuclear magnética.

A pesar de tratarse de una enfermedad donde la característica más llamativa es el dolor, no son los analgésicos los medicamentos más efectivos, sino los neuromoduladores. Estos fármacos alteran las sustancias del cerebro que transmiten la sensación de dolor, actuando como una especie de aislante. Uno de los más utilizados es la pregabalina. Estos medicamentos también son efectivos para tratar los cuadros depresivos.

Cuando el tratamiento farmacológico no responde, cabe la posibilidad de recurrir a la cirugía. El objetivo es buscar la descompresión del nervio trigémino o la destrucción de las fibras nerviosas, que son las que transmiten la sensación del dolor.

Otros procedimientos como la acupuntura o la hipnosis podrían resultar beneficiosos, si bien es cierto que hasta la fecha no hay ensayos clínicos que lo avalen.

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